En México viven 233 mil 277 personas privadas de su libertad, de las cuales 5.7 por ciento son mujeres, un 46.9 por ciento de ellas ni siquiera cuentan con una sentencia, una tasa mayor a la de los varones; los hombres sin sentencia representan un 36.7 por ciento. Estas son cifras del INEGI al cierre del año 2023.

Pero más allá de quedarse como parte de las estadísticas, las mujeres privadas de la libertad alzan la voz y se hacen visibles en medio de una sociedad que prefiere voltear hacia otro lado cuando se trata de ellas.
Es el caso de las mujeres impulsadas por la organización La Cana. Todas ellas son mujeres privadas de la libertad o ex privadas de la libertad.
Cultura Colectiva News habló con Merche Becker, cofundadora y directora operativa de La Cana. Ella nos explicó un fenómeno que sigue ocurriendo a pesar de vivir el “Tiempo de Mujeres”; se trata de la criminalización de la pobreza, situación que enfrentan millones de niñas, adolescentes y adultas en nuestro país.

Becker nos contó uno de los casos que ejemplifican la cruda realidad de las mujeres que acaban sobreviviendo privadas de su libertad.
“Una de las mujeres que asistía a mis talleres, cuando ella tenía 3 años de edad su hermano mayor la empezó a vender a otros hombres, al pasar el tiempo se comenzó a prostituir. Acabó con 7 hijos de distintos padres, con marcas en el cuerpo, como si fuera ganado. Las marcas se las hacían los dueños de los lugares donde ejerció el trabajo sexual”, relató Merche.
La sociedad sigue condenando a las mujeres trabajadoras sexuales, sin saber qué las motivó a elegir o simplemente ser orilladas a ejercer esa forma de vida.
Pero pocos se preguntan qué han hecho para evitar que las mujeres caigan en esa situación, mucho menos se han detenido a pensar si son parte del problema.
“¿Por qué no estuvimos ahí cuando tenía 3 años (de edad) y era vendida por 15 pesos?”, se pregunta Merche.
Esa es una de las muchas preguntas que impulsó el trabajo comunitario de La Cana, dedicadas en cuerpo y espíritu para conseguir oportunidades de verdadera reinserción social para las mujeres privadas o ex privadas de su libertad. Se busca una segunda oportunidad para ellas, pero también para la sociedad que deberá acogerlas evitando los prejuicios.

Y es que en los distintos talleres que ofrece La Cana, las mujeres privadas o ex privadas de su libertad han logrado identificar los abusos que enfrentaron o las violencias que sufrieron y que las llevaron casi siempre a acompañar a sus agresores en actividades delictivas, sin ser ellas muchas veces autoras ni intelectuales ni materiales de los ilícitos por los que fueron inculpadas.
“En nuestra experiencia en el caso de las mujeres, nos preguntamos qué tanta voz tienen las mujeres incluso dentro de organizaciones criminales. A veces son entregadas, como una simple mercancía, otras veces sólo reciben órdenes”, explicó Merche.
Imagínense, en contextos “menos” violentos o riesgosos, millones de amas de casa son obligadas a realizar la limpieza de sus hogares, a satisfacer a sus parejas sin ellas realmente experimentar un consentimiento, entre otras situaciones. Ahora ¿Se imaginan las mujeres que tienen que acatar órdenes de un capo de la droga?.
En fin, son muchas las realidades que viven las mujeres, en el caso de La Cana, su misión es clara: impactar en la vida de al menos 5 mil mujeres privadas de su libertad, a través de los distintos talleres que imparten en 8 centros penitenciarios.

Uno de los proyectos que más ha inspirado a las mujeres participantes es el de tejido de muñecas de crochet denominado “Mujeres Icónicas”, que incluye personajes inspiradores como Efrosina Cruz, Frida Kahlo, Angela Davis, Malala Yousafzai, Marie Curie, Sor Juana Inés de la Cruz e incluso la primera mujer presidenta en la historia de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
“Resulta muy importante centrarnos en el momento histórico que estamos viviendo en México, en el que se están rompiendo muchas barreras con lo que se logra mayor representación para las mujeres y además se brinda una oportunidad de soñar distinto”, destacó la cofundadora de La Cana, Merche Becker.
Sin duda figuras como la de la doctora Sheinbaum Pardo y la de tantas mujeres, resultan además de ejemplos inspiradores, una luz de esperanza al final del duro camino que muchas mujeres tienen que sortear para lograr vivir en plenitud y completa libertad.
Tu puedes apoyar en esta labor a través de donaciones en efectivo y especie, pero también a través de un voluntariado dependiendo tu área de expertis.
Para hacer un donativo en efectivo entra a esta liga: La Cana
Para hacer un donativo de materiales para los talleres: La Cana
Voluntariados:
Únete en: La Cana
- Salud mental
La Cana implementa talleres enfocados en promover el desarrollo y práctica de habilidades psicosociales que fomenten el bienestar emocional y la salud mental de las mujeres. Estos talleres, facilitan herramientas para abordar temas de salud mental como salud sexual y reproductiva, autoestima, procesamiento del trauma, adicciones, habilidades para la vida y ansiedad, entre otros. Las personas que cuenten con experiencia en estos temas, pueden aportar como voluntarias en estos talleres que ayudan a la vida dentro de prisión y enfrentar de una mejor forma los retos de la vida en libertad.
- Asesoría jurídica
Si tienes estudios en Derecho, puedes participar en Proyecto Libertad, el programa de La Cana que inició en 2021 para brindar asesoría y representación legal a mujeres privadas de la libertad que pueden ser candidatas a algún beneficio preliberacional, a la Ley de Amnistía; y, en términos generales, una adecuada representación legal.
- Educación, Arte, Cultura y Deporte
Mediante talleres que combinan teoría con práctica, este eje busca impulsar el desarrollo, fortalecimiento y aplicación de habilidades para la vida y competencias psicosociales. Estas actividades promueven la creatividad y el autoconocimiento de las mujeres privadas de la libertad, además de mejorar sus relaciones interpersonales.
