La CDMX, o la Ciudad de México, una de las metrópolis más majestuosas del planeta, además de la más poblada. Su ocupación ha estado ininterrumpida desde el siglo XIII, desde que los primeros aztecas arribaron al islote del lago de Texcoco, sobre el cual, decidieron faundar su ciudad capital.
Tras la llegada de Hernán Cortés y su hueste, fue ahí mismo, sobre las ruinas de Tenochtitlan, después de la conquista, donde se erigió la primera capital del Virreinato de la Nueva España, urbe que alcanzó niveles de sofisticación tan exquisitos como los de cualquier otra gran metrópoli europea. Llegó incluso, en un tiempo, a convertirse en la más gloriosa ciudad de todo el vasto imperio Español, superando por mucho a Sevilla; por encima, en planeación urbana, a la misma Madrid.
¿Sabías que desde tiempos mexicas, la gran urbe sobre el lago, era ya la más poblada de todo el continente americano?
La zona metropolitana de la CDMX tiene un promedio de 30 millones de habitantes, convirtiéndola en una de las más pobladas del globo, pero esto no es un atributo nuevo, pues la antigua Tenochtitlan, la capital del imperio azteca, la cual se caracterizaba por sus imponentes templos y palacios, era ya para mediados del siglo XV, una urbe sobrepoblada.
En los tiempos del Virreinato de la Nueva España, el número de habitantes instalados en el primer cuadro citadino alrededor del islote original, continuaba siendo la ciudad más populosa del mundo hispano. Durante los 300 años de ocupación española, la Ciudad de México, no solo creció en diámetro, sino también en nivel de sofisticación arquitectónica, siendo ese primer cuadro en el actual centro histórico, el epicentro de edificación de todo tipo de maravillas en piedra, cal y canto.
La otrora capital del pueblo novohispano, convocó a los más prestigiosos arquitectos europeos, pintores, escultores, herreros, carpinteros, y urbanistas, y ya para el siglo XVIII, el rostro de esta imponente urbe, poseía el carácter señorial que la ha definido desde hace siglos.
Si bien la capital mexicana sufrió una breve decadencia durante, y después de la guerra de independencia, nunca perdió sus palacios, su exquisita catedral diseñada por el aclamado arquitecto Manuel Tolsá, sus decenas de Iglesias, capillas y conventos, mucho menos su traza original de cuadras en forma de tablero de ajedrez.

Durante la época del segundo Imperio mexicano, los emperadores Maximiliano de Habsburgo y Carlota, invirtieron buena parte de sus fortunas en reactivar la actividad constructiva de la vieja metrópolis, otorgándole a la capital mexicana un nuevo aire afrancesado.
El actual Palacio Nacional, previamente edificado como el Palacio Virreinal, el cual a su vez ocupó el mismo predio sobre donde se levantó alguna vez la sede del imperio de Moctezuma II, experimentó adiciones y remodelaciones promovidas por la pareja de emperadores europeos, quienes consideraron el monumental edificio como inadecuado para convertirse en casa real, asunto que los motivó para buscar un castillo a la altura de su envergadura imperial. El Palacio de minería, construido por la Real academia minera en el siglo XVIII por Manuel Tolsá, fue otra de las opciones para convertirse en la residencia de los Habsburgo, antes que El Castillo de Chapultepec terminara finalmente convirtiéndose en el hogar de Carlota y Maximiliano.
Tras la guerra de reforma, durante el regreso del presidente Juárez a la presidencia, la Ciudad de México se mantuvo en cierta forma estática en términos urbanísticos, y no fue hasta la llegada de Porfirio Díaz al poder, a través de sus más de treinta años de dictadura, que la capital de Los Estados Unidos Mexicanos volvió a retomar el ímpetu transformador del segundo Imperio Mexicano, en disfrazar al país en una fantasía parisina, o versallesca.

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¿Cuál es la zona del centro histórico que más atención recibió en términos de transformación arquitectónica durante el Porfiriato?
La lista puede comenzar por la Plaza Manuel Tolsá, nombrada así en honor al arquitecto predilecto de el último Virrey novohispano, en la cual el mismo maestro construyó El Palacio de Minería de estilo renacentista a finales del siglo XVIII, se encomendó durante el mandato de Don Porfirio, la edificación de palacios como el de la antigua Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, actualmente ocupado por el Museo Nacional de Arte (MUNAL). También el Edificio Marconi de corte neoclásico francés; el Palacio Postal, antiguamente llamado La Quinta Casa de Correos, diseñada por el famoso arquitecto italiano Adamo Boari, quién a su vez, también inició la construcción del Teatro Nacional, actualmente conocido como Palacio de Bellas Artes. La Plaza Tolsá, desde 1979 alberga también, la escultura ecuestre del Rey Carlos IV, obra del mismo maestro Tolsá, la cual en un peregrinaje de varios siglos, partió de la plancha del Zócalo, después al Paseo de la Princesa, conocido hoy en día como Paseo de La Reforma, hasta su actual posición entre El Palacio de Minería y El Museo Nacional de Arte.

Es única la experiencia sensorial que otorga al visitante, nacional o extranjero, de ésta icónica zona del Centro Histórico de Ciudad de México, el cual por cierto, está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es en comparación simila, a la que se experimenta en los barrios antiguos de la capital francesa. Las impresionantes fachadas de estilo ecléctico, renacentista-neoclásico francés, sus callejuelas adoquinadas, sus parques, entre ellos la cercana Alameda, así como los exquisitos interiores de sus palacios, teatros, y casonas, te harán creer por un momento, haber cruzado el charco al viejo mundo.

Si decides darte una vuelta a esta preciosa zona de Ciudad de México, no dudes en apreciar la vasta colección del MUNAL, el cual tiene una arquitectura tan majestuosa, que te hará sentir estar, verdaderamente, en el mismísimo Palacio de Versalles. El Palacio de Minería, administrado por La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ofrece exposiciones temporales y permanentes acerca de la minería en el país, además de ser la sede de La Feria Internacional del Libro. El Palacio Postal, ubicado sobre Eje Central, tiene una arquitectura ecléctica con tintes mozárabes y neogóticos, que te dejarán con la boca abierta. Sin duda alguna, revisa la cartelera de la oferta cultural del Palacio de Bellas Artes de La Secretaría de Cultura, y aprovecha disfrutar de un concierto sinfónico, una exposición en cualquiera de sus galerías, una visita al museo de arquitectura, o simplemente admirar la magnificencia de su interior.
¿Realmente conoces la Ciudad de los Palacios?
