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QATAR

Éric Cantona: el ser humano más allá de la patada que lo convirtió en un mito

Escoltado salió de la cancha del juego entre Manchester United y Crystal Palace, a sabiendas que su acción marcaría para siempre su carrera futbolística.

Cuando el 25 de enero de 1995 Éric Cantona salió escoltado de la cancha luego de asestar una patada voladora a un aficionado, sabía que su carrera quedaría marcada para siempre, sin embargo, no sabemos si su idea era la de convertirse en un mito a lo largo de los años. Hoy, lejos de recordarse a Cantona por aquella patada, también se le refiere como aquel que va en contra del próximo Mundial en Qatar por los abusos que se han cometido en contra de los trabajadores que han participado en la construcción de cada uno de los estadios sede de esta Copa del Mundo, a la que no dará mayor importancia porque pisotea los derechos humanos, según sus propias palabras.

Hoy, es tiempo de recordar, sí, aquella agresión artera cometida por el entonces futbolista del Manchester United y que lo condenó no sólo a más de 100 horas de trabajo comunitario, sino también a tener para siempre la fama del jugador agresivo con el que no se podían arreglar las cosas, más que a golpes. Pero, señoras y señores, más allá de eso, Cantona no era tan insensible como lo hacía parecer.

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Primero la patada... ¿Cómo estuvo todo?

‘Cuando las gaviotas persiguen al pesquero, es porque piensan que las sardinas serán arrojadas al mar’. Esto fue lo único que dijo Eric Cantona aquella tarde del 25 de enero de 1995, cuando fue escoltado por guardias de seguridad tras dar una violenta patada a un aficionado que lo insultó luego de ser expulsado por una falta en contra del defensa del Crystal Palace, Richard Shaw. Todo precisamente comenzó ahí.

Éric Cantona jugaba para Manchester United cuando ese 25 de enero, disputaban un partido en contra del Crystal Palace. Luego de una entrada violenta en contra del defensa Richard Shaw, Cantona fue expulsado y al ser escoltado en su camino al vestidor, aficionados del Crystal comenzaron a gritarle un sinfín de insultos, entre ellos el de Matthew Simmons, quien, de acuerdo a la BBC de Londres, descendió once filas para ubicarse casi enfrente del francés para dirigirle palabras poco agradables que dispararon en Éric una furia incontenible.

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Fue ahí en donde explotó todo lo que, quizá, Éric también traía a cuestas, sin justificar nunca, el camino de la violencia. Cantona “saltó por los aires y conectó una patada de arte marcial en el pecho de Simmons. Luego vino una seguidilla de golpes hasta que lograron contenerlo. Fue un impulso de ira, una imagen que quedó congelada en el tiempo”. Así fue el relato de la BBC. Esa imagen que todos percibimos como la del jugador violento, Cantona la aprovechó años después para visibilizar temas que iban con su ideología y que, además, dejaban ver al ser humano preocupado por el prójimo, por más increíble que se lea.

El ser humano detrás de esa agresión...

Previo a jugar con Manchester United, los incidentes protagonizados por Éric Cantona ya eran varios y decidió que el futbol, en ese momento, no era lo suyo, todo por allá de 1990. Al ser suspendido por reincidente, Cantona se refugió en Camargue, aunque dos años después, alentado por Michel Platini y Gerard Houllier retomó su carrera en Inglaterra al ser fichado por el Leeds United. A final de ese 1992, todo cambiaría para Cantona.

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Su llegada al Manchester United de Sir Alex Ferguson provocaría que se convirtiera en una leyenda en el equipo en donde se multiplicaron los títulos durante los 20 años en los que el escocés dirigió al equipo inglés. Después de la patada histórica y durante la suspensión, Roy Keane heredó la cinta de capitán y contó a medios de comunicación cómo en una ocasión los jugadores del ManU pusieron en un sombrero cheques con valor de mil 400 dólares. La dinámica consistía en que el último nombre en salir, se llevaría todo el dinero. Cantona ganó, pero en lugar de quedarse el monto, dividió en dos el dinero y lo repartió entre Paul Scholes y Nicky Butt, jugadores que decidieron participar aunque fueran de las inferiores -y por ende, con un sueldo muchísimo menor que los titulares-. En aquella ocasión, David Beckham, por ejemplo, no participó.

En 1997, cuando decidió retirarse, se dedicó un tiempo a la actuación, un escenario en donde él decía que se sentía contento al estar en el mundo de la imaginación. Comenzó su colaboración con Amnistía Internacional y ha criticado hasta el cansancio la realización del Mundial en Qatar. “No veré el Mundial. de Qatar. Ha muerto gente construyendo los estadios. No es un país de futbol. No estoy en contra de que se celebre en lugares donde el futbol se promocione, como ocurrió en Sudáfrica y en Estados Unidos, pero Qatar no es un país de futbol”. Ahora, Cantona sigue siendo recordado por aquella patada, pero sí, también por alzar la voz por lo que siempre ha considerado injusto.

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