Todo lo que deberías saber de Odebrecht en México y su cercanía con el poder

mediodigitalMartes, 30 de mayo de 2017 4:02

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Por: PODER y Cultura Colectiva Noticias.

*Historia de Claudia Ocaranza con información de Omar R. Escamilla y Mónica Mojón Lugo.


Odebrecht llegó a México en 1991 y desde entonces construyó un imperio de relaciones cercanas al poder, que resultaron en una mayor participación de la constructora en importantes obras de infraestructura mexicana. Para prueba están las reuniones de Marcelo Odebrecht (tercera generación de propietarios) con el ex presidente Felipe Calderón en 2011 y el actual presidente Enrique Peña Nieto en 2013.

Odebrecht se convirtió en uno de los contratistas favoritos de Petróleos Mexicanos (Pemex): el primer contrato fue en 1992 para la reconstrucción de la refinería Lázaro Cárdenas en Minatitlán, Veracruz; pero su boom se dio a partir de 2012, cuando Emilio Lozoya Austin se convirtió en director de la petrolera mexicana. Él fue el encargado de facilitar los contratos más jugosos para la empresa brasileña, ahora acusada de sobornar a funcionarios de 12 países de América Latina y África.

Según estimaciones realizadas por RindeCuentas.org a partir de notas de prensa, la cifra que Pemex entregó a Odebrecht asciende a más de 9 mil millones de dólares y fue entregada a través de la firma de diferentes contratos y convenios por obras que generalmente aumentaron su costo entre 2012 y 2015, cuando Emilio Lozoya Austin ya era director.

Fue el exdirectivo quien, presuntamente, le abrió la puerta a la empresa brasileña a cambio de sobornos que suman cinco millones de dólares como “contrapartida a los beneficios obtenidos por la empresa”, según lo que declaró
Alberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, responsable del Sector de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, departamento del que surgían los pagos ilegales

 


¿Quién es Emilio Lozoya Austin?

Relacionado con el sector energético casi por herencia —su padre es Emilio José Lozoya Thelman, secretario de Energía de 1988 a 1994— Emilio Lozoya Austin conformó redes de influencia en el sector energético ligadas directamente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde antes de convertirse en director de Pemex, en noviembre de 2012. Al momento de entrar a la dirección de la petrolera también fungía como Director General de JFH Lozoya Investments y como miembro del Consejo de Administración de la constructora OHL.

Odebrecht no es el primer escándalo de corrupción que enfrenta Lozoya Austin. En mayo de 2015 lo señalaron como receptor de sobornos por parte de directivos de OHL para que fueran asesorados con el fin de obtener mejores contratos con Pemex. Del 2003 al 2006, Lozoya Austin trabajó como oficial de inversiones en la Corporación Interamericana de Inversiones (IIC) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), luego se desempeñó como jefe para América Latina del Foro Económico Mundial (FEM).

Fue en el FEM cuando Lozoya estrechó relaciones con Luis Videgaray, quien en esos momentos era el secretario de Finanzas del Estado de México 
y hoy es el secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Enrique Peña Nieto. Además de este vínculo, ambos personajes tenían en común haber sido alumnos de Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda cuando el padre de Lozoya Austin era secretario de Energía y Carlos Salinas de Gortari era el presidente de México. Hoy Aspe es uno de los nuevos petroleros que ingresaron a explotar hidrocarburos tras la puesta en marcha de la reforma energética de 2013, pues es uno de los socios de la empresa Diavaz Off Shore.


Los otros contratos de Odebrecht

El gasoducto Los Ramones, que atraviesa cinco estados del país y que tuvo una inversión de mil 200 millones de dólares, y Etileno XXI, un complejo petroquímico que aumentó su inversión a 5 mil 200 millones de dólares durante la dirección de Lozoya Austin, son dos contratos donde se presume que hubo corrupción entre ambas petroleras. 

Sin embargo, hay otros contratos más pequeños relacionados con refinerías y plantas de tratamiento de agua en los estados de Veracruz, Guanajuato e Hidalgo que también sucedieron bajo la mirada de Lozoya Austin y con los que Odebrecht pudo elevar los costos de construcción para sacarle provecho a su alianza con la petrolera.

En Veracruz, cuando Javier Duarte era gobernador en 2012, Pemex pagó 1.5 millones de dólares por trabajos de modernización de la refinería de Minatitlán, a cargo de dos filiales de Odebrecht: Mina-Trico y Ebramex. Ese mismo año Pemex pagó a la empresa privada 11 millones de dólares por 35 contratos complementarios para refinerías. Entre 2012 y 2015 firmó con dependencias diferentes a Pemex para otras dos obras en Veracruz, para captar y almacenar agua de río Antigua y para la construcción de una presa multipropósitos en la cuenca del río Los Pescados.

En septiembre de 2013 la petrolera firmó con Odebrecht, en conjunto con ICA Flour, un acuerdo por 3 mil 463 millones de dólares para el proyecto de aprovechamiento de aguas residuales en la refinería Miguel Hidalgo, en Tula, Hidalgo. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró un pago  injustificado de 120 millones de pesos a Odebrecht. Aún así, en abril de 2014 se firmó el primer contrato para la refinería Tula, por 131.9 millones de dólares. Un año más tarde, en noviembre de 2015, se dio el segundo contrato para la modernización de la planta, por 115.7 millones de dólares.

Otra refinería con la que sacó provecho Odebrecht fue la de Salamanca, en Guanajuato. Para ella se le adjudicó directamente el contrato para su modernización con un costo de 85.3 millones de dólares. En ese caso la ASF también encontró un pago injustificado de 822 mil dólares a la empresa brasileña.

Para 2015 Odebrecht ya era más que un cliente frecuente para Pemex. Ese año se continuó con la alianza para que desarrollara estudios ambientales, arqueológicos, cotizara servicios y precios, y elaborara el presupuesto del Gasoducto Transfronterizo Quetzal, que conectaría a México, a través de Oaxaca, con Guatemala. El contrato fue por 800 millones de dólares.

Algunos de estos contratos ocurrieron incluso cuando ya se investigava a Odebrecht como un actor menor del macrocaso de corrupción conocido como Lava Jato en Brasil, y con el favor de personajes como Emilio Lozoya Austin, Javier Duarte de Ochoa, Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, Gabino Cué, entonces gobernador de Oaxaca; Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato y Omar Fayad, gobernador de Hidalgo.

Agro Nitrogenados, la apuesta de Lozoya Austin

Uno de los movimientos más cuestionados de Emilio Lozoya Austin fue la compra de los activos de Agro Nitrogenados, una empresa subsidiaria de Altos Hornos de México, a cambio de 275 millones de dólares, es decir, más de la mitad de los 475 millones de dólares que Pemex autorizó para invertir en el proyecto de producción Pemex Fertilizante. La estrategia era producir fertilizantes nitrogenados con el fin de cubrir 70 por ciento de las importaciones del producto.

Altos Hornos de México (AHMSA), la matriz de Agro Nitrogenados, es de Alonso Ancira Elizondo. La planta que compró Pemex había dejado de producir a finales de 1999; al momento de la compra 60 por ciento de las instalaciones de la empresa debían ser renovados, pues la maquinaria ya era muy vieja. Esto elevó el costo de la compra hasta 760 millones de dólares. Pero este trato fue también la moneda de cambio de Lozoya Austin para asegurarse el puesto de presidente del Consejo de Administración de AHMSA tras su salida de Pemex en 2016.

La compra de Agro Nitrogenados y de otras plantas fertilizantes del grupo Fertinal, llevó al fracaso la estrategia de reactivar esa industria y no se rebasó la mitad de la meta de producción para 2016. Pemex registró una pérdida de más de 334 mil millones de pesos y a inicios de 2017 contrató a UBS Group para gestionar la venta de su filial de fertilizantes, incluidas Agro Nitrogenados y Fertinal.

Durante la administración de Lozoya Austin la extracción de hidrocarburos cayó de 2.43 millones de barriles de crudo a 2.26 millones de barriles, con una pérdida de 146 mil 856 millones de pesos, la más grande desde 1993. Pemex perdió ingresos al afrontar la caída en los precios de la mezcla mexicana de crudo.

Hizo falta que se nombrara directamente a Lozoya Austin como uno de los beneficiados por los sobornos de Odebrecht para que el Consejo de Administración de Pemex decidiera investigar su administración, pero la impunidad ha sido una constante como consecuencia de sus actos. Actualmente está investigado por su papel en los casos de Odebrecht, Agro Nitrogenados y sus 900 viajes en helicóptero y avión durante 2015, con los que gastó cerca de 63 millones de pesos.

Las consecuencias de la creciente cercanía de Odebrecht con el poder van más allá de la cantidad de contratos y la cifra de dinero que ganó con ellos, alcanza la lenta respuesta por falta de voluntad política de la justicia mexicana, que de hacer una investigación en forma, tendría que tocar a funcionarios poderosos, incluidos presidentes, gobernadores, y directores de PEMEX.

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