La ola de violencia en Guerrero afecta, incluso, a los que ya están muertos. Hasta junio pasado, el Institute for Economics and Peace (IEP), anunció que el estado gobernado desde hace dos años por Héctor Astudillo Flores, es el menos pacífico de la República Mexicana. La tasa de homicidio registraba 62 personas fallecidas por cada 100 mil habitantes. Para que nos demos una idea del problema, hasta ese mes, la tasa nacional de homicidio era de 17 muertos por cada 100 mil habitantes.
Tantas personas asesinadas provocaron que las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) se vean saturadas por segunda vez en lo que va del periodo de gobierno de Astudillo, quien, según la revista Proceso, muestra poco interés en solucionar este problema, al realizar gastos innecesarios de más de dos millones de pesos en campañas de publicidad.
Guerrero podría vivir una crisis sanitaria, ya que al momento existen 500 cadáveres que se encuentran en descomposición debido a que los frigoríficos en donde deberían ser resguardados hasta que se llevan ya sea a la fosa común (si no son reconocidos) o a los panteones municipales, no funcionan.
Actividad de Semefo en Guerrero. (Foto: Quadratin Guerrero)
Los cadáveres, al no funcionar los frigoríficos porque rebasan su capacidad, permanecen acumulados en condiciones inadecuadas y lo que es todavía peor, sin identificar. La primera vez que esto sucedió fue en 2016, cuando las unidades del Semefo de Chilpancingo, Iguala y Acapulco, estaban ocupadas al 120 por ciento.
Ahora, tan sólo en Chilpancingo y en Acapulco, la cifra de cadáveres en pésimas condiciones por estar en frigoríficos inservibles llega a 500, mismos que están aún sin identificar, según trabajadores que Proceso entrevistó y que pidieron el anonimato por miedo a represalias.
Servicio Médico Forense de la unidad Guerrero. (Foto: Sur Acapulco)
Ellos mismos reportaron que en Chilpancingo existen dos cámaras frigoríficas con capacidad de 180 cuerpos, las cuales tampoco funcionan y en la que hay 250 cadáveres almacenados. En Acapulco, por ejemplo, cinco cámaras frigoríficas se encuentran deterioradas y al menos 300 cuerpos se encuentran guardados ahí. Otro de los procesos que impide que los cuerpos sean trasladados a la fosa o al panteón es la falta de recursos para la toma de muestras de ADN, lo que provoca que no se identifique a las víctimas.
La guerra contra el narco, el crimen organizado y la delincuencia en general, provocan que Guerrero poco a poco se vuelva un cementerio el cual, además, provoque infecciones y enfermedades difíciles de erradicar debido a las condiciones en las que la sobrepoblación de las instalaciones de la Semefo se encuentran.
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