La ciencia detrás de los prejuicios que tenemos hacia las minorías

Regina MendozaSábado, 19 de noviembre de 2016 3:33

shares
Noticias minorias



¿De dónde vienen los estereotipos? La ciencia ha intentado resolver esa pregunta a través de un estudio que creó un universo ficticio.

Un grupo de científicos de universidades de varias ciudades de Australia y Reino Unido crearon un universo ficticio para estudiar las reacciones del cerebro humano frente a los prejuicios, los estereotipos y la discriminación de las minorías.

El trabajo titulado “El Lóbulo Temporal Rastrea la Formación de Prejuicios” y publicado en el Diario de Neurociencia Cognitiva creó un nuevo mundo, poblado por grupos de personas o “tribus” (participantes voluntarios del estudio) con nombres como Hezlatts, Kitils, Trithans, Grallacks. Una parte de ellos fueron catalogados como “malignos” y el resto eran buenos.

Posteriormente un grupo de participantes, que ayudó a establecer la naturaleza moral de cada uno de los grupos, fue expuesto a una serie de encabezados noticiosos que daban mensajes en específico. Algunos de ellos recibieron el mensaje de que otro había maltratado a un animal mientras que otro estaba pasando por la pérdida de un familiar.

A través de resonancias magnéticas funcionales, capturaron imágenes del cerebro de los participantes durante todo el experimento. Fue así como llegaron a la conclusión que finalmente dio el nombre al estudio: el polo temporal del cerebro, encargado de la memoria y el lenguaje, se “prendió” mientras más desarrollaban un “sentido” del prejuicio hacia ciertos grupos (los preformados como “malignos”).

Tal y como pasa en el “mundo real”, al presenciar encabezados (o cualquier tipo de mensaje) que hacen referencia a los grupos de naturaleza maligna, de inmediato se activa esa región en el cerebro. Al mismo tiempo, descubrieron que el cerebro humano podría tener una tendencia natural para “encasillar” grupos de personas, particularmente cuando están asociados a “características negativas”.

Cuando los encargados del experimento mostraron imágenes positivas de los grupos “malos” moralmente y viceversa, los participantes se tardaban mucho más en procesar la anomalía cuando los “malos” hacían algo bien que cuando los “buenos” cometían alguna falta.
En conclusión, el cerebro humano reacciona más rápido y con más intensidad a los estereotipos negativos que a los positivos. Los prejuicios son, entonces, inherentes a nosotros.

Los medios de comunicación pueden ser los culpables de ese racismo y de todas las “evaluaciones por perfil étnico” que históricamente han provocado muestras racistas de toda índole.

*

Podría interesarte:

"Simio en tacones": ni la Primera Dama de Estados Unidos está a salvo del racismo.

Así fue el primer día en el Estados Unidos racista de Trump.

Facebook permite a sus anunciantes ser racistas con los usuarios.





ETIQUETAS: Ciencia
REFERENCIAS:
Regina Mendoza Regina Mendoza

COMENTARIOS