"La mayoría de los nigerianos temen que sus mujeres los maten", revela sondeo

Karina EspinozaJueves, 30 de noviembre de 2017 19:06

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Noticias nigerianos temen que sus mujeres los maten

Tras el horrible asesinato de un hombre y su cobertura mediática, los hombres de Nigeria dicen también ser vulnerables a la violencia.

Después de la terrible muerte de Bilyamin Bello, hijo del expresidente del Partido Democrático de los Pueblos, a manos de su esposa Maryam Sanda, quien lo apuñaló en 17 ocasiones porque lo acusó de infidelidad, muchos hombres de Nigeria dicen que temen de las violencias conyugales.


Y es que aunque estadísticamente no existe competencia entre las violencias que sufren las mujeres versus los hombres, no se desestima que los hombres sean víctimas frecuentes de insultos, golpes y violencias psicológicas en distintos niveles.

Según datos que recabó el periódico Vanguard, por lo menos una de cada tres mujeres en Nigeria ha denunciado violencia doméstica, y al menos una de cada dos la ha experimentado.


En el estado de Lagos, al sur de Nigeria, hasta septiembre de este año se registraron 852 casos de violencia doméstica contra mujeres y 55 hacia hombres, según el comisionado de Justicia, Adeniji Kazeem, quien dio un reporte sobre violencia sexual y de género en el país.


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(Fuente: Project Raw. Anti domestic violence campaign)


Este caso ha acaparado una gran cobertura mediática, por lo que la indignación ha trascendido las filias políticas y religiosas (Bilyamin era musulman). Pero más allá de repetir las penosas cifras que muestran que las mujeres son víctimas de violencia el 95 por ciento de las veces, la muerte de Bello ha significado una especie de cambio de paradigma que apunta a que cualquiera puede ser víctima en situaciones de desventaja.


En el caso de Bilyamin, quien iba a cumplir 36 años antes de ser asesinado, están algunos factores de vulnerabilidad y justificación del acto por sus condiciones de clase y etnia, que además de simpatías, ha despertado los prejuicios de la opinión pública. No es soslayable el hecho de que venir de familias prominentes y del norte del país ayude en la notoriedad del caso.


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(Fuente: Facebook)


Distintos análisis del caso y su repercusión desbordada en algunos sectores del país pretenden revelar algo que es grave: la revancha como “justicia feminista”, y es que no ha faltado quien, ante el caso, ha expresado simpatía por el asesinato y lo ha elevado a heroísmo revolucionario bajo el argumento de «una mujer oprimida por el Islam se rebeló y tiró el estereotipo de las mujeres del norte de Nigeria».


Esta noción malentendida por parte de los pocos instruidos y prejuiciosos de los feminismos y la amplia cobertura desde una perspectiva reduccionista del hecho —víctima/victimario— han servido de caldo de cultivo para que los hombres exacerben su sentido de vulnerabilidad, pensando que sus mujeres los pueden matar, pero sin comprender las condiciones violentas por las que las mujeres con las que comparten pasan cotidianamente. Porque nadie puede negar la historia: las mujeres son quienes han llevado la peor parte de la desigualdad y la normalización de la violencia.


Otra de las aristas que muestra el caso es justo el del privilegio, pues hasta en los sectores más favorecidos educativa y económicamente, como era el caso de Bilyamin Bello, son susceptibles a la violencia que se promueve justo desde el privilegio.


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(Fuente: dailytrust.com)


En el caso de Nigeria, a pesar de los aspectos religiosos, las leyes contemplan castigos para quienes ejerzan violencia doméstica, y protección para las víctimas. Y sí, hay un abismo entre el papel y la acción, pero el precedente y la condena existe.


Pero más importante aún, como se escribe por el caso de Bello en el diario Vanguard de Nigeria, «el matrimonio no es un logro supremo para nadie. Ningún hombre necesita probar su masculinidad tolerando una esposa violenta [...] Ninguna mujer debe ser condicionada al deber de “cambiar a un hombre”, porque los hombres no son bebés que necesitan siempre de la maternidad [...] Las personas deben ser capaces de salvar su cordura y su vida. El divorcio no debe ser estigma; aquellos que abandonan las relaciones tóxicas merecen vivir una vida sana y llena de felicidad para siempre».


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Karina Espinoza Karina Espinoza Periodista

Comunicóloga. Escribo y edito. Clavada del arte, la estética y el género. Marguerite Yourcenar y Julia Kristeva son mis superhéroes favoritos.

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