Trump insiste y quiere que Nuevo México se llame ‘Nueva América’

Mapa de Nuevo México con el nombre tachado en rojo, en referencia a la propuesta de Trump de llamarlo Nueva América.

Donald Trump volvió a exigir este lunes que Nuevo México cambie su nombre a ‘Nueva América’, argumentando en su red social Truth Social que el cambio daría «gran valor y prestigio» al estado y hasta subiría el precio de las propiedades. El problema: el nombre que quiere borrar lleva más de 450 años en uso, mucho antes de que existieran los Estados Unidos. Y la gobernadora Michelle Lujan Grisham ya le respondió que no.

La propuesta que Trump repite y la Constitución que la bloquea

No es la primera vez. En septiembre de 2024, Trump publicó una fotografía del contorno del estado con la palabra ‘México’ tachada en rojo y reemplazada por ‘América’. Esta semana lo volvió a plantear, sumando un argumento nuevo: según él, el cambio de nombre también haría que «las elecciones fraudulentas» por las que dice que el estado ‘es conocido’ «volvieran a ser honestas». La frase mezcla su obsesión por el fraude electoral con una iniciativa de renombrado geográfico, lo que dice bastante sobre cómo funciona su lógica política.

Pero el nombre de Nuevo México no se cambia con un tuit ni con un post en Truth Social. Está fijado en la Constitución estatal y cualquier modificación requiere un proceso legislativo formal. La gobernadora demócrata Michelle Lujan Grisham rechazó la propuesta y defendió el peso histórico del nombre, que data de la época colonial española. Trump puede insistir cuanto quiera; la ley le pone un techo concreto. cómo Trump cambió el nombre del Golfo de México

La ‘doctrina Donroe’ y el patrón de renombrar el mapa

Lo de Nuevo México no es un caso aislado. Trump ha ido construyendo lo que él mismo llama la ‘doctrina Donroe’, una versión personal de la histórica doctrina Monroe con la que Estados Unidos históricamente justificó su hegemonía sobre el continente americano. Bajo esa lógica, el golfo de México pasó a llamarse ‘golfo de América’ en documentos oficiales y en aplicaciones de mapas como las de Apple y Google, siempre que el usuario esté dentro de territorio estadounidense. El lago Ontario, en la frontera con Canadá, fue rebautizado como ‘Lago América’ por orden ejecutiva.

El patrón es claro: Trump usa los nombres geográficos como herramienta de narrativa nacionalista. ‘No somos México, somos los Estados Unidos de América’, escribió en Truth Social, como si el nombre de un estado fundado en el siglo XVII representara alguna lealtad al país vecino. Para la audiencia que lo sigue, funciona. Para los 2.1 millones de habitantes de Nuevo México, muchos de ellos con raíces hispanas profundas, es otra historia.

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