Mujeres sin dinero y con hijos, una presa fácil para los grupos del narcotráfico

Vicente RendónMartes, 28 de noviembre de 2017 20:43

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Más de 700 mil mujeres y niñas se encuentran recluidas en instituciones penales en todo el mundo.

Muchas veces la necesidad puede orillar a una persona a hacer lo que sea con tal de vivir un día más, aunque eso termine en cárcel o muerte. A lo largo del continente americano, cientos de mujeres han sido y están siendo encarceladas por delitos menores de drogas, una situación particularmente anormal.

 

Según datos ofrecidos por la World Prision Brief (WPB), más de 700 mil mujeres y niñas se encuentran recluidas en instituciones penales en todo el mundo, pero sólo en el continente americano la población carcelaria femenina ha aumentado un 51.6 por ciento entre el año 2000 y 2015. Estas cifras toman mayor relevancia si tomamos en cuenta que en ese mismo periodo el caso de hombres encarcelados ha aumentado sólo un 20 por ciento.


El número de mujeres reclusas ha sido mayor que el de los hombres. (Foto: El Heraldo)

 

En países como Argentina, Costa Rica o Perú, más del 60 por ciento de las reclusas femeninas está en prisión por delitos asociados con el narcotráfico. Según las asociaciones WOLA y Equis, Justicia para las Mujeres, la mayoría de las mujeres pertenece a los sectores más marginados de la sociedad.

 

«Yo tenía que pedir dinero prestado para comprarnos comida. Llegó el día que yo me topé con una persona del pueblo y le dije que si me podía prestar dinero, pero me dijo que debíamos ganar el pan para salir adelante, entonces me dijo "yo te ofrezco un trabajo". Me dijo "tú vas a cargar un paquetito que yo te voy a dar y te daré dinero a cambio de eso"», aseguró Gaby, una mujer oriunda de Oaxaca, México, a una serie de videos producidos por WOLA y EQUIS Justicia para las Mujeres.


(Video: WOLA)


A los 16 años, Gaby sufrió una violación y quedó embarazada. Algunos años después tuvo otros dos hijos con un hombre que terminó abandonándola, un factor que junto a la parálisis cerebral de su hijo mayor, la orillaron a tomar el camino del narcotráfico en México.

 

«En el pueblo es como si vendieras pan. Nos dedicamos a encintarlo, prepararlo y empaquetarlo. De ahí lo transportamos a donde lo compran y lo necesitan”, indicó Gaby a WOLA y Equis. «Yo estaba dispuesta a todo porque mi familia lo necesitaba».

 

Según WOLA, Gaby es un ejemplo del patrón que siguen muchas mujeres presas del narcotráfico. De hecho, según la asociación 787 anónimas, en Chile el 44 por ciento de las mujeres encarceladas por narcotráfico sólo tiene educación básica, mientras que el 90 por ciento tienen hijos.

 

«El abuso, la violencia, la violación y el "amor" –entendido como una construcción social que reproduce la desigualdad entre hombres y mujeres– crean las condiciones para que las mujeres se inicien en el uso de drogas, o bien, se involucren en la venta o el transporte de las mismas», se asegura en el informe “Políticas de drogas, género y encarcelamiento en México", de la organización Equis Justicia para las Mujeres.


Muchas mujeres son castigadas por muchos años por delitos menores. (Foto: Animal Político)

 

Una explicación que ofrece 787 Anónimas para este fenómeno de mujeres encarceladas es que todo pareciera ser una estrategia de los capos del narcotráfico para desviar la atención de la policía. Pero también la policía se ve beneficiada de la inclusión de las mujeres en las drogas porque así se incentiva esa idea de que entre más presos, menor es la delincuencia.

 

Según Equis cuando la mayoría de las mujeres se involucra en el narcotráfico como mulas, no está consciente de la actividad que está realizando, pero sí del pago que van a recibir por su trabajo. De hecho la mayoría no sabe el valor ni el contenido de la mercancía hasta que son detenidas y encarceladas con penas de al menos 10 años de prisión por tráfico de drogas.


Las mujeres se ven orilladas a tomar el papel de "mulas" del narco. (Foto: Diario Popular)

 

Al final sólo queda reflexionar si las políticas de drogas sólo terminan criminalizando a personas en situaciones vulnerables, algo que termina destrozando familias y perpetuando el círculo vicioso del tráfico de drogas. Al final sólo se trata de un placebo para prolongar aliviar un dolor, más no la cura de la verdadera enfermedad.

 

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Vicente Rendón Vicente Rendón Periodista

Periodista y fotógrafo por la UNAM escribiendo en @CulturaColectiv Noticias. Fiel creyente de que habrá un México mejor.

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