Sandra Cuevas le hace fiesta de cumpleaños a ‘HIJO’ Daniell… un oso de peluche

Mesa de cumpleaños con pastel de tres pisos y oso de peluche Daniell, celebración organizada por Sandra Cuevas en París

Sandra Cuevas volvió a trending topic en México por la razón más peculiar de su carrera pública: el quinto cumpleaños de Daniell, su oso de peluche. El festejo incluyó pastel de tres pisos, decoración inspirada en Francia y un viaje a París. Pero detrás de la fiesta hay una historia que la exalcaldesa de Cuauhtémoc ha contado en varias ocasiones y que convierte a ese muñeco en algo mucho más pesado que tela y relleno.

El oso que nació de una promesa de familia

Daniell no llegó a la vida de Sandra Cuevas por capricho. La exfuncionaria ha explicado públicamente que su entonces pareja se lo regaló como una especie de entrenamiento: aprender a cuidar algo antes de convertirse en madre. La relación terminó. El oso se quedó. Y con él se quedó también el deseo de maternidad que representaba.

Desde entonces, Daniell ha viajado con ella, ha aparecido en sus redes con regularidad y ha acumulado celebraciones temáticas año tras año. Lo que podría leerse como una excentricidad de personaje público es, según la propia Cuevas, una forma de mantener viva una ilusión personal. Eso lo hace más difícil de desestimar con un meme y seguir scrolleando. Si te interesa cómo otras figuras políticas mexicanas mezclan su vida privada con su imagen pública, la historia de Clara Brugada también tiene capítulos que no esperabas.

Cinco años, pastel de tres pisos y París de fondo

El festejo de este año subió la apuesta. La mesa de celebración tenía decoración afrancesada, dulces, comida y un pastel de tres pisos. El viaje a París como parte del cumpleaños del peluche es el detalle que disparó la conversación en redes: ¿regalo simbólico? ¿contenido planeado? ¿las dos cosas a la vez? Probablemente sí a todo.

Amamos que Sandra Cuevas no le tenga miedo al ridículo público, pero también hay que decirlo: hay algo en esta historia que no es solo rarito. Un oso de peluche que nació como sustituto de un hijo, que sobrevivió a la relación que lo creó, y que cada año recibe una fiesta más elaborada. Es un duelo disfrazado de fiesta, y eso sí merece más que un tuit burlón.

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