Sola y sin identificar: Así murió la mujer tatuada con la palabra ‘Laurel’ en el brazo tras explosión en Iztapalapa

Con quemaduras graves, la mujer fue hospitalizada pero falleció sin que apareciera ningún familiar; el tatuaje ‘Laurel’ permaneció como su única pista.

En medio de la tragedia por la explosión de una pipa de gas LP en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, CDMX, una historia silenciosa y devastadora emergió entre las víctimas: la de una mujer que falleció sin nombre, sin identificación, sin compañía. Su único rastro era un tatuaje en el brazo con la palabra “Laurel”.

La mujer fue trasladada con vida al Hospital Magdalena de las Salinas, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde fue ingresada a la Unidad Victorio de la Fuente. Llegó con quemaduras en más del 80 % del cuerpo, principalmente en el rostro, lo que dificultó su reconocimiento. Desde ese momento, comenzó una lucha por salvarle la vida y, al mismo tiempo, por encontrar a alguien que la conociera.

Los médicos y personal de salud hicieron lo posible. Difundieron su caso, pidieron ayuda a la ciudadanía, y compartieron la única pista visible: un tatuaje con la palabra “Laurel” grabado en su brazo derecho. Se especuló que podía ser su nombre, un apodo o el de alguien cercano. Sin embargo, nadie la reconoció, nadie la reclamó, y ningún familiar o amigo se presentó en los días que estuvo hospitalizada. Finalmente, la mujer falleció este lunes en total soledad.

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¿Qué datos se tenían de la mujer con la palabra ‘Laurel’ en su brazo?

De acuerdo con reportes oficiales, su edad aproximada se estimó entre 15 y 50 años, un rango amplio que revela lo poco que se sabía de ella. Algunos reportes indican que podría haber estado en situación de calle y que posiblemente vivía bajo el puente, cerca del lugar donde ocurrió la explosión, por ello nadie la estaba buscando y no fue identificada.

Su caso ha generado consternación en redes sociales. Usuarios han lamentado que en medio de una tragedia de tal magnitud, una persona pudiera morir sin nombre, sin identidad y sin despedida. La han bautizado simplemente como “Laurel”, en alusión al tatuaje que portaba.

El cuerpo fue entregado a Servicios Periciales, donde permanecerá en resguardo a la espera de que algún familiar o persona cercana lo identifique. Mientras tanto, su historia representa una de las caras más duras y tristes de esta tragedia: la de aquellos que no solo pierden la vida, sino que lo hacen en el anonimato más absoluto.

La explosión del pasado 10 de septiembre ha dejado hasta el momento 20 muertos y más de 90 heridos, entre ellos menores de edad. Pero historias como la de “Laurel” nos recuerdan que detrás de cada cifra hay una vida, un pasado y familiares que están sufriendo la pérdida de un ser querido o que como esta mujer, podría pasar al olvido sin poder ser identificada.

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Foto de portada: tomada de internet 

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