En la historia del narcotráfico mexicano hay un patrón curioso: en varios casos, personas muy cercanas a líderes del crimen organizado, parejas o relaciones sentimentales, terminaron siendo piezas clave para que las autoridades los localizaran o capturaran. Ahora, con la confirmación de que ‘El Mencho’ cayó tras un seguimiento a su pareja sentimental, este fenómeno vuelve a la atención pública.
Recientemente se confirmó que el seguimiento que hicieron las fuerzas de seguridad a una mujer identificada como Guadalupe Moreno Carrillo, novia de Nemesio Oseguera Cervantes, fue determinante para que el capo fuera ubicado en Tapalpa, Jalisco, y abatido por el Ejército. Las autoridades dieron con ella y con un hombre de confianza que la trasladó a una zona donde ‘El Mencho’ se resguardaba, lo que terminó por desencadenar el operativo.
Este no es un hecho aislado en la historia del narcotráfico mexicano. En años recientes otros líderes de alto perfil también vieron cómo su círculo íntimo terminó aportando información valiosa a las investigaciones. Y como en el caso de ‘El Mencho’, terminaron cayendo ante las autoridades.
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¿Qué otros narcos cayeron por sus novias, como ‘El Mencho’?
Uno de ellos fue Édgar Valdez Villarreal, alias La Barbie, que en 2010 fue detenido luego de que las autoridades rastrearan domicilios y contactos relacionados con su pareja sentimental. Autoridades federales señalaron que parte de las investigaciones incluyeron el rastreo de relaciones personales y sentimentales, lo que permitió establecer puntos de reunión y posibles ubicaciones, incluida información obtenida a partir de movimientos y comunicaciones de su novia.

Otro caso emblemático fue el de Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, jefe de Los Caballeros Templarios, quien fue capturado tras meses de seguimiento a personas cercanas, incluidas relaciones sentimentales que facilitaron ubicarlo en Morelia.

Y finalmente, en el caso de Joaquín “El Chapo” Guzmán, las investigaciones también exploraron comunicaciones y movimientos vinculados con su entorno íntimo como parte de la estrategia de inteligencia, por lo que se podría decir que gracias al seguimiento de su pareja sentimental, pudo ser ubicado y detenido.
Analistas de seguridad explican que el círculo cercano de estos líderes es un punto débil natural porque las relaciones sentimentales, financieras o afectivas suelen generar movimientos, comunicaciones o contactos, que pueden ser rastreados con tecnología, vigilancia o trabajo de campo. Aunque no siempre son la única vía para encontrarlos, en varios casos la información que aportan termina siendo un eslabón importante para ser plenamente ubicados y que la autoridades puedan actuar y ser detenidos.
Con información de Uno TV / Foto de portada: tomada de internet
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