La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso el 2 de junio un arancel adicional del 10 por ciento a las importaciones mexicanas, como parte de una investigación bajo el amparo de la Sección 301 sobre trabajo forzoso que abarca a 60 países. Pero la Secretaría de Economía confirmó horas después que alrededor del 85 por ciento del volumen de exportaciones de México —las que cumplen reglas de origen del T-MEC— quedan exentas de la medida. Lo que está en juego es el 15 por ciento restante, y México tiene 45 días para negociarlo.
Qué propone el USTR y por qué involucra a México
La investigación de la Sección 301 apunta a 60 países —entre ellos la Unión Europea, Canadá, Reino Unido y México— por presuntamente no aplicar de forma efectiva medidas que impidan la importación de bienes producidos con trabajo forzoso en terceras naciones. Para México y otras 13 economías, la propuesta es un incremento arancelario del 10 por ciento; para las 46 economías restantes, el arancel subiría al 12.5 por ciento.
El contexto importa: la Secretaría de Economía señaló que esta investigación forma parte de una estrategia de Washington para sustituir los aranceles que ya no puede aplicar. Los aranceles IEEPA —que llegaron al 25 por ciento— fueron eliminados por la Suprema Corte de Estados Unidos, y los de la Sección 122 vencen el 24 de julio. La Sección 301 es el siguiente instrumento disponible. En ese sentido, la relación comercial México-EEUU en la era Trump lleva meses moviéndose en terreno legal inestable.
La medida propuesta no entra en vigor de inmediato. Abre un proceso de consultas de 45 días durante el cual México y otros países pueden presentar argumentos, datos y negociar condiciones.
El T-MEC como escudo: qué está exento y qué no
El dato que cambió la lectura de la propuesta llegó el mismo día, tras consultas directas de la Secretaría de Economía con la USTR: las mercancías que cumplen con las reglas de origen del T-MEC quedan exentas. Eso representa aproximadamente el 85 por ciento del volumen de exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos. Tampoco se verían afectados los bienes contemplados en las órdenes 232, como autos, acero y aluminio.
El 15 por ciento restante —aquellas exportaciones que no cumplen reglas de origen T-MEC— es el frente que México deberá defender en los próximos 45 días. Para ello, el secretario Marcelo Ebrard encabezará por el lado mexicano las rondas formales de negociación bilateral en el marco de la revisión del T-MEC. El argumento central será documentar el compromiso real de México contra el trabajo forzado.
“México confía en que esa negociación modifique o elimine el arancel propuesto sobre ese 15 por ciento antes de que la medida se convierta en definitiva”.
