Alto nivel de felicidad en México a pesar de la crisis

Ernesto SantillanMartes, 30 de agosto de 2016 10:28

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Me desplazo por la Ciudad de México hasta que una masa convulsiva de personas interrumpe mi recorrido, frente a mí, en plena avenida, una manifestación se lleva a cabo. Banderas y pancartas ondean, cantos, consignas y tamborazos se apoderan del paisaje sonoro; tanto manifestantes como espectadores portan un semblante serio que deja ver su inconformidad, unos por las implicaciones que dicho movimiento social ha provocado en sus rutinas y horarios, el resto, por la falta de seguridad y el aumento de la violencia y la pobreza en sus comunidades.


Pero dentro del caos también hay calma e indiferencia. Un viejo vagabundo al que la vida y el alcoholismo le ha cobrado la factura nada más observa, los vendedores ambulantes, de todas las edades, desde niños a ancianos, se aprovechan del tráfico y se multiplican por minuto, abarcando cada esquina en un recorrido de ida y vuelta que otorga a los conductores varados la oportunidad de distraerse con la compra de un periódico, de saciar su sed con un refresco o simplemente de hacer un poco menos pesada la espera con un cigarro.

Este panorama no es ajeno a los mexicanos y menos para los habitantes de la CDMX, la capital de un país donde difícilmente transcurre una semana que se pueda considerar tranquila.

En lo que va del primer semestre de 2016, los homicidios dolosos han aumentado en la capital un 15 % y en lo que respecta al resto del país, a casi cuatro años del mandato de Enrique Peña Nieto, ya se superó el número de homicidios dolosos en comparación con el sexenio de Felipe Calderón de acuerdo con un estudio realizado por Semáforo Delictivo.


El Estado de México, la entidad con mayor número de habitantes del país, ha registrado un aumento preocupante en las cifras de pobreza, inseguridad, desigualdad, corrupción, robos y feminicidios.

Por su parte, estados como Guerrero, Veracruz y Michoacán se encuentran sumidos en una grave crisis de derechos humanos e inconformidad social. En tanto, los gobiernos de Quintana Roo y Chihuahua cargan con una deuda de más de 20 mil millones de pesos.

El Presidente que nos gobierna tiene la aprobación nacional más baja de la historia de acuerdo con una encuesta realizada por el periódico Reforma y la deuda del producto interno bruto con la que carga el país está a .5 puntos porcentuales de igualar la deuda de 1995 heredada por el Presidente Carlos Salinas, según un análisis de Bloomberg.


Aunado a esto, Chiapas y Oaxaca llevan más de 10 años sin completar un ciclo escolar y al día de hoy, en estos estados, únicamente el 45 % de las escuelas de gobierno están impartiendo clases debido al conflicto magisterial.

Pero nada de esto parece alterar o afectar a los mexicanos. De acuerdo con la última encuesta “Indicadores de Bienes Autorreportados de la Población Urbana”, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los habitantes del país del águila y la serpiente, tienen un alto nivel de satisfacción en relación a su vida con un promedio de 8.1 % en una escala de cero al diez.

El nivel de satisfacción de vida se refiere a las percepciones de los individuos en edad adulta sobre su propia situación y contexto, y considera tres aspectos: fortaleza anímica, sentido de vida y balance afectivo.


De acuerdo con la escala, en julio del año en curso, cerca de 3.7 % se ubica con un balance anímico negativo; 24.9 % con un balance ligeramente positivo y 71.4 % con un balance inequívocamente positivo.

No obstante, la satisfacción con el país presenta un retroceso con respecto a los datos del año anterior cuando la calificación era de 6.6 %, mientras que este año bajó a 6.2 %; un promedio alto si analizamos los datos anteriormente mencionados.

Los hechos son un claro reflejo de la incongruencia, desinformación y falta de interés por parte de la ciudadanía con respecto a la situación política, económica y social por la que atraviesa el país. Demuestra la falta de exigencia de los mexicanos para con sus gobernantes y, a pesar de las repetidas quejas que se escuchan en las conversaciones sobre la falta de trabajo o la inseguridad, al parecer, mientras las relaciones afectivas de cada ciudadano se encuentren bien y estables, el resto de las problemáticas pasan desapercibidas.


*Con información de: INEGI





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