Las máquinas de toques que eran usadas para "curar" esquizofrénicos y homosexuales

FerChcViernes, 23 de junio de 2017 11:45

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Noticias maquinas para curar la homosexualidad


Existen coleccionistas múltiples y diversos alrededor del mundo, quienes reflejan sus excéntricos y extraños gustos en sus incomparables pasiones. Tal es el caso de Boris van Galvin quien tiene una inmensa colección de máquinas con descarga eléctrica, supuestamente diseñadas para aliviar dolores y curar lo que se creía eran 'enfermedades', como la demencia y la homosexualidad.

Su primer artefacto eléctrico lo consiguió con suerte cuando un amigo le obsequió lo que pensó era una radio. Después de analizarla, Galvin se dio cuenta que era una máquina casera de electroterapia que databa de 1902. En uno de sus maletines, hay un aparato negro que fue usado para convertir a los gays en "personas normales", según la creencia de la época.

''Es terrible pensar que esto se utilizó en alguien'', aseguró Boris. Según uno de los manuales originales, se sugería que se utilizara para combatir la histeria, enfermedades psiquiátricas que se creía, sólo afectaba a las mujeres. ''Tened cuidado y no haced choques eléctricos repentinos'', dice una advertencia en la caja del artefacto, u otra que decía: ''En la mayoría de los casos el efecto sedante de este tratamiento será suficiente para aliviar la enfermedad''.

A pesar que la electricidad sigue utilizándose en la medicina actual, y otorga propiedades asombrosas como tratamientos para la cura y control de Párkinson, en antaño se utilizaba de manera masiva y ruda, sobre todo en los hospitales psiquiátricos aplicada para enfermos mentales.

La manera más común de aplicarlo, era colocando en las sienes del paciente para hacer reaccionar al sistema nervioso, hoy en día la ciencia ha demostrado que existe cierta veracidad en la teoría original, pero muy agresiva en ocaciones cuando se le golpeaba al paciente en la cabeza con un pequeño martillo.

Curiosamente, después del uso que se le dio a estos aparatos para crear una brecha social aún más grande que excluía aún más a las minorías como discapacitados y homosexuales, las máquinas eléctricas fueron adoptados por los fetichistas, como la comunidad Kinky, quienes innovan en las formas de tener relaciones sexuales. 

Cuando Boris fue a una convención fetichista con sus aparatos, inmediatamente se hizo una fila enorme de gente aguardando por recibir una dosis de descarga eléctrica. ''Me sorprendió lo abiertos y amigables que son todos en ese tipo de lugares''. Es un ambiente donde no existen exclusiones ni discriminaciones, nadie te considera un bicho raro'', dijo Boris.

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