La historia de un infiltrado en la Mara Salvatrucha

Laura Corona-AlmarazMartes, 23 de mayo de 2017 17:47

shares
Noticias infiltrado en la mara salvatrucha



No fue fácil. A cada paso olía la muerte y aunque no estaba preparado para ella, decidió que conocer las entrañas de una de las pandillas más violentas en Centroamérica, valía el riesgo.
Juan Martínez, antropólogo de profesión, vio de todo durante 365 días en los que fue uno más dentro de la Mara Salvatrucha 13. Asesinatos, incorporaciones a la pandilla, caídas de líderes. De todo, la violencia no fue la protagonista. Lo que hace fascinantes a estas pandillas, según Juan, es el antagonismo, la rabia que sienten por el rival.

Su amistad con un sacerdote provocó el acercamiento con la MS-13 y aunque no fue complicado que lo aceptaran cuando Juan les explicó lo que traía en mente, plasmar todo lo que viviera en un libro llamado "Ver, Oír y Callar".  Le pidieron que fuera cuidadoso con dos cosas: no mencionar el número 18 para nada y nunca caminar solo por las calles.

Para la MS-13, mencionar siquiera el número 18 les provocaba odio, escozor. Juan no podía usar ninguna camisa que tuviera ese número grabado en la tela porque le traería problemas con el Barrio 18, otra de las pandillas peligrosas en El Salvador. Caminar sólo podría causarle la muerte. No ser conocido por los lugareños era suficiente para que alguien se acercara a enterrarle un cuchillo y matarlo.

La violencia es un ritual y debe ser practicado con la pandilla rival. El sistema de agresiones que deben mantener para con el Barrio 18 implica tortura, decapitaciones, violaciones, degradaciones.

Juan vio suplicar a una mujer para no ser torturada con un palo de escoba. También observó cómo en un microbús, varios pandilleros desmembraron a una mujer de la cual cortaron la cabeza. Las partes de su cuerpo las metieron en una bolsa de basura que le entregaron a un recogedor a cambio de un poco de crack.

Otra de las cosas que identificó Martínez al estar inmerso en la MS-13 fue la edad que los integrantes de esta pandilla poseen, pues no rebasan los veinte años, teniendo en las escuelas los principales lugares para reclutarlos. Dentro de las instituciones, se ubican dos tiendas. El hecho de decidir con quién comprar, implica decidir a cuál banda se unirán más adelante.

Según datos arrojados por el diario español El País, El Salvador es el país más violento del mundo. Se matan 14.4 habitantes diario. En 2016, los homicidios sumaron 5278. En su plan de reestructuración y limpia de inmigrantes, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, aseguró que las pandillas las iba a erradicar, sin tomar en cuenta que estas surgieron en Los Ángeles, a inicios de los 90, a raíz de una política de deportaciones. Los salvadoreños regresaron a su país convertidos en pandilleros.

Los lideratos también llaman la atención al igual que el papel que la mujer tiene dentro de estas pandillas. Cuando en la MS-13 cae uno de sus líderes, en automático hay una fila de integrantes preparados para tomar su lugar.

En cuanto a las mujeres, pese a ser sobajadas, humilladas, violadas por los mismos integrantes, permanecen ahí para realizar trámites, para cuidar a los hijos de los pandilleros, para cocinarles, entre otras actividades. El ejemplo que puso Juan Martínez fue el de una mujer que, al ser encarcelada su pareja, integrante de la pandilla, dejó de visitarlo en la cárcel; algo que la MS-13 no perdonó y después de violarla entre diez de ellos, la degollaron.

Las políticas que el gobierno está adquiriendo en contra de estas pandillas les da incluso más poder, según publicó el propio Juan Martínez en su libro “Ver, Oír y Callar”. Los niños, al no tener un sistema de educación que les garantice una mejor calidad de vida, deciden integrarse a estas pandillas con el fin de tener poder sobre alguien.

*

Podría interesarte:

La Mara Salvatrucha ofrece desintegrarse a cambio de diálogo con el gobierno

¿Qué es Barrio 18 y por qué tiene a Honduras en alerta roja?

Así es como Donald Trump pretende eliminar a la Mara Salvatrucha en EUA.





ETIQUETAS:
REFERENCIAS:
Laura Corona-Almaraz Laura Corona-Almaraz

COMENTARIOS