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Ernest Hemingway, entre Cuba y Estados Unidos

Es uno de los escritores estadounidenses más famosos y uno de los más respetados; su prosa, limpia y concisa, muestra su personalidad y carácter. Ernest Hemingway tuvo muchas aventuras, vivió innumerables experiencias y esto está plasmado en su obra literaria, aunque algunas de esas cosas en la vida real fueron de otra manera. Estos son algunos de los inusuales hábitos sobre el autor de Fiesta o Al romper el alba.


Poco antes de aquella mañana del 2 de julio de 1961, cuando el escritor estadounidense Ernest Hemingway se suicidó con un escopetazo en la cabeza, vivió largas temporadas en la Finca Vigía, ubicada en Cuba. Allí, 53 años después, expertos cubanos y estadounidenses han logrado preservar más de 5 mil 500 documentos inéditos del premio Nobel de Literatura en 1954, de estos, 2 mil, que ya fueron digitalizados, serán enviados a Estados Unidos.

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Entre esos documentos está una nota confidencial enviada a la actriz sueca Ingrid Bergman en la que el escritor le expresa su deseo de que sea ella la que protagonice la versión cinematográfica de su libro Por quién doblan las campanas.


Entre los documentos que serán expuestos en la Biblioteca Presidencial y Museo John F. Kennedy, de Boston, se incluyen, además, manuscritos dirigidos a su cuarta esposa Mary Welsh, algunos de sus itinerarios de viaje, cartas y varias observaciones meteorológicas, entre ellas crónicas de huracanes.

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La colección digitalizada incluye telegramas como el del doctor Anders Osterling, de la Academia Sueca, en los que notifica al escritor estadounidense que ha ganado el Nobel de Literatura de 1954, y otros de felicitación enviados por Carl Sandburg, Spencer Tracy, Verónica Rocky Cooper (esposa de Gary Cooper), la escritora y periodista Lilliam Ross, John Huston y Adriana Ivancich, uno de los amores del novelista.

Hemingway prefería escribir de pie, con zapatillas de andar, primero a mano y luego a máquina, en un luminoso cuarto de Finca Vigía, una estancia dividida en dos alcobas que George Plimpton describió con detalle en una entrevista publicada en The Paris Review de 1958. Ese cuarto, atestado de papeles, libros, panfletos y notas, y el conjunto de material bibliográfico que quedó en la casa, habían permanecido fuera del alcance de investigadores y académicos estadounidenses durante más de cinco décadas, como consecuencia del conflicto político que separa a ambos países. Ahora, tras la digitalización de buena parte de ese material, se envió a Boston una segunda entrega, tras los 3 mil documentos que se incorporaron a la colección en 2008, entre los que se encontraban, una versión alternativa del final de la novela Por quién doblan las campanas.

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Etiquetas:hemingway
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