Decadencia y ascenso de la derecha italiana: el regreso de Silvio Berlusconi

Fernando CastilloLunes, 15 de enero de 2018 17:44

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La división de los partidos conservadores y la carencia de un proyecto político sólido inclina a los italianos de derecha a indultar a Berlusconi


A tan sólo dos meses de las elecciones regionales en Italia, la tercera economía más potente del bloque europeo, la coalición de centro-derecha de los partidos Liga Norte, Forza Italia y Fratelli di Italia se perfilan como los favoritos en medio de una situación político-electoral inusual.

 

Y es que el ex primer ministro, empresario y polémico Silvio Berlusconi, quien lidera la coalición, participa como estratega y consultor político después de que se le vetara para cualquier cargo público hasta 2019 por los delitos de fraude fiscal, corrupción, inducción a la prostitución infantil y enriquecimiento ilícito.


Berlusconi, de 81 años, sabe que al no poder ejercer presencialmente un cargo público como el de primer ministro, que ya ocupó tres veces, puede influir en las decisiones del país en caso de que la coalición de centro-derecha triunfe el próximo 4 de marzo. “Berlusconi presidente”, se lee en las papeletas propagandísticas de Forza Italia, un recurso publicitario que permite la ley electoral italiana, a pesar de no ser el candidato oficial ni presencial.


El 4 de marzo se celebrarán los comicios para primer ministro italiano. (Foto: 20 Minutos)

 

Un Silvio renovado

 

Berlusconi, quien se caracteriza por ser un personaje público controvertido, derrochador y hasta pervertido, se presenta por cuarta vez en su larga carrera política ya no como un protagonista en la arena electoral, sino como un moderador que moldea sus influencias desde fuera a través de su Forza Italia, fundada hace 24 años.

 

A pesar de ser considerado un populista de derecha, hoy se autodefine como un “muro antipopulista”, a pesar de hacer coalición con Matteo Salvini, un nacionalista y eurófobo representante del partido Liga Norte.


La carta fuerte de la coalición, que le ha repuntado en las más recientes encuestas, es la reducción del 23 por ciento en los impuestos generales del país a todos los contribuyentes, por lo que Forza Italia alcanza ya el 16 por ciento de estimación de voto en todas las encuestas electorales, sin mencionar el apoyo económico de sus socios, la élite del sector privado en Italia.


Forza Italia se empodera tras la falta de opciones políticas a los votantes. (Foto: Republicca)


Para Piero Ignazi, politólogo y empresario, estas atractivas reducciones fiscales harían que la mayoría de los italianos conservadores y de derechas indulten a Berlusconi:


Los electores de derecha siguen ahí y no encuentran ninguna otra oferta política que vele sus intereses y su ideología por lo que ahora pueden volver a confiar en una coalición fuerte liderada por Forza Italia.

 

Animal político

 

El experimentado y maquiavélico Berlusconi fue responsable de dividir internamente a sus partidos aliados, principalmente a Liga Norte donde jugó a apoyar a candidatos que le hicieran sombra a Salvini, dirigente del partido y principal opositor de Berlusconi en la contienda derechista. Entre sus partidarios está Roberto Maroni el presidente de la comunidad autónoma de Lombardía, la más rica y próspera de la península itálica.


Maroni, principal aliado político de Berlusconi. (Foto: Getty Images)


A decir de Antonio Noto, especialista en procesos electorales de la consultora Noto Sondaggi:


En definitiva, Berlusconi está recuperando muy hábilmente a su electorado que perdió hace 5 años en manos de Liga Norte y Movimento 5 Stelle. En su ausencia sus votantes no encontraron en las demás opciones políticas de derecha el rigor, la mano dura y por qué no, el encantador carisma característicos de Berlusconi.

 

Legado y decadencia del excavaliere

 

En una producción de Netflix, “My Way” (2016) dedicada al extravagante empresario, Berlusconi confesó que deseaba reivindicar sus tres anteriores administraciones en el poder. «Todavía puedo seguir siendo un ganador», dijo.

 

Sin embargo, cuatro años antes fue el inicio de su decadencia personal y política después de que un montón de problemas legales con un sinnúmero de acusaciones le obligaran a dejar el gobierno, sin mencionar los escándalos sexuales de orgías con mujeres jóvenes que le perseguían desde la década pasada y sus presuntos vínculos con la Cosa Nostra.



Su gestión en 2011 dejó a Italia al borde de la bancarrota financiera: su renta per cápita bajó un 3.1 por ciento, el consumo disminuyó un 8 por ciento, el gasto alimentario llegó a descender hasta un 36 por ciento, mientras que la presión fiscal subió 1.6 puntos. La inversión a la educación pública se vio con números rojos perdiendo un 10.7 % del ingreso público y un 30 por ciento en cultura, según datos del Fondo Monetario Internacional.

 

«El antiberlusconismo está en crisis y el italiano promedio prefiere la política proteccionista y conservadora de Forza Italia por miedo a ser víctimas de un cambio desastroso. El retorno de Berlusconi puede llegar a ser inminente», dijo Carlo Rossella, periodista y amigo del excavaliere. 


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Fernando Castillo Fernando Castillo articulista internacional

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