Opioides, una droga que está llenando al planeta de adictos y muerte

Vicente RendónMartes, 9 de enero de 2018 18:04

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El problema con este tipo de drogas es que se están haciendo cada vez más populares, situación que está provocando la muerte de miles de personas


Todo ocurrió en una fresca noche de otoño. Andrea era una joven común y corriente, pero por una extraña razón ese día tuvo que entrar en la sala de emergencias del Hospital Brigham and Women's de Boston, Estados Unidos.

 

«No me siento tan...», fueron las palabras que Andrea murmuró antes de perder el conocimiento. Los doctores de inmediato notaron que su respiración era superficial y sus pupilas estaban dilatadas, todo apuntaba a una sobredosis de opiáceos en su organismo.


Los médicos en EUA ven cómo aumentan los casos por sobredosis de opioides. (Foto: USA Medic)

 

No había tiempo que esperar. Los médicos le inyectaron 0.4 miligramos de naloxona, un medicamento para contrarrestar la sobredosis, el problema es que ni con ese fuerte antídoto Andrea lograba reaccionar. Había que aumentar la dosis entonces. Probaron un miligramo, luego dos, luego cuatro.

 

En total los doctores terminaron usando 12 miligramos de naloxona en sólo cinco minutos, aseguró a Scientific American, Edward Boyer, el médico que supervisó el cuidado de esa joven. Después del esfuerzo, Andrea todavía tenía problemas para respirar, por lo que le pusieron un tubo en la garganta y la conectaron a un respirador. Veinte minutos más tarde despertó enojada por la abstinencia, pero estaba viva.


Los opioides son incluso más potentes que la heroína. (Foto: La Vanguardia)

 

Andrea, cuyos detalles personales fueron alterados en esta historia para proteger su identidad, se había inyectado fentanilo –un opioide sintético– justo afuera del hospital. Su acción le dio suficiente tiempo para recibir ayuda. El problema con este tipo de drogas es que no todos tienen la misma suerte que ella.

 

En realidad muchos usuarios de opioides sintéticos terminan muriendo en agonía y a la espera de ayuda. Esto se debe a que esas drogas son mucho más fuertes que la temida heroína. Es por ello que una dosis estándar de naloxona –utilizada por los doctores para tratar la sobredosis– a menudo no es lo suficientemente fuerte para salvar la vida de una persona que usa opioides.

 

El problema con este tipo de drogas es que se están haciendo cada vez más populares, situación que está provocando la muerte de miles de personas en el mundo.


Los médicos están preocupados por la mortal moda de opioides en EUA. (Foto: Urgente24)

 

Un ejemplo de ello se da en Estados Unidos, país que registró entre 2015 y 2016 una exagerada tasa de muertes por sobredosis con opiáceos sintéticos, es decir, fentanilo y tramadol. Estas drogas representaron alrededor de 6 muertes por cada 100 mil personas en 2016, o dicho en otras palabras, se registraron sólo en ese año más de 63 mil muertes por opioides.

 

Hasta aquí hemos entendido un poco mejor por qué los gobiernos están preocupados por estas drogas, pero aún queda la duda de cómo es que estas drogas pueden matar tan fácil y rápido a las personas.

 

Entender la fuerza de los opioides es fácil. Imaginemos a una persona que fuma, inhala o se ha inyectado una droga de este tipo. En el momento en que esto pasa la sustancia ingresa de inmediato en el torrente sanguíneo y de ahí se va directo al cerebro.

 

«Una vez que el fármaco se une a los receptores de opiáceos y los activa, desencadena una cascada de acciones psicológicas y físicas; produce efectos eufóricos, pero también produce efectos negativos en el sistema respiratorio», indicó a Scientific American Eric Strain, director del Centro para el Tratamiento del Abuso de Sustancias e Investigación de la Universidad Johns Hopkins.


Muchas personas consiguen los opioides de forma ilegal en EUA. (Foto: PanAm Post)

 

Es gracias a estos efectos negativos en el sistema respiratorio que las víctimas de una sobredosis generalmente mueren literalmente asfixiadas. Esto sucede por varias razones, una de ellas es que los opioides tienen un efecto sedante que suprime la actividad cerebral que controla la frecuencia respiratoria.

 

Los opioides también suprimen la capacidad del cerebro para monitorear y responder al dióxido de carbono cuando se acumula a niveles peligrosos en la sangre.

 

«Es la forma más diabólica de morir, porque todos los reflejos que tiene tu cuerpo para rescatarte a ti mismo son suprimidos por el opioide», indicó a Scientific American Bertha Madras, profesora de psicobiología en el Hospital McLean y la Escuela de Medicina de Harvard.


Es por esta situación que diversos investigadores de opiáceos han planteado la idea de desarrollar estimulantes respiratorios que podrían funcionar de forma más efectiva en la activación de la respiración de una persona, pero hasta ahora es sólo una idea pues no existe mucha investigación sobre esta droga que está matando a miles de personas al año.

 

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ETIQUETAS: Drogas
REFERENCIAS: Scientific American
Vicente Rendón Vicente Rendón Periodista

Periodista y fotógrafo por la UNAM escribiendo en @CulturaColectiv Noticias. Fiel creyente de que habrá un México mejor.

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