¿Cómo es la vida de un comerciante de Tepito bajo la violencia que impera en el barrio?

Lau AlmarazLunes, 23 de octubre de 2017 22:23

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La extorsión, las multas y la solicitud de protección hacen que la vida de los comerciantes sea complicada en Tepito.


Comienza la semana rodeado de lonas amarillas. Los puestos en Tepito se caracterizan por el color del plástico que los divide unos de los otros y que, además, los cubre también de la lluvia, del sol… hasta de las balas. A Manuel le ha tocado ver varias balaceras desde que llegó a vender tacos de pata y de chile relleno a la esquina de Guerrero y Eje 1 Norte, hace más de 10 años.


Durante ese tiempo, Manuel dice que ha visto enfrentamientos entre gente que quiere mandar en el Barrio Bravo pero que «no se les hace». Cuenta que ahora que murió Pancho Cayagua, presunto jefe de la Unión Tepito, las aguas se agitarán un poco, pero que al final todo volverá a ser igual. Desde el pago por el uso de suelo, las cuotas por la protección, en Tepito «todo deja» y tiene razón. En el barrio todo es lucrativo y eso llama a la violencia, una que sólo se vive desde sus entrañas.


*Foto: El Semanario.

Manuel se acostumbró a la violencia que impera en Tepito la que, aunada a la corrupción, a la extorsión, son formas que tienen de vivir muchos de los comerciantes, aunque a otros tantos no les agrade todavía. José Luis Rubio, dijo al medio español El País, por ejemplo, que «aquí nadie es Superman. En el momento en que te haces popular, te carga la chingada. Da igual que se muera, se reacomodan las piezas».


«Yo me levanto muy temprano para cocinar. Desde las cuatro de la mañana ando en la cocina. De ahí tengo que salir muy temprano para llevar las cosas al puesto», relata. Hubo un momento en que pagábamos nuestra cuota semanal pero algunos llegaban a cobrarnos más porque según estábamos en esquinas prohibidas», cuenta Manuel a Cultura Colectiva Noticias.


El sentimiento de seguridad debe ser latente. Eso le pasó a Manuel. «Llegó un momento en que tuve que pagar también por protección. No quería que me pasara nada y las cuotas también eran altas, aunque mucho dependía del tipo de puesto que tuvieras. No era lo mismo que pagaba yo a lo que le cobraban a un vendedor de electrodomésticos, por ejemplo».


*Foto: Libcom.

Las cifras que maneja el diario español El País, a través de una entrevista realizada a Alfonso Hernández, trabajador de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y también cronista oficial de Tepito, reflejan lo atractivo que resulta ser líder en el Barrio Bravo. «Hay unos ocho mil puestos callejeros. Si multiplicas el cobro de piso por los ocho mil y añades lo que pagan los locales comerciales, te sale mucho dinero», relata Alonso.


Cien pesos es la media de cuota semanal en Tepito por tener uno de esos puestos. Al multiplicarlo por el número aproximado de puestos, son 800 mil pesos. Los locales comerciales, por ejemplo, tienen una cuota más alta. Es por eso que ahora, después de la muerte de Cayagua, la lucha entre cuerpos policíacos y líderes del crimen organizado por ser los sucesores de Pancho, puede, incluso, ser sangrienta. «No es nuevo que haya ajustes de cuentas. No es nada nuevo, antes pasó con otros. Todavía no hay un gallo», sentenció Hernández.


Manuel, por lo pronto, tendrá que esperar a que se dé a conocer el nombre del nuevo líder. Las cosas no cambiarán para ellos, según cuenta, pero «el hecho de tener certidumbre en algo, nos hace sentir un poco más seguros dentro de nuestro propio barrio».


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ETIQUETAS: México corrupcion violencia
REFERENCIAS: El País Milenio
Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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