Las caras del enojo: las expresiones faciales no son universales

Regina MendozaMartes, 18 de octubre de 2016 7:22

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Darwin propuso alguna vez que se podían detectar las emociones de una persona “leyendo” sus expresiones faciales. Sugirió que las expresiones que estudió eran universales: en todos lados, una misma expresión correspondía a un estado de ánimo.
La teoría fue aceptada durante medio siglo, logró sobrevivir el curso evolutivo. Pero desde hace un par de años, decenas de científicos se han dedicado a estudiar diversas publicaciones que permitan confirmar o descartas las ideas darwinistas.

Los escritores y expertos en lenguaje corporal y facial tampoco tardaron en publicar textos que prometían al lector la capacidad casi superpoderosa de la lectura de rostros y así, reconocer alguna señal emotiva.
No obstante, un estudio del psicólogo James Russell, del Boston College, demuestra que las expresiones faciales no son tan universales como habíamos pensado. Algunas de ellas, aceptadas y comprendidas de manera general en Occidente, no parecen tener el mismo significado para un pueblo indígena, recóndito y aislado, en Papúa, Nueva Guinea.

Las nuevas tecnologías que pretenden crear robots especializados en la lectura facial e inteligencia artificial dedicada a estas labores emocionales podrían, entonces, descartarse. Por lo menos en cuanto a su función “universal” respecta.
De acuerdo a la revista Science, en el 2011, el psicólogo Carlos Crivelli y el antropólogo Sergio Jarillo viajaron hasta Papúa y fueron adoptados por los indígenas Trobrianders (incluso recibieron nuevos nombres, correspondientes al clan).

Evitaron el habla y optaron por mostrar fotografías de “caras establecidas” usadas en la investigación psicológica a un grupo de 72 jóvenes de entre nueve y 15 años. Les pidieron relacionar cada cara con una lista de emociones: felicidad, tristeza, enojo, miedo, disgusto o hambre.

El único caso en el que coincidieron fue en el la cara que expresaba felicidad. Las otras emociones no correspondían siempre en todos los casos, pero hubo una en particular en la que en ningún caso coincidió: la cara de miedo para ellos representaba enojo.
La importancia del descubrimiento: este tipo de “comportamientos faciales son culturalmente específicos” y que las reacciones varían, inevitablemente, de cultura a cultura.

caras de enojo 1

Así, Russell propone un concepto que llamó la “universalidad mínima”, que se refiera a la infinidad de formas en las que los músculos faciales pueden moverse, lo que crea un “templete básico de emociones” que después son filtradas por la cultura que las apropia para obtener un significado (similar o completamente diferente en cada caso).

Según lo explicado en Science, si esto resulta ser “el caso”, esa diversidad cultural manifestada en las expresiones faciales podría representar un reto a las tecnologías emergentes, que pretenden responder a las emociones humanas.


*Con información de: Science, Paul Ekman. 





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