En África no quieren más "ropa de la calamidad" que el hombre blanco desecha

Lau AlmarazViernes, 27 de octubre de 2017 19:12

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Los africanos quieren impulsar su economía elaborando ellos mismos su ropa a través de su propia industria textil.


Desarrollo. Ese es uno de los conceptos que los africanos tienen en su cabeza desde hace al menos un par de años. La importación es algo que ya no les interesa en demasía pues se dieron cuenta que son capaces de impulsar su propia economía a través de la fabricación de sus propios productos.

 

Los africanos, especialmente los que habitan en Ruanda, Kenia, Uganda, Tanzania, Sudán del Sur y Burundi, se dieron cuenta que la ropa de segunda mano, conocida también como “ropa de la calamidad” o “ropa de personas blancas muertas”, y que llega a manos llenas procedente de Europa y Estados Unidos, está frenando el desarrollo de industrias textiles locales que impulsen su economía. Eso es justamente lo que quieren evitar: que las importaciones detengan sus ansias de avanzar con textiles fabricados de manera local.


 Industria textil en África. (Foto: Proexpansión)


No quieren ver su dignidad comprometida. Textualmente, quieren ser respetados y quieren también demostrarse que la industria local merece una oportunidad para abrirse camino por sí sola. Y es que muchas de las cosas que llegan a África, provenientes de Occidente, no tienen la calidad de los productos que generalmente se consumirían en esas latitudes.

 

Por ejemplo, las medicinas que ya no se exhiben ni siquiera en los mostradores de las farmacias en Holanda, son las que utilizan en Camerún para contrarrestar algunos padecimientos. Los aparatos electrónicos que ya no están de moda, llegan a Ghana, en donde tampoco los pueden adquirir por sus altos precios, así que el país prácticamente se convierte en una bodega de electrónicos.


 

 Comercio en África. (Foto: NG en español)


Quizá uno de los mayores ejemplos de la negativa ante el uso de la “ropa de la calamidad” y de artículos de segunda mano, es Ruanda. En marzo pasado, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, amenazó con retirar a cuatro de seis países africanos de un acuerdo comercial preferencial destinado a elevar el comercio y crecimiento económico de África.

 

Ante la prohibición, el presidente de Ruanda, Paul Kagame, tuvo tal vez una de las mejores reacciones en la historia reciente de su país ante una prohibición de tal magnitud: seguir adelante. «Tenemos que crecer y establecer nuestras industrias», declaró en junio en palabras reproducidas por The New York Times.


 Manufactura textil africana. (Foto: IPS Agencia de Noticias)


El caso de Ruanda es particular porque, después del genocidio cometido en 1994 en su territorio, intentan desde hace 23 años salir adelante impulsando su economía, acción que podría ver la luz pronto. Sus principales argumentos radican en que al no tener acceso al mar y ser poseedores de pocos recursos naturales, al crear una industria manufacturera local, el desarrollo económico se impulsaría en proporciones históricas.

 

El problema está en que muchos dudan de la capacidad de Ruanda y de los demás países de impulsar sus propias industrias textiles. Los costos de energía y transporte son demasiado altos y, además, la elaboración de la ropa que se vendería, tendría un costo alto que quizá resulte complicado adquirir para los africanos.


 Empleadas de la industria textil en África. (Foto: Wall Street Journal)


Aunque no todos están de acuerdo con la prohibición de no aceptar la “ropa de la calamidad” para comercializarse en sus países. Dejar de hacerlo también ha perjudicado a trabajadores calificados en la confección y manufactura de telas, los cuales han perdido sus empleos por falta de distribución y de consumo.

 

El tiempo, entonces, será el medidor local para saber si la decisión que se tomó beneficia o termina de perjudicar aún más a estos países que en sus mentes únicamente cabe un concepto: proteger la dignidad del africano a través de la elaboración de su propio mercado de ropa para impulsar por sí mismos su economía.


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Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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