Chile regresa a la derecha y estos son los retos del nuevo gobierno de Sebastián Piñera

Fernando CastilloLunes, 12 de marzo de 2018 13:57

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El nuevo gobierno de centro-derecha buscará mantener a Chile como uno de los países más desarrollados y exitosos en América Latina


El gobierno de derechas regresa a Chile con el segundo mandato de Sebastián Piñera, quien este domingo tomó el gobierno central del país sudamericano para ocupar el lugar que dejó la ahora expresidenta Michelle Bachelet. Hoy, el nuevo gobierno del millonario Piñera regresa con la batuta política de renovar el crecimiento económico apoyado por un Parlamento equilibrado en las distintas corrientes y fuerzas políticas.



Piñera gobernó Chile de 2010 a 2014 y enfocó su gestión en la reconstrucción del país después de que un fuerte sismo destruyera las ciudades más importantes del centro y sur de Chile. Sus positivos números le avalan: registró un 5.3 por ciento de crecimiento económico, el más destacado en toda América Latina, a pesar de su impopularidad (vigente aún) entre la comunidad estudiantil.



¿Cuál es el legado de Bachelet?


Piñera, quien proviene de la élite empresarial chilena, llegó a su segundo mandato a través de la coalición de centro-derecha “Chile Vamos” que recibe un gobierno estable aunque con muchas reprobaciones por la opinión pública y las organizaciones no gubernamentales en materia de derechos humanos. Sin embargo, el gobierno socialista de Bachelet (2014-2018) logró consolidar una reforma que garantiza el derecho constitucional a la educación superior para 60 por ciento de jóvenes provenientes de las clases medias-bajas.


También logró la reforma tributaria laboral, uno de los temas de mayor controversia en la política chilena, modificó el sistema electoral binominal diseñando con mecanismos anticorrupción en los procesos electorales, un logro nunca antes visto en la vida democrática del país.


Destaca principalmente el diseño y aprobación de la ley que garantiza libertades individuales como la despenalización del aborto en cualquiera de las fases legales y jurídicas que no existían en Chile desde la década de los ochenta. «Hoy, podemos decir que Chile es un mejor país, más justo y equitativo donde las libertades no se restringen», exclamó la expresidenta en sus redes sociales recién terminado su mandato.


Sin embargo, no todo fue viento en popa durante su gobierno, pues entre 2014 y 2015 se le acusó de corrupción con una empresa ligada a su nuera, por lo que al principio sus reformas no tuvieron el suficiente apoyo en el Parlamento, alcanzando índices altísimos de impopularidad, principalmente por parte de la élite empresarial, de la que Piñera forma parte. 


La economía fue otro tema que desoló el primer año de su gobierno, cuando el país alcanzó tan sólo el 1.9 por ciento de crecimiento, el más bajo en los 28 años de democracia desde el fin de la dictadura pinochetista. 


¿Cuáles son los retos de Piñera?


Enfocado en la renovación educativa del país, Piñera deberá guiar su línea política en una administración delimitada por el bacheletismo, legado que no pretende desmantelar. Durante sus campañas no abordó el tema de abolir el proyecto socialista de Bachelet, sino corregirlo empezando por la misma reforma tributaria ya que la derecha cree que es una buena reforma, pero por su complejidad, está mal diseñada.



En su segunda oportunidad, Piñera llega a la Casa de la Moneda también para consolidar el modelo económico que le dio éxito en sus negocios y en su primer mandato para aplicarlo en la política interna y atraer inversión externa, inspirado en el 65 por ciento de los chilenos que lograron salir de la pobreza desde el fin de la dictadura. A su favor tiene el alza en el cobre, donde Chile es el principal productor a nivel mundial, el visto bueno de la clase empresarial, y el alza en la bolsa de Valores en Santiago. 


Sin duda, el triunfo de Piñera consolida aún más a los gobiernos de derecha a nivel Latinoamérica, el regreso de las administraciones conservadoras en Argentina, Perú, Costa Rica y ahora Chile; hará contrapeso a la tendencia de la antagónica izquierda que aún perdura en países como Bolivia, Venezuela y Uruguay.


Falta esperar los comicios en Brasil, donde la izquierda debilitada y dividida podría caer ante la colisión de derechas. Colombia, aún con un gobierno de centro-derecha, al igual que México y Paraguay, definirán el rumbo de la tendencia política regional a lo largo de este 2018. 


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Fernando Castillo Fernando Castillo articulista internacional

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