Quitan la vida con tres balazos a repartidor indígena mexicano en NY

Brenda TorresJueves, 15 de abril de 2021 8:58

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Ya será casi el mes de que ocurrió su asesinato y las autoridades no han dado ningún avance a la familia del migrante nahua.


Tenía 29 años de edad y trabajaba como repartidor de comida en Nueva York, Estados Unidos. Francisco Villalba Vitinio, migrante mexicano que residía en el país vecino desde hace casi diez años, fue asesinado mientras se dirigía a entregar un pedido al noroeste de Manhattan.


Este hombre indígena nahua, oriundo del estado de Guerrero, trabajaba como repartidor de comida, pero no pudo entregar el pedido que llevaba; la noche del 29 de marzo acabaron con su vida de tres disparos.

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Iba en su bicicleta

De acuerdo con Sin Embargo, los hechos ocurrieron el pasado lunes 29 de marzo alrededor de las 11 de la noche. Villalba transitaba a bordo de su bicicleta, la cual ocupaba para trabajar, cuando fue asesinado en East Harlem y la policía no tiene indicios del sospechoso.


“Paco” fue a entregar un pedido a la parte trasera de una escuela pública, presuntamente ahí un sujeto se acercó para robarle la bicicleta, forcejearon y recibió los disparos.


El diario guerrerense de El Sur reportó que, de acuerdo con las autoridades, el propósito del atraco era quitarle sus pertenencias, en especial su bicicleta. Sin embargo, ésta fue encontrada tan sólo unos metros más adelante con la cadena suelta.


“Era muy trabajador, no se metía con nadie, trataba de evitar los problemas”, dijo Pedro, hermano de Paco, a El Sur. “El día que lo mataron a mi hermano lo vi antes, nos cruzamos, le pregunté cómo estaba y me dijo que bien, que todo tranquilo. Él y yo trabajamos por esta zona de East Harlem, por eso nos encontrábamos seguido”, contó el joven.


La parte este de Harlem es conocida como “El Barrio”, y es la zona de la ciudad que está más poblada con migrantes latinos. 


“En el caso de quienes migran desde Guerrero, se impone la dificultad de hablar sus lenguas nativas, manejar un español con ciertas limitaciones y masticar un inglés forzado”, explicó el reportero Heriberto Paredes para El Sur.


El joven tenía 20 años cuando emigró a Estados Unidos en 2012. En 2019 se unió a las filas de repartidores en la ciudad, con el objetivo de ganar dinero para enviar a su esposa e hija.

Justicia para Francisco

El lugar en donde fue encontrado el cuerpo de Francisco Villalva se convirtió en un altar, desde el pasado 30 de marzo. Todos los días iluminan veladoras anónimas alrededor, llevan mariachis y rezan misas en su honor.


Incluso, el domingo 4 de abril la agrupación La Sagrada Banda Alteza de los Hermanos del Pueblo, banda de viento originaria de Malinaltepec, ofreció un pequeño concierto a manera de despedida.


Pero las acciones de la comunidad migrante escalaron a actividades de protesta para exigir justicia por el asesinato del migrante indígena.


Entre los gritos de “¡Justicia para Francisco!”, los “deliveristas” se presentaron frente a las autoridades y después, encabezados por un mariachi, caminaron seis cuadras con cartulinas en mano hasta llegar al altar improvisado, donde concluyeron con palabras de consuelo y solidaridad.


La realidad de los migrantes

Muchas personas indígenas han intentado hacer una denuncia y no son atendidas adecuadamente. “La Policía ya tiene las placas del auto que lo atropelló, ya sabe el nombre del dueño del carro, saben dónde está el vehículo y no lo detienen, no hacen nada, tras varios meses de investigación sigue impune la muerte de mi hermano”, dijo Pedro.


En el homenaje a Francisco Villalva Vitinio, los repartidores, que en su mayoría eran de origen mexicano, se quejaron del aumento de violencia en la ciudad, y en particular de los tiroteos cada vez más frecuentes.


También denuncian que la policía no hace nada para abastecer un escenario de seguridad libre de racismo. Sumado a esto, existe un maltrato constante a los ‘deliveristas’ por parte de los clientes.


“Hay mucho racismo, nos tratan muy mal. El otro día fui a entregar a un edificio multifamiliar y al salir del elevador, antes de llegar a la calle, sentí un golpe detrás de la cabeza, me giré y vi a un moreno alejarse tranquilamente, como si nada”, relata Pedro Villalva Vitinio, el hermano menor de Francisco.


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Foto de portada: Tomada de la web.


ETIQUETAS: Migración mundo asesinato
REFERENCIAS: Sin Embargo EL DIARIO
Brenda Torres Brenda Torres Articulista de noticias

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