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MUNDO

Operación Ucrania: héroes mexicanos ayudan a refugiados a cruzar la frontera de EUA

Ante el inminente cierre de la frontera, Cultura Colectiva News siguió a un grupo de mexicanos que, desde el anonimato, buscan salvar a cientos de ucranianos.

Son las ocho de la noche del domingo 24 de abril. El equipo de Cultura Colectiva News acaba de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tras una cobertura especial del festival más importante de música en Costa Rica. Cuando nos dirigimos hacia el estacionamiento, algo llama nuestra atención en la puerta E2 de llegadas internacionales. Dos personas, una mujer de aproximadamente 40 años y un joven no mayor de 18, esperan con alegría y ansiedad mostrando una bandera de Ucrania ante la mirada incrédula de decenas de personas.

¿Quiénes llegan? ¿Familiares? ¿Amigos? ¿Algún corresponsal de guerra que pasó semanas en Ucrania? En ese momento, se cancelan los planes de volver a casa y decidimos esperar pacientemente para ver el desenlace. Con el paso de las horas, una historia extraordinaria se desarrolla ante nuestros ojos: Operación Ucrania. El esfuerzo de un puñado de mexicanos que, desde el anonimato, hacen todo lo posible para rescatar a cientos de refugiados ucranianos que llegan a nuestro país, ante el inminente cierre de la frontera con Estados Unidos.

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Operación Ucrania

Una hora después, exactamente a las 21:00 horas, la mujer y el joven no han recibido a una sola persona en la puerta E2 de llegadas internacionales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. La mujer toma constantemente el teléfono para hacer algunas llamadas, pero, al momento, nadie relacionado con la guerra en Ucrania ha aparecido para encontrarse con ellos. Eso, evidentemente, llama nuestra atención y decidimos acercarnos para preguntar qué está sucediendo.

“Estamos esperando a varios refugiados ucranianos. Están por llegar pronto. Van a seguir llegando y van a ser muchos. Nosotros los recibimos, les tomamos su QR y los ponemos en un avión rumbo a Tijuana porque les van a cerrar la frontera”, dice emocionado el joven enfundado en una sudadera gris con un crucifijo de madera colgando en su pecho. En ese momento, la mujer, quien también porta una mascada con los colores de Ucrania (el amarillo y el azul) se da cuenta del diálogo y se acerca para preguntar qué está sucediendo. Después de presentarnos debidamente explicando por qué estamos ahí, la mujer, quien pide encarecidamente mantenerse en el anonimato, nos hace una petición: “Estamos ayudando a todos los refugiados que podamos, pero, no queremos hablar con medios de comunicación. De pronto esto se da a conocer y van a empezar a salir todos de las cloacas”. Respetando su deseo, ante algo que parece de suma importancia para el desarrollo de la operación, nos mantenemos al margen y presenciamos todo a unos metros de distancia.

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Una carrera contra el tiempo

Durante más de una hora, la mujer y el joven han corrido de un lado a otro de la puerta de llegadas en el aeropuerto, pero, nadie aparece para encontrarlos. La situación ya es tan conocida que, en un gesto encomiable, los maleteros hacen bromas, bailan y les ayudan en todo lo que pueden al joven y a la mujer. Ellos, a cambio, les regalan galletas y algunos bocadillos para que los maleteros puedan sobrellevar su jornada de trabajo. No sueltan la bandera de Ucrania y no dejan de extenderla. La pregunta es, ¿qué está pasando?

A las nueve de la noche con veinte minutos, la mujer y el joven vuelven a correr desesperados hacia el costado izquierdo de la puerta E2. Una de sus compañeras, que vigilaba el otro lado de la sala con un pañuelo amarillo y azul en la mano, se encuentra platicando ansiosamente con tres hombres que no entienden muy bien lo que está pasando. ¡Son tres refugiados ucranianos a los que les están comunicando que tienen horas para ir a Tijuana antes de que les cierren la frontera! Al parecer, desde nuestra perspectiva a la distancia, una persona les ayuda como enlace para explicar la gravedad de la situación. A partir de ese momento, el futuro de estos refugiados ucranianos se decide en cuestión de minutos. Si no toman el siguiente vuelo a Tijuana, no podrán entrar a Estados Unidos ante el nuevo paquete de medidas impuesto por ese gobierno para evitar una crisis de refugiados.

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La situación en la frontera

Hace cuatro días, en una noticia que pasó desapercibida en nuestro país, el gobierno de Joe Biden anunció que cortaría de tajo una ruta informal de refugiados que buscaban entrar a Estados Unidos desde México. En realidad, la mayor parte de estas personas no eran refugiados, sino ucranianos que buscaron aprovechar la coyuntura para cumplir el “sueño americano”. Hasta antes de este lunes, los ucranianos que se presentaban en la frontera con Estados Unidos, tenían luz verde para conseguir asilo en ese país. Prácticamente era vía libre para entrar a Estados Unidos. Solo bastaba con demostrar que eras ucraniano o ucraniana. El gran problema surgió cuando las autoridades migratorias en Estados Unidos se dieron cuenta que esa fila de ucranianos (por ejemplo, en la garita del Chaparral en Tijuana), no estaba integrada por refugiados de guerra. ¿Qué estaba sucediendo? Al enterarse del escenario en la frontera, cientos de ucranianos volaron desde República Dominicana, Colombia, Venezuela y otros países de América Latina y el Caribe para conseguir el anhelado acceso a Estados Unidos. ¡Sin trámites! ¿Qué era lo que hacían? Mentir respecto a su situación migratoria argumentando que eran “refugiados ucranianos”.

El gobierno de Estados Unidos espera admitir a más de 100 mil refugiados de Ucrania y, al menos 15 mil de ellos, han entrado vía México desde aquel 24 de febrero, el día que inicio la invasión rusa. A partir de este lunes, esa opción de acceso fácil se acabó para miles de ucranianos. Ahora, solo podrán ingresar bajo un riguroso método de selección. Dentro de los nuevos requisitos para poder ingresar a Estados Unidos bajo el programa, Uniting for Ukraine, las personas que apliquen debieron estar en Ucrania después del 11 de febrero y, en un detalle crucial, deben estar patrocinados por una familia u organización. ¿Qué significa esto? Ya no basta solo con presentarte en la frontera y decir que eres ucraniano. Tienes que comprobar que, efectivamente, estabas en Ucrania durante la guerra y que además tienes auspicio. Si no lo haces, te quedas en México o tienes que iniciar nuevamente el proceso, pero, viajando desde algún país europeo.

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Como podrán imaginarse, el panorama cambia por completo a partir de este lunes. Esos tres refugiados que llegaron a la Ciudad de México, sin saber qué estaba pasando en Estados Unidos, podrían quedarse varados durante meses al no tener el patrocinio necesario para ingresar a ese país. Por ello, ese grupo de mexicanos necesitaba colocarlos en la frontera lo antes posible o su intención de llegar a Estados Unidos se vería frenada por días, semanas o meses. En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, no había tiempo. Si no ponían a los ucranianos en el último vuelo a Tijuana, todos quedarían varados en nuestro país.

Los héroes mexicanos

A las nueve de la noche con treinta minutos, la plática con los tres refugiados ucranianos termina y, en ese momento, el joven de sudadera gris entra en acción. En un abrir y cerrar de ojos, los tres refugiados empiezan a caminar aceleradamente para llegar al Aerotrén y así poder tomar un vuelo de conexión rumbo a Tijuana desde la Terminal 2. El joven no puede contener su emoción ante la gran responsabilidad que lleva sobre sus hombros, mientras recorre el largo pasillo de las llegadas internacionales en el aeropuerto capitalino.

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Tras esta secuencia, la mujer se queda sola en la puerta E2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. ¿Por qué se queda ahí si ya recibieron a los ucranianos que esperaban? ¡Aquí es donde la historia da un giro extraordinario! La mujer, al ver que nos hemos mantenido al tanto de la situación durante las últimas dos horas, nos explica amablemente que son un grupo muy pequeño de mexicanos haciendo un esfuerzo desinteresado por rescatar a todos los ucranianos que puedan. No forman parte de una ONG y no están patrocinados por alguna institución. Ellos simplemente han decidido, por voluntad propia, auxiliar a cualquier ucraniano que aparezca en la puerta de llegadas. No hay un contacto previo con los refugiados y no saben cuántos vienen en cada vuelo. Ellos, la mujer y el joven, se paran todo el día frente a la puerta, extienden la bandera de Ucrania y esperan que, al momento de llegar a México, los refugiados noten su presencia para que puedan rescatarlos. ¡El acto humanitario es extraordinario!

Por esa razón, al menos desde las ocho de la noche que Cultura Colectiva News estuvo en el aeropuerto, la mujer pasó horas esperando pacientemente. Llegó un vuelo desde Ámsterdam, otro de París y, en lo que parecía ser el último de la jornada, uno más de Frankfurt. De cualquier manera, ella no se iba a mover hasta ver llegar a cada uno de los pasajeros. Todo eso, mientras el joven ya viajaba en el Aerotrén junto a los tres refugiados que volarían a Tijuana. Hace un par de días, 40 ucranianos llegaron en un vuelo procedente de París, pero, en la mayoría de los casos, los vuelos vienen con muy pocos refugiados y ellos ni siquiera están enterados de lo que sucede en Estados Unidos. Viajan con la esperanza de tener vía libre para conseguir asilo, aunque, eso ya no será posible. “Ahorita pudimos rescatar a tres, en otras ocasiones no llega ninguno. Eso no importa. Vamos a esperar aquí. Vamos a ayudarlos. Nosotros esperamos a que aparezcan y los ponemos en el primer vuelo hacia la frontera”. En ese momento, nos despedimos de ella, le reconocemos su admirable esfuerzo e iniciamos el regreso a casa. Nosotros nos vamos, pero, ellos se quedan. Se quedan hasta llevar a cada ucraniano que puedan, un paso más lejos de la guerra que ha cambiado sus vidas para siempre...

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