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MUNDO

Jayne Carpenter: la mujer que ingresó a un hospital por tos y regresó a casa sin extremidades

Tras una larga lucha contra la enfermedad, la mujer de 53 años se quitó la vida tras presentar un deterioro mental.

La vida de Jayne Carpenter dio un giro inesperado cuando de un día para otro fue diagnosticada con sepsis, una enfermedad que le hizo perder tres de sus extremidades y lamentablemente la vida en diciembre del año pasado. 

Originaria de Gran Bretaña, la entusiasta viajera perdió su independencia de la noche a la mañana, tras presentar complicaciones derivadas de una simple tos. 

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Tos le cambia la vida

Fue en 2016, cuando Jayne decidió ir al médico por una tos persistente y aunque no parecía tan grave, tras realizarle unos estudios detectaron que padecía neumonía, y aunque en un inicio solo le detectaron este padecimiento, luego de dos meses de someterse a tratamientos, la mujer cayó en coma por sepsis, una infección bacteriana en la sangre que puede causar la muerte. 

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Debido a estas complicaciones, una necropsia comenzó a extenderse por todo su cuerpo y para salvarle la vida los doctores decidieron amputarle ambas piernas y un brazo. 

Una recuperación difícil 

Pese a los esfuerzos de Jayne por seguir adelante, su salud mental comenzó a deteriorarse y comenzó a tener comportamientos ajenos a ella que la llevaron a consumir cantidades de alcohol excesivas. 

De acuerdo con Robert Carpenter, esposo de Jayne, a lo largo de su recuperación tuvo dos sobredosis de alcohol y la pandemia del Covid-19 vino a empeorar su salud, pues le impidió disfrutar de cosas que eran importantes para su recuperación. 

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“Puso todo su esfuerzo en recuperar su vida, ella nos asombró como familia” dijo, durante una entrevista al diario ‘The Sun’. 

El día de su muerte, en diciembre de 2020, Robert recibió una llamada repentina de su esposa, en la que pidió que recogiera a su perro, al llegar al lugar el hombre encontró muerta a Jayne, quien había atentado contra su propia vida. 

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Según las autoridades, las pruebas mostraron que había ingerido una gran cantidad de alcohol, pero la policía no encontró una nota o prueba que indicara que quería quitarse la vida. 

Quería ayudar a más personas 

Después del triste suceso, Robert Carpenter señaló que su esposa se encontraba recaudando fondos para financiar una novedosa cirugía. “Ella había recaudado más de 20 mil libras esterlinas (poco más de 500 mil pesos), de 265 mil libras (más de siete millones de pesos) que necesitaba para una operación de extremidades que no estaba disponible en Gran Bretaña”. 

Asimismo detalló que Jayne se iba a dedicar a ayudar a las personas en la misma situación y a concientizar sobre este padecimiento. 

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Fotografía de portada: Vía Instagram

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