Bien lo cita María Sosa Troya para el diario El País: esta no es la historia del hombre que acaba de ser sentenciado a 15 años de cárcel. Esta es la historia de María, quien soportó las violaciones de su tío desde que tenía siete años y 19 después, decidió alzar la voz en contra de las vejaciones que sufrió por parte de quien, se supone, era un miembro de su familia que la quería.
María, de 40 años, contó su historia para el diario español, luego de darse a conocer que a ese hombre le han sentenciado a 15 años de cárcel por un delito continuado de agresión sexual con intimidación y acceso carnal, además de imponerle una multa de 200 mil euros. La historia sucedió en Mallorca, España.
No paró de abusar de ella desde los once años
María fue víctima de su tío, Eduardo de la Cruz, desde los siete años, cuando comenzó a mostrarle material pornográfico. En una excursión a la que llevó a María cuando tenía esa edad, le mostró los genitales y le dijo que después de su comunión, le mostraría muchas más cosas y así lo hizo. Amenazándola con llevarla a un internado si decía algo, Eduardo comenzó a mostrarle pornografía a María hasta los once años, cuando el terror aumentó.
El hombre, quien vivía en la misma casa de María, comenzó no sólo a violarla, sino también a llevarla de vacaciones a lugares en donde provocaba encuentros con otros hombres, con los que obligaba a la niña de once años a tener relaciones sexuales con ellos. Además, los fotografiaba y los grababa, material que fue clave para poder lograr una sentencia en su contra.
“Con once años me penetró por primera vez y a partir de ahí las violaciones se convirtieron en algo rutinario. A mi hermana ya no le hacía nada y eso me tranquilizaba. Ella se había negado y la echó a un lado, empezó a ignorarla. Yo estaba como paralizada. Me amenazaba con que iría a un internado si lo contaba, me decía que no me iba a creer nadie, que me echarían de la familia”, relata María a El País.
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Las pruebas que ayudaron al juicio
María aprendió a comportarse frente a su familia sin que nadie se imaginara nada. él hizo que, pese a violarla, se sintiera poca cosa para sus padres y para su hermana, por lo que prefirió callar y hacer lo que él le dijera, con tal de no ser enviada a un internado, lejos de su familia.
A los 26 años y luego de estudiar Psicología, María se independizó y aunque al visitar a su familia llegaba a encontrárselo, intentaba no sentirse ahogada por el grito que le presionaba el pecho. Sin embargo, un día no pudo más y decidió romper el silencio y denunciar. Aún con todo en su contra porque hablaba del hecho 19 años después, la policía acudió al departamento del acusado con una orden de cateo, y ahí encontraron 361 gigas de archivos con contenido pedófilo, incluidas grabaciones de María.
En una sentencia firmada por tres juezas, se condenó a Eduardo de la Cruz a 15 años de cárcel por el delito continuado de agresión sexual con intimidación y acceso carnal y le ha impuesto durante 15 años una orden de alejamiento de 500 metros respecto a María, a quien deberá pagar una indemnización de 200 mil euros. “Nunca voy a estar bien, pero muchas veces no puedo no pensar en lo ocurrido. Hablar de ello me ha liberado y la terapia me está ayudando a asumir y aceptarme y a reaprender maneras de hacer las cosas”, sentenció María.
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Foto de portada: Efe.
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