Jeudy Segura fue despedido tras el impacto del covid-19 en la economía de Costa Rica. Este hombre de 43 años, no encontró otra opción para salir adelante que intentar vender sus órganos a través de las redes sociales.
Alimentar a su familia es su principal objetivo y al no tener trabajo, Segura hizo pública su intención de vender uno de sus riñones, parte de su piel, de la médula ósea, el páncreas y el hígado.
‘Ahora me piden galletas y ni eso puedo comprarles’
Segura trabajaba como chofer de Uber, pero la plataforma, por medidas gubernamentales para reducir el tránsito vehicular ante la pandemia por covid-19, se vio obligado a dejar de rentar un automóvil con el que trabajaba como chofer de Uber.
Ante esta situación, Jeudy decidió poner en venta sus órganos para poder alimentar a su esposa y sus cuatro hijos de 14, 10, 6 y 3 años de edad. “Estoy sano. Cuando decido vender mis órganos es por desesperación. Reconozco que el gobierno tampoco tiene la culpa de la pandemia, pero ha habido un mal manejo para los desempleados”, dijo a El Universal este costarricense.
“Cuando tenía trabajo, en mi casa había galletas, refrescos y comida para mis hijos y mi esposa. Ahora me piden galletas y ni eso puedo comprarles. Tengo cinco meses de no generar nada para mi casa y ¿a quién le pido ayuda? Por eso decidí vender un riñón, parte de la piel, de la médula ósea, del páncreas y del hígado”, dijo Segura al justificar la oferta que hizo en Facebook, misma que fue desactivada por la misma red social por violar sus reglas.
Tuvo miedo al suicidio
Hasta el momento, Jeudy aseguró que hay dos personas que están interesadas en adquirir sus órganos y que prefirió esa opción ante el miedo de quitarse la vida y dejar desamparada a su familia.
“Me he puesto a pensar: ‘¿Y si me muero? No es que quiera ser dramático, pero entiendo a personas que, desesperadas por deudas, decidieron quitarse la vida. Pero tener miedo de llegar a eso me impidió tomar esa decisión”, declaró este hombre que además, relató cómo pensó en suicidarse.
“Pensé quitarme la vida tirándome a un autobús y tendrían que pagarle a mi esposa y a mi familia el dinero de la póliza de accidentes de ese vehículo y se podrían resolver muchos de los problemas”, indicó. Hasta el momento, Jeudy no ha conseguido trabajo, pero su familia en Costa Rica, está siendo ayudada con donaciones de los vecinos que no los han dejado solos.
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