OPINIÓN: Yo creo, tú predicas, todos respetamos

Shantale Carrera TolksdorffViernes, 2 de noviembre de 2018 14:38

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mexico tolerancia religiosa en un mundo intolerante

Me pregunto si las personas que practican activamente una religión o llevan una vida espiritual sufren de discriminación. Sigue leyendo y descúbrelo.


¿Por qué las personas creen en un dios?

Yo creía que por una necesidad de explicar el origen a manera de fábula o historia encantada, o bien por buscar compañía y consuelo o bien, por herencia cultural. Incluso habrá quienes nacen, crecen, se reproducen y mueren profesando una religión que nunca cuestionaron. 


Somos libres de creer y de no hacerlo tanto como nos dé la gana

En nuestro país, pertenecer a un grupo o a una asociación es un acto libre, a menos de que la familia ejerza algún tipo de presión o por alguna razón que nada tenga que ver con los Derechos Humanos y en ese caso ya tendría que analizarse de manera individual.


Por si tienen el pendiente de ver de dónde saqué eso, aquí el Artículo 24 constitucional:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política”.


Eso está muy bien pero, ¿qué hay de los que se convierten de una religión a otra?

Pues en la Declaración Universal de Derechos Humanos se contempla ese derecho y cito el Artículo 18:

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

tolerancia religiosa en un mundo intolerante 1

Si practicáramos la tolerancia, todo sería distinto. (Foto: Creative Commons)


Como siempre he estado a favor del sano debate…

Personalmente no me gusta que me juzguen por no creer en ningún dios, mi apuesta es por ser generosa y tratar de hacer de este mundo un sitio mejor. Así que decidí entrevistar a cinco jóvenes con distinta ideología y aquí les dejo sus testimonios acerca de lo que piensan de su religión, lo que más disfrutan de ella; si alguna vez han sido discriminados y si les interesa conocer otras creencias. ¡Ah! y si están a favor de compartir sus creencias o si les parece algo invasivo. Los cinco respondieron libremente con su estilo y de acuerdo a sus creencias.


Daniel, 30 años

Testigo de Jehová desde la infancia, aunque a los 19 años se unió de manera activa


Lo que más me llena de mi religión es la hermandad mundial, característica que identifica a los siervos de Dios (Juan 13:34, 35).

Sí me han tratado de manera distinta algunas veces, durante mi etapa seglar en los centros educativos, los compañeros y algunos maestros. Debido a mis convicciones religiosas no participaba en actos y celebraciones que tienen por tradición (y no tienen fundamento bíblico). Otras veces, frente a la negativa con el uso de la sangre, los prejuicios de las personas y desinformación, nos tratan de manera áspera.


Me interesa conocer otras religiones, porque de esa manera puedo entender las creencias de otros y compartir las mías. En mi religión sí evangelizamos, de hecho es nuestra principal labor en imitación a Cristo (Mateo 24:14, 28:19 y 20). No me parece invasivo hacerlo, ya que es un derecho al que todas las personas deberíamos tener acceso.


Patricia, 35 años

Católica desde niña


Mi religión es el Catolicismo; lo practico desde niña, nací en un hogar católico. Lo más bonito es poder aprender y formarme en él y descubrir la maravilla de la misericordia de Dios. Nunca me han juzgado ni discriminado por ser católica. He tenido la oportunidad de estudiar –no a profundidad– las otras grandes religiones. Me parece interesante descubrir las semejanzas y diferencias que hay entre ellas y que, finalmente, todas están orientadas hacia lo mismo: el amor a Dios. Considero que aprender de las otras religiones ha fomentado que me forme más en la mía y así entenderla y practicarla de manera genuina. Una de nuestras tareas es evangelizar. Creo que se vuelve invasivo cuando lo haces sin sentido, sin realmente creer en lo que estás predicando. Se vuelve invasivo cuando no respetas a la otra persona; evangelizar y dar a conocer a los demás tu fe no tiene porqué ser obligado.


Orly, 27 años

Judía desde niña y se acercó más hace tres años que falleció su papá


Pertenezco al Judaísmo desde que nací. Lo que más disfruto de ser judía son las festividades donde la familia y la comunidad se reúne. Además de la rica comida, las tradiciones y rituales que se comparten tienen un significado muy valioso para mí. La comunidad se apoya mucho, por ejemplo, en esta época siempre hay familias que abren sus puertas a gente que no tiene posibilidades de celebrar.


Sí me han hecho sentir mal por ser judía, desde que digo mi nombre y apellido, preguntan de dónde es y siguen más preguntas. Hay muchos estereotipos sobre los judíos y nunca falta quien hace un comentario “chistoso”. Incluso en las misas católicas, suele haber comentarios negativos. Hay percepciones erróneas sobre los judíos y muchas veces los comentarios son incómodos. Yo trato de no enfocarme en eso y les explico la realidad; al menos si no lo creen, ya escucharon otro punto de vista. Es bueno conocer y aceptar otras religiones, sobre todo las tradiciones que tienen. Siempre asistí a escuelas americanas, no judías, por lo que crecí con amigos de diferentes religiones, haciendo que tuviera mayor conocimiento sobre el mundo y las creencias. En primaria sobre todo, tuve oportunidad de ser parte de tradiciones religiosas y culturales como la Navidad. Ayudé a decorar el árbol y el nacimiento; puse ofrendas en Día de Muertos y no faltaba la partida de rosca en La Candelaria. Conocer y apoyar en estos eventos ha sido parte de mi aprendizaje y respeto la religión que más se lleva en mi país.


El Judaísmo sí contempla compartirle a otros, pero no es invasivo. Dentro de la misma religión existen diferentes comunidades, unas más ortodoxas que otras y cada una cumple con sus normas y tradiciones. Sí me parece invasivo que otras religiones lo hagan, pero también es mucho el sistema en el que vivimos (del cual nos estamos despegando mucho los jóvenes) y ya está en uno seguirlo o únicamente aceptarlo y respetarlo.


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 La vida espiritual es individual, con y sin religión. (Foto: Creative Commons)


Gloria, 32 años

Hoy se considera espiritual, fue criada en el Cristianismo


Yo no practico ninguna religión, pero amo a Dios y amo mi ser espiritual. Crecí en la religión cristiana y me encantó, pero dejó de resonar conmigo, hasta que concienticé que Dios no tiene límites ni reglas. Para mí lo más bonito es poder sentir la máxima expresión de mi ser a través del amor. Conectarme conmigo misma y con alguien o algo más, valorando y agradeciendo todo… la sonrisa de un niño en la calle, un día complicado, respirar, etc.

Nadie me ha hecho sentir mal por lo que pienso, porque eso depende de mí. Aunque claro, he recibido comentarios e incluso perdido amistades. Es muy común que la gente con diferente ideología juzgue.


¡Por supuesto me interesa conocer otras religiones! Me enriquece muchísimo aprender de toda la diversidad de creencias; es uno de mis pequeños hobbies se podría decir. Me encanta investigar cómo es que el hombre en otros países, culturas y épocas busca su espiritualidad y conexión interior. Yo sí comparto; al final es la expresión del amor. Si compartir con alguien mis creencias le ayuda en algo en su vida, por muy mínimo que sea, ya salimos ganando los dos.

No me parece que eso sea invasivo mientras todo sea expresado con tolerancia y respeto.


Hiroshi, 36

Budista desde hace cuatro años


El budismo como tal no es una religión, es una filosofía de vida, basada en la bondad, el amor y la comprensión. Lo que considero más bonito del Budismo es la labor diaria de cultivar el corazón a través de la humildad, el respeto, el mérito y particularmente el alcanzar la felicidad de manera consciente. Mi venerable maestro Geshe Sherab nos dijo en alguna ocasión que la verdadera práctica budista es fuera del templo.


Hasta el momento no me han hecho sentir mal por ser budista, aunque el ingenio mexicano no tiene fin. No pasa de que me llamen “abraza árboles”, “hippie”, “come lechugas”. En realidad yo voy por la vida sin temor a ser juzgado por ello. Por supuesto que sí me interesa conocer de otras religiones, de hecho la intolerancia religiosa es ajena al Budismo, siempre tengo presente la frase del Dalai Lama cuando se le preguntó: “Santidad, ¿cuál es la mejor religión?” A lo que respondió: “Aquello que te hace más comprensivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético... La religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión”. El Budismo es como la felicidad, una elección de vida y jamás una imposición; enseña a proteger y respetar todo lo que vive sobre la tierra.



*Las columnas de opinión de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.

ETIQUETAS: Derechos Humanos Iglesia católica México
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Periodista I Bloguera I Aficionada de dichos y frases I Viajera empedernida @shantalecarrera

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