¿Y si Luis Miguel fuera mujer?

Karina EspinozaJueves, 12 de julio de 2018 9:26

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¿Luis Miguel seguiría vivo y tendría tanto éxito si fuera mujer? ¿No es la misma historia de abuso paterno de Amy Winehouse? La fortuna de ser hombre.

Macho entre los machos: ese cursi sí nos gusta


Cuando Carlos Monsiváis habló de machitos modernos, lo explicó muy bien:

Él (Jorge Negrete) canta: ‘tus hombres son machos y son cumplidores, valientes y ariscos y sostenedores, no admiten rivales en cosas de amores’, y los espectadores saben que él no está proponiendo una forma de vestir o siquiera de comportamiento, sino algo más expropiable: la altanería que hace falta para afirmarse, el curso de personalidad indispensable en una tierra donde la timidez es subproducto de siglos de dominación.

Desde el inicio de su carrera, Luis Miguel siempre ha sido el prototipo de hombre: altanero (precioso y orgulloso). El ajuste perfecto para el esquema de masculinidad. Poderoso, superior, dominante, en control, todas mías, irresistible. Sin dudar, podemos decir que Luis Miguel es el cambio de paradigma de macho mexicano (más bien puertorriqueño), pues gracias a él, la superación y sofisticación del macho mediático y popular pasó del bárbaro de la Revolución Pancho Villa, este hombre que potencia y disfruta su animal por la patria, al macho aburguesado, ese al que la clase social y económica empujó lo suficiente como para atravesar el umbral animal sin lastimarse las uñas.


Hay en Luis Miguel, entonces, un nuevo macho, uno actualizado, que pasó por el proceso de modernización adecuado para ser cursi y amoroso sin perder masculinidad. El que cambió la patria y la familia por el éxito individual. El que dejó atrás la realidad de Jorge Negrete (macho cumplidor, valiente y arisco) para hablar de amores a la que se deje.


Micky, ¿por qué eres así?

No es una pregunta aleatoria sino legítima. Hay un contexto del Luis Miguel que conocemos (a través de la serie de televisión, Netflix/Telemundo, 2018), ese contexto es Luisito Rey, su padre.


Pero el asunto no va por el simplismo perverso de asumir que no tendríamos Luis Miguel sin el villano patético de su papá, no. Es preguntarse las condiciones culturales que permiten que esa figura de macho "genio" pase por encima de quien sea para conseguir lo que quiere.


Porque en efecto, la figura del padre en esta trama de lágrimas dominical no es nueva. Ya Shakespeare construyó toda una genealogía de daddy issues bastante abultada, desde Baptista en La fierecilla domada, un tirano que obligó a sus hijas a vivir el amor como a él le pareció correcto, hasta Titus Andrónicus, el gran general romano cuya tragedia arrasó con todos sus hijos.


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(Foto: Twitter)


Complejidades shakespereanas aparte, la tragedia paternal de ficción de Micky es mucha. Su papá lo explotó, lo drogó, lo aisló de su familia y hasta lo obligó a "convertirse en hombre" para que el negocio no se terminara. Y Micky sobrevivió. ¿Por qué? ¿Porque es hombre? Podría pensarse que sí, y elementos para afirmarlo sobran.


Pruébame, aún no te siento

La masculinidad tóxica y la paternidad desobligada tienen en los malos chistes y en las risas cínicas y solapadoras a sus mejores aliados. Basta con entrar a cualquier red social o tener una plática de café para notar que el maltrato y las ausencias son normalizadas por la mayoría, y en este caso eso se traslada al "precio de la fama".


Pero no sólo es normalizar las vejaciones con periodicazos y programas rosas, se trata de la ideologización forzada, esa que obliga a pensar que sólo así, siendo "probado por la vida", se es exitoso y valiente. Porque para los fines de la suprema virilidad dramatizable, si no te ríes de ese maltrato que te hace ser un sobreviviente legítimo, es porque eres débil, amargado y/o mamador.


Pero como todo, la altanería sólo se permite en ciertos casos. Es decir, te puedes reír de los traumas paternales porque esos se resuelven sofisticadamente con terapia o con una "mamá luchona", esa a la que, por el contrario, jamás se le permitiría un comportamiento así. O como dice el dicho popular sobre las mujeres que maltratan y abandonan a sus hijos: "ni las perras hacen eso a sus cachorros". Ahí la gracia se termina.


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Foto: Twitter.


Te quería y me chingaste

Una de las grandes preguntas es ¿el showbiz es apto para las mujeres? Aquí la cuestión cabe por tres casos emblemáticos de mujeres a las que la misma combinación de golpes que hizo de Luismi una figura fuerte y admirable, las mató. Amy Winehouse, Whitney Houston y Nina Simone.


La primera sufrió abandono, explotación y omisión por parte de Mitch Winehouse, su padre, éste la obligó a presentarse a conciertos completamente drogada o con cuadros de depresión para no perder dinero, por ejemplo, pero a diferencia de muchos, ni en los medios ni en ningún otro espacio de opinión pública se le cuestionó a él, sino "se le juzgó a ella por ser 'adicta', 'borracha', 'vulgar'", dice en entrevista para Cultura Colectiva News, el crítico de cine y académico, Alonso Díaz de la Vega.


En un proceso bastante similar, las otras dos cantantes no corrieron con distinta suerte a la de Amy, también fueron sobreexplotadas y maltratadas por sus padres y parejas (hombres) hasta la muerte. Lamentablemente ejemplos de ese tipo sobran, pero este espacio no se trata de una promoción misandra, sino de poner sobre la mesa un notorio desbalance de juicios socioculturales.



Bajo la premisa de saber si, en términos de personaje, el Luismi de Diego Boneta habría tenido una buena adaptación como personaje femenino, Díaz de la Vega responde puntual: "No. Sería mucho peor, probablemente. Me inquieta que #MeToo no ha tocado la industria musical porque, para mí, significa que se trata de un espacio todavía más misógino que el del cine. Uno casi nunca oye de productoras de discos, ingenieras, guitarristas, etcétera. Ahí las mujeres cantan, a veces rapean y no mucho más", dice.


Pero la pregunta para el caso tiene que ser más especifica para no dejar espacio a prejuicios, ¿crees que ese personaje hubiera salido airoso, sin vulnerabilidades sociales terribles, en caso de haber sido una Luisa con las mismas condiciones? Alonso ahonda, "creo que más allá de un personaje de ficción, un personaje real femenino habría sido mucho más vulnerable y vulnerado". El caso de Yuri (la cantante mexicana) es emblemático porque "Cristo tiene que venir a salvar a las mujeres malas, mientras que los hombres salen siempre bien librados. Morrison, Jackson, Cobain. Quizá la única que ha alcanzado un estatus similar es Janis Joplin".


Lo que apunta Diaz de la Vega es trascendental desde otras aristas, como el autoempoderamiento, pues acá el Sol de México también le entra duro al chupirul y las prostitutas, en un capítulo casi mata a una fan y tiene una hija abandonada —ocultada por muchos años—, etcétera. Para Luis Miguel no existe la búsqueda de redención forzada para tener una familia respetable, él no tuvo ni tendrá que excusarse: fui promiscua pero ahora creo en Dios. A diferencia de muchas mujeres en la industria del espectáculo cuyas carreras han terminado por coquetear con conductas no permitidas para ellas.



Te voy a olvidar, palabra de honor

Carlos Monsiváis decía que "la defensa de los valores tradicionales depende más del juego político mundial que de cualquier respeto a las herencias sagradas de los ancestros", pero tras el éxito de series de televisión y otros productos culturales vale la pena recular y replantearse su función dialéctica, en tanto discursos que representan utilidad y justicia para perpetuar ciertos juegos.


Graciela Hierro lo expresó magistralmente en su Ética del Placer y la Condición Femenina, "el desarrollo abarca una doble realidad: proveer a las personas de las mismas oportunidades [...] la actual división de funciones sexuales es inoperante, dado que no propicia la igualdad ni contribuye al bienestar social". En pocas palabras: no lo estamos haciendo bien en el Netflix and Chill.


Al final, no se trata de aguarle una buena historia de ficción a nadie cada domingo, sino de entender la condición irrefutable que le proveemos a nuestros personajes favoritos (víctimas o villanos), de cómo hacemos de estos promotores de conductas nuestros libros y maestros, pero sobre todo: de cómo nos hace falta, siempre y en todos lados, el feminismo.


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(Foto: Twitter)


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Karina Espinoza Karina Espinoza Periodista

Comunicóloga. Escribo y edito. Clavada del arte, la estética y el género. Marguerite Yourcenar y Julia Kristeva son mis superhéroes favoritos.

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