OPINIÓN: Si todos nuestros salarios fueran públicos

Alejandra LagunesJueves, 28 de febrero de 2019 15:24

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Transparentar los salarios es algo frecuente en países del norte de Europa, algo que sirve descarta cualquier tipo de sesgo discriminatorio.


Imagínate despertar un día en donde la agenda de transparencia te alcanza. El día en que te despiertas y los salarios de tus compañeros de la oficina, del taller o de la tienda en donde trabajas fueran fácilmente accesibles, transparentes. Un mundo en donde tenemos como herramienta igualadora, un tabulador público, que transparenta los salarios de hombres y mujeres; un México en donde nadie se puede esconder y tomar decisiones discriminatorias, dando remuneraciones mayores a hombres que hacen exactamente el mismo trabajo que mujeres.


El día que descubras que te pagan menos que a tus colegas que hacen el mismo trabajo, ese día que se elimine la asimetría de información, es el día que podrás exigir con la información de tu lado, que te paguen más. El acceso abierto a los salarios en el espacio de trabajo es conocido como transparencia salarial.


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(Foto: La Izquierda Diario)


La práctica de transparentar los salarios se vuelve cada día más frecuente en países del norte de Europa, si bien estos esfuerzos obedecen a la ampliación de la agenda de transparencia y datos abiertos, también es una fuerte herramienta para destacar cualquier tipo de sesgo discriminatorio dentro de las decisiones salariales de una empresa, lo que finalmente elimina las decisiones basadas en el género del empleado.


La transparencia salarial ha sido impulsada en las oficinas de gobierno de México, en donde los tabuladores de cualquier gasto salarial son públicos y publicados en formatos abiertos. Sin embargo en el ámbito privado, donde la gran mayoría de las personas laboran, sigue siendo un tabú hablar del sueldo de tus colegas o superiores. Esta política de “don’t ask, don’t tell” (no preguntes y no digas), no beneficia a nadie más que a los empleadores, quienes tienen mayor control e influencia a la hora de negociar salarios y prestaciones.


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Un mundo donde se mantienen encubiertas las decisiones salariales contribuye a que exista un ambiente competitivo y agresivo en el espacio laboral. Son quienes negocian más duro, por más tiempo y finalmente “mejor”, quienes tienen mejores salarios, y no necesariamente las personas que tienen más responsabilidades.



Los sesgos y el secreto salarial benefician en el mundo a los hombres. Hoy, en pleno 2019, múltiples iniciativas y llamados desde los curules de las cámaras se han hecho para frenar este patrón que impacta negativamente a las mujeres en todos los sectores.


De acuerdo con datos de la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de INEGI, el sector de servicios, el que emplea a más de la mitad del país, presentó una distribución en donde el 63.4% de los hombres contaban con mejores salarios que el 36.6% de las mujeres. Es decir, el sector con mayor equidad del país, donde las capacidades físicas no pueden explicar las discrepancias y en donde las mujeres se han empleado históricamente, sigue manteniendo una brecha de 6 a 4 entre hombres y mujeres.


La urgencia de rescatar a las mujeres del fondo de la pirámide salarial nos invita a replantear los controles y contrapesos que el gobierno plantea para que las empresas de todos los ámbitos dejen de tomar decisiones discriminatorias. Islandia es el primer país del mundo en prohibir la discriminación salarial por motivos de género y Alemania recientemente dio un gran paso para reducir la brecha salarial de género con una nueva ley que entró en vigor en enero de este año.


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(Foto: Entrepeneur)


La ley alemana permite a todos los empleados averiguar cuánto están ganando sus compañeros de trabajo; mientras en Alemania la brecha salarial es del 21%, para México, de cada 100 pesos que gana un hombre, nosotras nos quedamos con 75 pesos, según un reporte de 2018 de la OCDE. Las mujeres ganamos 34.2% menos en promedio que lo que ganan nuestros compañeros.


Entonces, saber cuánto ganan los demás es integral para resolver el problema de la brecha salarial y es una solución que da poder a las mujeres de México para insistir en que se corrijan los salarios. La transparencia salarial en México no debería de ser un sueño imposible, es una solución realista y que se puede implementar.


Es por eso que estoy trabajando en una iniciativa de ley que ayude a eliminar la brecha salarial, considerando la generación de información que permita el estudio de los factores que impactan en la brecha salarial de género en nuestro país. 


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