OPINIÓN: Los ángeles y demonios de la austeridad republicana

Samuel PrietoMartes, 17 de julio de 2018 16:24

shares
mexico que es la austeridad republicana de amlo

Muchos se preguntan qué es la austeridad republicana de AMLO y aquí Samuel Prieto te la explica de una forma muy sencilla y contundente.


Esto preocupa por el trasfondo. Pero antes de abordarlo, si eres AMLOver o AMLOhater ni te emociones, esta columna es de análisis de medios y estrategias, no de hígados y vísceras.


En el Proyecto de Nación 2018-2024 que conocemos desde el 17 de noviembre pasado, López Obrador explica ampliamente su plan de austeridad republicana, pero en ninguna de las 461 páginas está el asunto de la desaparición de las delegaciones de cada una de las 18 secretarías en los estados para concentrar esas funciones en un coordinador del gobierno federal en cada entidad. 


Ya conocemos el argumento: ahorrar y eliminar el dispendio, pero justo aquí es donde aplica el axioma de que el diablo está en los detalles. Todo ese poder acumulado en una sola persona es equivalente a nombrar a una especie de vicegobernador impuesto desde la Presidencia de la República en cada estado, lo que puede lastimar severamente el concepto de soberanía de las entidades federativas.


La medida puede verse positivamente, más allá de los ahorros en sueldos de altos funcionarios, por los escándalos de corrupción en que se ha visto envuelta una gran cantidad de exgobernadores. Sin embargo, concentrar el poder público de esa manera puede conducir al país rápidamente a una autocracia casi monárquica o dictatorial. Preocupante ¿no?


Más allá de que no lo había planteado, en sus declaraciones públicas AMLO se expresa con otro ánimo: “El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido”, prometió en su primer discurso tras el triunfo.


 (Video: Samuel Prieto vía YouTube)


El presidente entrante tenderá su propia red de gobiernos estatales y además su partido tendrá mayoría en el Senado, la Cámara de Diputados y en 19 congresos locales, lo que le permitirá realizar cambios a la Constitución, por ejemplo para modificar la forma de gobierno y sus contrapesos, sin demasiado problema.


Todavía más, en este recorte republicano de gastos anunció la desaparición de todas las direcciones de comunicación social de las dependencias y la Subsecretaría de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación, centralizando toda la comunicación del gobierno en la Presidencia de la República.


Seguro que hay forma de evitar duplicidad o multiplicidad de funciones como la realización de síntesis de medios para consumo interno y las cuestiones administrativas por ejemplo, además de que así se evita que los funcionarios utilicen recursos públicos para su promoción política personal.


Pero ¿desaparecer esas áreas por completo? Ese nivel de concentración de la comunicación es otra forma de mantener un control férreo del poder. ¿La conferencia de prensa matutina diaria del presidente será la única manera de obtener información? Si un reportero requiere una entrevista con el secretario de Desarrollo Social o el de Agricultura, ¿cómo le hace? ¿No es eso también un ejercicio importante de transparencia y rendición de cuentas?


“No estamos construyendo una dictadura, no va a haber una sola voz, una sola opinión, se va a respetar la diversidad, se va a respetar del derecho a disentir”, afirmó AMLO en su discurso de cierre de campaña (3:41:42). ¿Centralizar la información corresponde con ese compromiso?

 

(Video: Andrés Manuel López Obrador vía YouTube)


Consideremos otra cuestión. El presidente puede atender todos los asuntos propios del gobierno porque su función es ejecutiva y cuenta con un gabinete que tiene un secretario encargado de cada asunto. En los estados, ese trabajo es operativo. Un solo coordinador encargado de obras pero también de educación, salud, agricultura y demás cuestiones así de distintas, puede abrir el cuestionamiento de si una estructura de ese tipo restaría calidad a la gestión gubernamental.


La idea de la austeridad, decíamos, es evitar el dispendio y habían dejado claro que no afectaría a los trabajadores del gobierno que realmente hacen que todo funcione. ¿Será así? 


Botón de muestra: El futuro secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, le explicó al periodista Carlos Loret de Mola cómo piensa hacer que haya muchos más estudiantes en las universidades. Está en el minuto 20:19, si quieres verlo.


 (Video: Noticieros Televisa vía YouTube)


“Una universidad recibe a un grupo pero cambia el método educativo. El método educativo en México está mal porque el 70 por ciento de los maestros dan clases dictando, entonces necesitas que los alumnos investiguen ¿sí? Entonces el lunes el grupo A recibe clase presencial y el martes recibe una instrucción, el lunes, del maestro que van a presentar el miércoles. El grupo B tiene clase presencial el martes y presenta su investigación el jueves y así vas turnando días de presencial y días de investigación. Si logramos meter esta idea, y ya estoy platicando con algunas universidades, duplicarías la matrícula de las universidades sin necesidad de invertir un centavo más ni en maestros ni en infraestructura”, se ufana Moctezuma.


¿Qué? ¿En serio? Quienes forman a los futuros profesionistas tienen claro el nivel del disparate. Ante la sobredemanda es común que los grupos en una universidad pública sean de 40 o más estudiantes y para un profesor es toda una odisea, fuera de las horas de clase, leer todas esas tareas, calificarlas y estar en condiciones de dar una retroalimentación eficaz a sus alumnos. ¿A qué hora se supone que se dé tiempo para duplicar todo ese trabajo? 


Además, en la universidad muchas materias en muchas carreras, como las científicas o las ingenierías, incluyen muchas horas prácticas más que teóricas. En esos casos, ¿cómo le hacemos? ¿Cantidad o calidad que de por sí ya es deficiente en la educación?


Pero eso sí, van a buscar la derogación de “la mal llamada reforma educativa” porque los señores maestros de la CNTE, que llevan muchos años sin impartir un ciclo escolar completo, no quieren la evaluación. Vayamos pensando con objetividad. 


Es cierto que en muchas cuestiones no podemos continuar como hasta ahora si queremos ser un mejor país, pero cuidemos la calidad, viabilidad y realismo de las soluciones. Como diría la abuela, no vaya a salir más caro el caldo que las albóndigas. La luna de miel puede terminar en una profunda decepción y en el regreso del mal humor social.


Más aún, “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente” dice el conocido aforismo de Lord Acton. Esa es la base de lo que por ahora es sólo una preocupación.




*Las columnas de opinión de Cultura Colectiva News reflejan sólo el punto de vista del autor.

Samuel Prieto Samuel Prieto

COMENTARIOS