OPINIÓN: ¿Qué pasa con la crisis de Pemex?

José María RamosMartes, 12 de febrero de 2019 21:01

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PEMEX se cae a pedazos, al parecer destinada a convertirse en una ruina. ¿Qué está pasando? ¿Vale la pena tratar de detener el proceso?


Cuando pensamos que Petróleos Mexicanos está pasando una mala racha viene otro escándalo que crea desabasto y hasta pánico en diferentes partes de México. ¿Qué pasa con Pemex que nos tiene a todos atolondrados?

 

Ingresos y producción a la baja

Pemex les debe sus ingresos a dos productos: Crudo y derivados. Los ingresos por exportación de crudo han sufrido un doble golpe, en primer lugar la producción de la petrolera a caído de 3.5 millones de barriles al día en 2004 a menos de 1.8 millones de barriles diarios al iniciar el 2019; y la tendencia es clara hacia el sur.


En segundo lugar, la baja estrepitosa de precios de petróleo de los últimos años ha implicado que el petróleo ahora se vende aproximadamente a la mitad de lo que se vendía antes del 2014, resultando en menos dólares por barril producido.


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Uno pensaría que el incremento en la demanda nacional por gasolinas y diésel ayudaría a los ingresos de PEMEX pero sus refinerías cada vez producen menos, por lo que tiene que importar en dólares para vender en pesos, lo cual deja a la compañía fuertemente expuesta al tipo de cambio.


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Deterioro y olvido de instalaciones

Recientemente el periodista Ciro Gómez Leyva publicó en redes sociales y en su cuenta de twitter una visita a la refinería de Salamanca, Guanajuato en dónde en video capturó el estado de total abandono de la refinería bajo el nombre de Ingeniero Antonio M. Amor. Inaugurada en 1950, en su momento fue símbolo de orgullo de la industrialización mexicana con una capacidad de procesar 220 mil barriles al día de petróleo. Hoy no procesa ni uno en lo que fuera el mayor complejo industrial de su tipo en América Latina.


La importancia de la refinería de Salamanca no se puede subestimar; uno de cada cinco litros de combustibles que se consumían en México eran producidos en estas instalaciones surtiendo gasolina y diésel a los estados del Bajío y Occidente del país como Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, San Luis Potosí, Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Colima, Michoacán, Nayarit y Durango. Adicionalmente la refinería de Salamanca producía y distribuía lubricantes a todo el país.


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Al momento en que se filmó la visita antes mencionada a la refinería sus tanques de almacenamiento de petróleo, con capacidad total de más de 100 millones de litros estaban secos. La refinería se encuentra totalmente fuera de servicio, tanto así que los quemadores de la chimenea de alivio, imagen icónica que resaltaba en el paisaje para todo aquel que pasaba por Salamanca, están apagados. Lo único que opera en la refinería es un centro de energía eléctrica para que por lo menos las instalaciones estén iluminadas.



Se dice que la refinería arrancará operaciones nuevamente en dos semanas, pero los trabajadores lo dudan mucho. Conocen su planta y saben que no se le ha dado mantenimiento por décadas. Además, hay miedo de que el reiniciar operaciones traerá de nuevo violencia por el robo de combustibles a la región.

 

Como siempre, los más afectados son los trabajadores, sus familias y aquellos que dependen directa o indirectamente de la operación de la refinería. Más del 40% de la población de Salamanca y sus alrededores dependen económicamente en el buen funcionamiento de este complejo industrial, en el cual laboran 4 mil 500 empleados.


Por si fuera poco, la refinería contiene 36 toneladas de ácido fluorhídrico, un químico extremadamente corrosivo que al entrar en contacto con la piel la penetra y ataca el hueso efectivamente destruyéndolo si no se trata inmediatamente. Si este ácido llegara a fugarse la negligencia podría desencadenar una tragedia humana de mucho mayores consecuencias que la explosión de Tlahuelilpan.


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  (Foto: Twitter)


Instalaciones obsoletas

El Sistema Nacional de Refinación de Pemex cuenta con tres plantas reconfiguradas, es decir, aquellas que procesan mejor los crudos pesados mexicanos y otras tres que batallan con crudos pesados.

 

Las plantas viejas o no reconfiguradas no tienen la infraestructura para aprovechar las fracciones pesadas del petróleo (en caso de crudo mexicano estas son considerables), por lo que en lugar de química y catalíticamente convertir estas grandes moléculas en gasolina y diésel (materiales valiosos), producen chapopote y combustóleo, lo cual se usa como materia prima barata en plantas termoeléctricas de CFE.

 

En 2017, las refinerías reconfiguradas produjeron en promedio de cada barril de crudo 37% de gasolinas, 27% de diésel y 22% de combustóleo mientras que las no reconfiguradas produjeron 32% en gasolinas, 16% en diésel y 32% en combustóleo.

 

No sólo se pierde una fortuna por punto porcentual adicional de combustóleo producido, sino que el combustóleo sin refinar contiene una cantidad importante de metales pesados y azufre, que al quemarse para producir energía eléctrica producen gases altamente tóxicos en la periferia de nuestras ciudades.


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(Foto: El Economista)


Todo esto ha llevado a que las refinerías mexicanas promediaran un máximo de 63% de su capacidad instalada entre 2011-2018 mientras que las refinerías Texanas del golfo de México mantuvieron una eficiencia del 91% en esos años. Esta diferencia y rezago productivo a orillado a Pemex a no sólo maquilar más de su producción de combustibles, sino a importar crudo.

 

Importación de combustibles y petróleo

Debido al deterioro de las refinerías nacionales, a finales del 2018 Pemex importaba el 75% del de gasolinas y diésel, cuando en 2011 sólo necesitaba importar el 50% del consumo nacional. Y eso no es lo peor, México, una potencia petrolera exportadora en su momento, en noviembre de 2018 importó por primera vez petróleo extranjero. Pemex Transformación Industrial adquirió 4 cargamentos de 350,000 barriles de petróleo ligero cada uno.


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"Hemos tomado la decisión (de) importar algo de crudo para poderlo meter en nuestras refinerías y poder mejorar el nivel de proceso de refinerías, crudo ligero, y capturar el margen de refinados", dijo Carlos Treviño, director de Pemex en entrevista con Reuters.


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Carlos Treviño. (Foto: Pemex)

 

De no poder procesar nuestro petróleo y producir los combustibles que necesita el país a no poder obtener ni siquiera la materia prima necesaria para mandarla maquilar vamos de Guatemala a guatepeor.

 

La lógica del porqué se necesita importar petróleo ligero es para que las refinerías nacionales incrementen su producción de combustibles ligeros y reduzcan la producción de combustóleo. Aun así, dicha estrategia busca atacar el síntoma y no el problema. Está diseñada para que las refinerías puedan presumir mejores resultados escondiendo los altos costos incurridos.


Si en México ya sabemos que nuestros crudos (Maya, Olmeca) son pesados, ¿por qué perder el tiempo tapando el sol con un dedo importando crudo ligero trayéndolo desde Dakota del Norte en lugar de reconfigurar y equipar nuestras refinerías con equipos que conviertan las fracciones pesadas en las gasolinas y combustibles que necesitamos?


Así como se hizo en la refinería de Cadereyta, equipemos a las demás con Hidrotratadores que con la ayuda de hidrógeno literalmente “cortan” las moléculas pesadas y/o Cokers que degradan a temperaturas elevadas los asfaltos en ligeros, ambos procesos diseñados para recibir ‘basura’ y producir gas LP, gasolinas, diésel y turbosina.

 

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(Foto: El Universal)

 

Robo de Combustible

 El huachicoleo o robo de combustibles está en boca de todos últimamente. Hace pocas semanas el gobierno de AMLO junto con Pemex cerraron el flujo de gasolinoductos alimentando al centro del país buscando reducir el robo de combustibles. Se estima que Pemex perdió aproximadamente 70 mil millones de pesos al año por varios años por robo de combustible que en ocasiones era orquestada por personal interno de la petrolera, personal que ahora está bajo investigación.

 

¿Deuda? ¿Pasivos laborales? ¿Pensiones en peligro?

La reducción en los ingresos de la compañía hizo que Pemex (como el típico godinez irresponsable), en lugar de reducir costos y achicar los huecos en sus gastos sacara la tarjeta de crédito difiriendo las consecuencias para el futuro. En los últimos 10 años la deuda de Pemex prácticamente se ha triplicado, aumentando 246%. ¡El endeudamiento de la petrolera supera los 2 billones de pesos! Entre 2015 y 2016 este rubro se disparó un 32.6%, coincidiendo con el bajón en precios del petróleo.

 

Al iniciar el 2019 Pemex es la compañía petrolera más endeudada del mundo, actualmente debiendo el 97% del valor total de los activos de la empresa. En contraste Exxon Mobil tiene una proporción de endeudamiento del 11% mientras que Petrobras mantiene 41%.

 

Pero esto no es todo lo que debe Pemex, esto es solamente dinero que le debe Pemex a la gente e instituciones que le prestaron dinero, también debe todo lo que le prometió a su personal (pensiones, prestaciones, etc.) lo cual debe pagar. En total Pemex debe 3.6 billones de pesos los cuales no tiene ni tendrá, y tarde o temprano dejará de pagar.


Teniendo la suma total de las responsabilidades financieras totales es claro que los pasivos de Pemex exceden sus activos por lo que es técnicamente una empresa quebrada. En vista de esta situación, muchos empleados de Pemex están aprovechando para jubilarse lo antes posible y exprimir todas sus prestaciones ya que saben que los buenos tiempos están por acabarse.


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¿Vale la pena componer todo esto?

El nuevo gobierno tiene planeado remodelar el sistema de refinación, aunque al parecer no planea realizar ninguna reconfiguración en las tres plantas que aún no cuentan con la tecnología más avanzada. La nueva refinería de Dos Bocas, en Tabasco, sí se unirá al grupo de plantas reconfiguradas, y tendrá un costo de casi 160 mil millones de pesos.


El invertir en flamantes nuevas instalaciones en la tierra natal del presidente en lugar de mantener las instalaciones que ya tenemos me parece claramente una decisión política destinada a pagar intereses de deudas políticas incurridas por AMLO en su campaña presidencial. Dicha no sólo no va a redituar al país, sino que nos va a costar y caro.


La importación de crudo y hacerle al cuento con estrategias a corto plazo me parecen una manera perfecta de enriquecer a los involucrados mientras que niegan un beneficio a largo plazo para el país, efectivamente dejándolo dependiente y adicto a petróleo extranjero.


Petróleos Mexicanos ha presentado pérdidas netas en 7 de sus últimos 10 años por lo que no sólo no crea valor para el país, sino que le quita. A los mexicanos nos cuesta cada año que Pemex sigue operando. En un mundo normal las empresas o presentan ganancias o quiebran, sólo cuando un gobierno manipula la economía suceden estas cosas que a final de cuentas destruyen valor en la economía. Para darnos una idea de cuánto nos cuesta a los mexicanos el que Pemex siga funcionando de enero a septiembre de 2018 la empresa perdió $1.19 mil millones de dólares.

 

Dado que Pemex debe casi la totalidad de sus activos fijos lo más responsable que pudiera hacer el gobierno para subsanar el daño hecho al país bajo el estandarte de “el petróleo es de los mexicanos”, es vender Pemex al mejor postor entero o en pedacitos, pagar la deuda en su totalidad y de esa manera liberarnos a nosotros y a futuras generaciones de mexicanos que todavía están por nacer del lastre del costo de financiar esta deuda monstruosa, intereses que tendremos que pagar por décadas.


Si Pemex no se vende es muy probable que los impuestos futuros de todos nuestros hijos y nietos estén hoy en día ya hipotecados.


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(Foto: Especial)

 

Pemex no tiene futuro, dejemos que muera en paz, una vez y por todas para que nos deje de costar tanto a los mexicanos y se lleve a la tumba a su sindicato, sus mafias. Dejemos de invertir e inyectar recursos en la empresa, es dinero del pueblo que jamás volveremos a ver.

 

Que sirve de ejemplo para todos nosotros que una empresa debe de sobrevivir por su sola, si se le subsidia de manera indeterminada sólo se está solapando comportamientos de ineficiencia e ineptitud, los cuales no tendrá razón ni incentivo alguno para mejorar o cambiar.

 

*Las columnas de opinión de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.

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José María Ramos José María Ramos

Especialista en refinería de petróleo, biocombustibles e innovación tecnológica enfocada a start-ups.

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