OPINIÓN: Cristo Queer

Cultura ColectivaMartes, 22 de mayo de 2018 9:35

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"Memoria y presente", la exhibición que reconoce el trabajo artístico de Lothar Muller, una opinión de Tristán Ramírez para CC News


REPÚBLICA DE CUBA / TRISTÁN RAMÍREZ


Lothar Muller, de mirada azul, entre cansada y penetrante, posa de frente en su perfil de Facebook. Barbas blancas y desnudo, con los brazos extendidos, en la actitud de un Morrison entrado en los 80. Muestra la boca entreabierta y suda. No deja de sudar. Y en la cabeza, una corona platinada de espinas.


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Cristo Queer representado por Lothar Muller. (Foto: Facebook Lothar Muller)


Es el Cristo Queer, precisa el artista plástico y coleccionista al pie de la imagen, captada durante su participación en un performance de La Pocha Nostra de Guillermo Gómez-Peña en el Cervantino de hace dos años.


Y ese Cristo es más o menos Muller, sudando provocaciones que afrentan a los conservadores

Muller, alemán radicado en México, actualmente en San Miguel de Allende, donde fundó la Kunsthaus Santa Fe, es más conocido en su faceta como coleccionista gracias, sobre todo, al ruido que han logrado generar los persignados. En agosto de 2001, por ejemplo, un presbítero de Zacatecas demandó que se cubrieran los genitales de tres desnudos provenientes de su colección que se exhibían en el ex Templo de San Agustín, y exigió el retiro de una escultura, el Supercristo de Michelle Connor. La razón: el clérigo, Luis Jorge González, tenía programado dar un curso en el sitio –adscrito, por cierto, al Instituto Zacatecano de la Cultura– y los genitales le resultaban incómodos al señor.


Como artista plástico, al menos en México, es prácticamente desconocido, y pues qué error...

Actualmente la galería ArtSpace, sensible a los temas queer, le dedica una muestra, Memoria y presente, donde despliegan sus dos facetas pictóricas: la de paisajista, enfocada en la Alemania de la posguerra que lo vio nacer en 1956, imperada por los tonos blancos, y la del softpornógrafo, a través de autorretratos y retratos protagonizados tanto por amantes como por amigos en ambientes mediterráneos. Y hay un clímax: una salita dedicada exclusivamente a sus óleos de culos, texturizados con vello púbico real.


La expo, en Campeche 281, en la Condesa, abrió el pasado 28 de abril, pero estará abierta hasta el 28 de mayo. Actualmente se ha dado a la carga de recuperar su carrera plástica e incursiona en las prácticas del postporno desde el persignado San Miguel.


*Las columnas de opinión de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.


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