OPINIÓN: México, con eme de Miedo: sátira sobre la caravana migrante

Cultura ColectivaJueves, 8 de noviembre de 2018 16:33

shares
mexico caravana migrante xenofobia en mexico

"¿Qué nos daría miedo? O más bien, ¿a quién le daría miedo qué? ¿En qué se basa la xenofobia de los que lo tienen todo? ¿Y la de los que no tienen nada?"

*Todas las fotos son de AFP.


Por: Zoilo Carrillo

Un chico y una chica se encuentran en una discoteca de la Ciudad de México. Se gustan, se ponen a bailar, se empiezan a buscar y terminan en un extático torbellino de ritmos, lenguas, muy poca timidez, alguna que otra droga, alguna que otra copa y diversión, mucha diversión sin prejuicios.


En esta hipótesis, uno de los chicos es un migrante de la multitudinaria caravana proveniente de Honduras, la cual, por cierto, fuera de la hipótesis, se dirige ahora mismo hacia la capital del país. La chica en este caso no migra más que de calzones, es una niña bien como tantas en esta ciudad.


Sigamos fantaseando sólo un poco más, ¿qué tal que a ese chico, luego de los besos, le golpean unos chavos a los que no les gusta que esté ahí? Podría pasar, los analistas han dicho estos días que los intolerantes se han despertado con la Caravana. La xenofobia, ese híbrido mitad gen mitad conducta tan caprichoso y tan cabrón, con el sueño tan ligero.


Más allá de lo improbable que sea esta hipótesis, me hace preguntarme qué clase de situaciones —como ésta del antro— podrían suceder si los migrantes se integrasen en la sociedad mexicana . ¿Qué nos daría miedo? O más bien, ¿a quién le daría miedo qué? ¿En qué se basa la xenofobia de los que lo tienen todo? ¿Y la de los que no tienen nada? Hay dos Méxicos. Dos miedos.


caravana migrante xenofobia en mexico 1


Antes que nada, sobre los migrantes que se quieren quedar: cuántos, quiénes, qué les gusta, etcétera... Por el momento son 1.699 solicitudes de refugio --particularmente de mujeres, niños y adolescentes– las que se han reportado luego de que el ya casi caduco presidente, Enrique Peña Nieto, ofertase como pescado pasado un dudoso asilo político.


Según el informe anual Estado Indolente, elaborado por la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (REDODEM) el rango de edad de las personas que más migran, un 56.94%, se ubica entre los 18 y los 30 años, una edad similar a la que tiene el chaval de la hipótesis de la discoteca, por cierto.


No me voy a poner a argumentar cuántas personas están en contra de los migrantes y cuántas están a favor. No me interesa. Digamos que estamos en un 50-50. Si quieren constatar y morbosear con los comentarios, agarren la bolsa de palomitas y miren lo que dice la gente en Twitter o Facebook. Fuera de ahí, hay que saber que a algunos migrantes los rociaron con insecticida hace unos días.


Hagamos algo más interesante, dado que la xenofobia no es otra cosa que miedo irracional, tratemos de entender con simples ejemplos irracionales a qué le podría tener miedo el México de la abundancia.


Primer ejemplo: Me ha llegado una invitación por Facebook, quizás a ti también, el próximo viernes hay una fiesta selecta organizada por la librería El Insulto en la que la gente tiene que ir ligera de ropa. Pondrán buena luz, buena música. El resto de cosas las pones tú.


caravana migrante xenofobia en mexico 2


Si los migrantes ya estuvieran aquí, algunos mexicanos muertos de miedo quizás piensen que no podrían asistir a esa fiesta, pues, seguramente, los enfiestados hondureños, luego de recorrer a pie miles de kilómetros pasando sed y hambre, con los tobillos ensangrentados, estén deseando comprar todas las entradas a un precio de 250 pesos que no tienen. Tiene mucha lógica...


¿Otra situación que podría dar miedo? La del mercado laboral. Tal vez el migrante preparadísimo sin ningún tipo de educación universitaria, ni una maestría en las universidades más caras, ni dinero para pagarlas aunque lo engendren 8 veces, pudiera quitarle el puesto a algún creativo de una agencia de publicidad o a un ejecutivo con 2 maestrías. Seguramente, si el puesto se debatiera entre ellos dos, se lo darían al migrante, claro. Vaya jodienda, el otro chico tendría que seguir buscando trabajo desde el iPad.


Un último ejemplo: es Navidad y las hermanas ficticias Silvia y Mariana Hernández (por ejemplo) se van al Palacio de Hierro convencidas de comprar un par de bolsos de Michael Kors.


Cada una quiere comprar un modelo distinto para regalárselo a la otra. Los que les han gustado, uno verde y otro color mosca de la fruta, rondan entre los 4.000 y los 6.000 pesos. Cuando van a agarrarlos, dos mujeres migrantes se les adelantan, eligiendo los mismos modelos y jodiéndoles el día a las otras.


Dejemos ese México un rato. A unos cuántos kilómetros de allí está el otro México y los otros mexicanos, que también tienen (otro) miedo.


A este miedo quizás hay que tenerle más respeto, hay que tomarlo más en serio. Sigamos con los ejemplos, un poco más realistas.


caravana migrante xenofobia en mexico 3


Gloria y Emiliano Sánchez (por ejemplo) están casados, se quieren, tienen diabetes y padecen sobrepeso --dos epidemias que los médicos reconocen que están resquebrajando el país— y tienen que ir al médico.


La ya de por sí kilométrica cola del IMSS, ISSSTE, Seguro Popular o lo que sea que tengan, está más larga y más gorda que

nunca. Por lo visto, miles de desvergonzados migrantes hondureños quieren también chupar de la teta de un Estado que

ocupa uno de los últimos puestos de la OCDE en gasto en salud (2.7% del PIB). ¡Qué desvergonzados! ¿Cómo o

san quitarnos nuestros esqueléticos derechos?, piensa la pareja.


A la hora de postularse para una universidad, también surgirían conflictos entre los mexicanos y los migrantes

hondureños. Probablemente ambos se pelearían por obtener una plaza en alguna universidad privada, costándoles la mensualidad alrededor de 20.000 pesos que ninguno de los dos tiene.


Y así podríamos seguir, describiendo sarcásticamente esos dos Méxicos, ambos lindos y queridos, ambos escritos

con eme de Miedo.


Si el mexicano rico fundamentaría su miedo en perder el lugar o el objeto a los que los migrantes nunca podrán acceder, el otro mexicano se pelearía por no perder lo que ni siquiera posee.


Aún no sabemos qué pasará con los migrantes, Trump ya saca los colmillos y el ruido mediático que ha generado la cara

vana no ayuda, sólo desangra las heridas.


caravana migrante xenofobia en mexico 4


Desde su salida, los hondureños vienen haciendo ruido, son como un enorme fuego humano, cada vez con las puntas de las llamas más altas, más fáciles de ver y, tristemente, con más miedo absurdo que infundir.


Visto lo que ocurre, deberían probar a ser más como el agua, que invisible y silenciosa penetra en el suelo y ahoga a los gusanos. Una pena que tengan que ser imperceptibles para que no nos den miedo, puede que entonces, algún día, sí pudiéramos bailar con ellos en el antro. Quizás hablando con los pies pudiésemos entendernos mejor. 


*Las columnas de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.

ETIQUETAS: Derechos Humanos
REFERENCIAS:
Cultura Colectiva Cultura Colectiva

COMENTARIOS