OPINIÓN: Yesica Celene y Laura, dos feminicidios desiguales

Cultura ColectivaJueves, 5 de abril de 2018 14:00

shares
mexico la columna rota de frida guerrera

La Columna Rota: el feminicidio de Yesica en Reforma 222 no tiene que ser el único bajo el reflector de los medios


«Existen demasiadas razones para no tolerar el mundo que tenemos ahora».

José Saramago

 

FRIDA GUERRERA/LA COLUMNA ROTA


Yesica Celene Hernández Mujica tenía 28 años. El pasado 19 de marzo de 2018, su expareja, Oscar Alejandro Munguía, decidió asesinarla en el Centro Comercial Reforma 222 en la Ciudad de México. Murió al llegar al hospital. El feminicidio de esta mujer indignó a más de uno. ¿Cómo era posible que, en el corazón de esta Ciudad de México, donde nada sucede, se haya perpetrado tan horrible crimen?


Decenas de mujeres marcharon para exigir justicia. Infinidad de notas periodísticas dieron cuenta del terrible suceso. Y la respuesta fue la que debería de existir para cada caso en este México, donde solemos indignarnos solamente por algunos casos. Justicia, atención a la familia y que sea investigado como feminicidio.


Laura Morales Naranjos tenía 21 años, era la segunda hija de un matrimonio originario de Huimanguillo, Tabasco. Nacida el 15 de noviembre de 1995. La segunda hija de Rosario.


Laura era muy linda y cariñosa, le gustaba mucho estudiar y también disfrutaba estar en casa. Amaba el orden, tenía una mascota a la que cuidaba todo el tiempo. Laura se tuvo que mudar a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas a estudiar la universidad, donde cursaba la carrera de Administración. Una amiga de la joven la fue a buscar para convencerla de regresar a Tabasco, a Villahermosa. Laura fue convencida e inició su trabajo en ese lugar en donde su amiga le presentó a Mario, con quien inició una relación. Laura tenía 19 años cuando le confesó a su papá que ya vivía con Mario.


VIDEO


«Prepárale su comida, la que más le gusta. Te trae una sorpresa». Le hizo saber el padre de la jovencita a la madre enferma de diabetes. Rosario, hizo caldo de gallina, que era el preferido de su pequeña, «le gustaba comer la ponedera de la gallina de rancho, pues ahí vivíamos», relata Rosario.


 Cuando llegó, lo hizo con ese sujeto, esa era la sorpresa. Llegó, me abrazó, y me dijo "Mamá, me voy a Querétaro. Solamente me vengo a despedir de ti. Estaré unas horas y me iré. Ya tengo las maletas".


La madre, desesperada intentó detenerla. No fue posible. Laura ya lo había decidido.


En abril de 2017, Laura llevó de visita a su mamá a Querétaro. Le gustaba mucho disfrutar a su madre. El 15 de abril de 2017 fueron a pasear a Ezequiel Montes en San Juan del Río a un balneario de la localidad. Desde el primer momento Mario «estuvo bebiendo cerveza, Laura se mostraba ansiosa ya que ahí estaba yo». Mario había decidido que se quedarían a dormir en el lugar, pagó para quedarse en una cabañita con su esposa y suegra. El sujeto continuó bebiendo cerveza.


Ya era tarde cuando Mario levantó a Laura, quien no se había quitado el traje de baño, porque Mario no se lo permitió. «Quiero presumirla, que todos la miren». La excusa fue que irían al baño. Rosario intentó poner resistencia. Laura calmada le indicó que no se preocupara, que pronto regresaban, que la amaba.


Ya no fue así. Más tarde el sujeto regresó a decirle que Laura se le había perdido, que le entregara las llaves de su auto y casa. «¿Cómo que se te perdió?», respondió la madre. «Sí, no sé a dónde se fue», indicó el sujeto.


la columna rota de frida guerrera 1

Mario la estranguló e intentó hacer creer a todos que fue un accidente. (Foto: Frida Guerrera)


Rosario salió a buscar a su hija. El resto de las personas que se encontraban en el lugar se unieron a la búsqueda de la desesperada madre. Mario insistía en que le fueran regresadas sus llaves. La madre no accedió. «No podía Frida, él fue el último que la vio, ese día mi niña estuvo muy cariñosa, me decía que me amaba, que quería regresar conmigo. No podía permitir que se fuera ese sujeto». Más tarde acudió la policía, después de que los responsables del lugar no quisieron llamarla. Luego de que Rosario luchara por evitar que Mario se fuera. Horas más tarde el cuerpo de Laura fue encontrado en el mismo balneario.


Mario la estranguló, intentó hacer creer que había sido un accidente. El individuo fue detenido.


Organismos defensores de Derechos Humanos en Querétaro exigieron el 19 de abril del mismo año que se averiguará el caso no como homicidio calificado, sino como feminicidio, para que se diera un paso hacia el reconocimiento de la violencia contra las mujeres en el país. Reclamaron que «el asesinato de Laura se investigará y juzgará como feminicidio de acuerdo al protocolo y criterio instituido al respecto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En la sentencia de Amparo en revisión en el caso de Mariana Lima, la cual instaura que todo homicidio doloso de una mujer se debe investigar desde su inicio como feminicidio».


También demandaron le fuera brindada de manera inmediata ayuda y asistencia a la familia de Laura, incluyendo la atención psicológica especializada de emergencia, así como los gastos de traslado y funerarios.


No ocurrió más. Rosario se llevó a Laura a su natal Tabasco. Sin que absolutamente autoridad alguna se encargara de ello. Como lo dictan los protocolos internacionales, firmados por el Estado Mexicano y la misma Sentencia Mariana Lima.


La familia de Yessica fue atendida directamente por el Procurador de la Ciudad de México, Rosario sólo por el Ministerio Público. La familia de Yessica no pagó un centavo por los gastos funerarios. La familia de Laura asumió todos los gastos. Pocos medios de comunicación dieron importancia al feminicidio de Laura. Las razones pueden ser muchas, no fue en Reforma. Fue en un balneario de Ezequiel Montes.


El feminicidio de Yessica. Fue informado por la mayoría de la prensa. El de Laura por algunos medios locales un par de días. Mario, el feminicida, fue sentenciado a 31 años de prisión y una reparación del daño por 375 mil pesos que deberá pagar a la madre de Laura.


la columna rota de frida guerrera 2


La pena máxima para el feminicida que pudo ser de 50 años de prisión, se sometió a 31 debido a que se instituyó que no era «delincuente recurrente». Mario se encuentra esperando la apelación que presentó por la sentencia que la jueza dictó, intentando reducirla aún más.


Dos punzantes feminicidios, que se siguen sumando a la interminable lista de feminicidios o «asesinatos de mujeres» en este país de la impunidad.

Rosario, todos los días le llora. No sabe cómo se va a trasladar de Tabasco a Querétaro, para evitar que el amparo de Mario Flores. No sea concedido. A diario la extraña, la necesita, y se pregunta cómo pudo evitarlo.


En este texto intento hacerle extensivo mi sentir. Prácticamente todo el país conoce el caso del feminicidio de Yessica. No así del feminicidio de Laura.

Sentada, una vez más frente a mi computadora. Imagino el rostro desesperado de Rosario. Sentada, extrañando a su hija. Culpándose, esperando a que alguien más, le ayude a gritar por justicia. porque Laura no se quede en el olvido de la impunidad.


Y el cuestionamiento vuelve a ser el mismo, por qué nos inclinamos en denunciar sólo a algunos casos, por qué nos reunimos. Solamente para mostrar nuestra indignación en algunos momentos.


Me duele el feminicidio de Yessica, Laura, Karina, Monserrat, Leticia, Karla, Rocío, Verónica, María, Diana, Lupita, Patricia, Dolores, Rosa, Allison, Esmeralda, Rubí, Daniela, Daysi. De las decenas de desconocidas que siguen sin ser reclamadas, y con todas deberíamos de exigir esclarecer sus feminicidios.


Es necesario que asimilemos que todas somos mujeres, que a cualquiera nos pueden asesinar, y sí, mi expresión ya suena repetitiva, pero es la verdad, no se logra comprender que tu hija, tu hermana, tu madre, tu esposa, tu amiga, vecina o enemiga, pueden ser Laura o Yessica. Que pueden ser encontradas asesinadas tiradas en la calle, en una alberca, en un centro comercial. O en su casa. Asesinadas por sus ex parejas, parejas o quién así lo decida.


¡BASTA YA! No podemos seguir únicamente denunciando e indignarnos en algunos casos, cuando hay cientos. Debemos entender que tenemos la urgente necesidad de visualizarlas a todas, y exigir que pongan ya. Un alto a tanta crueldad contra las mujeres.


No conocí a ninguna de las mujeres que he narrado en este largo caminar. Sólo sé que son mujeres, vidas, sueños, ilusiones, seres humanos. Que algún sujeto decidió por creerla suya asesinarla. Que cada una de ellas merece justicia.

Ya me cansé México... Ya me cansé de que sigamos tan impávidos y siendo cómplices silenciosos de tanta impunidad.


¿Quieres contar una historia de feminicidio, desaparición o intento de feminicidio? Búscame, ayúdame a visualizarlas.


@FridaGuerrera

[email protected]

ETIQUETAS: Crimen Derechos Humanos Feminicidio México
REFERENCIAS:
Cultura Colectiva Cultura Colectiva

COMENTARIOS