OPINIÓN: A dos años del feminicidio de Karla, su madre exige justicia

Cultura ColectivaViernes, 4 de mayo de 2018 10:00

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CC News se une a la difusión de La Columna Rota de la periodista y activista Frida Guerrera, para visibilizar la emergencia nacional de los feminicidios


LA COLUMNA ROTA / FRIDA GUERRERA VILLALVAZO


Karla Marisol Valencia Yañez era una mujer responsable y comprometida con la vida, con su profesión. Cuando tenía 35 años, terminó la carrera de médico cirujano partero en el Instituto Politécnico Nacional (IPN).


Su madre, Clara Yañez, hoy la recuerda como una mujer que siempre alcanzaba sus objetivos:

Se partía en mil, ella hubiera querido que el día tuviera el doble de horas, para que le alcanzara el tiempo, cubría dos horarios; por las mañanas daba consulta en la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) y por las tardes trabajaba para la Secretaría de Salud de la Ciudad de México. Su horario laboral concluía a las 5 de la tarde y apenas comía algo, tomaba el rumbo a la clínica particular donde también daba consultas, y hacía guardias por las noches.

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El primero de abril de 2016, luego de su acostumbrada jornada laboral, Karla quedó de verse con una amiga en la cafetería de una plaza comercial, al norte de la ciudad. Ambas estudiaban juntas regularmente, pues su amiga presentaría un examen para obtener su maestría y Karla tenía que prepararse para un curso que le ayudaría a obtener su residencia médica.


Después, Karla fue a dejar a su amiga y se dirigió a su casa, en la Colonia Narvarte. Pero en una cerrada entre Avenida de las Torres y Avenida de los Cien Metros le quitaron la vida. Nadie sabe qué sucedió. Al cuerpo de Karla lo dejaron ahí mismo, en su auto. Una de las hipótesis fue que la habían intentado asaltar.


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Al día, siete mujeres son víctimas de feminicidio en México. (Foto: Reuters)


A dos años de los hechos, la madre recuerda todos los detalles que le dieron al llegar a la delegación: «Fue un intento de robo», «la venían persiguiendo», «un auto se le cerró», «fue crimen pasional», «iba sola», «venía acompañada», «ella se estacionó, esa calle se presta para las parejitas», «algo le aventaron al parabrisas para detenerla». Todas ellas sugerencias machistas.


En algún momento, le preguntaron a Clara que qué andaba haciendo allá (Karla) y ella les dijo que su hija tenía todo el derecho de circular por donde ella quisiera, era una adulta, «cómo iba yo a saber».

Cuando inició esta pesadilla, en el peritaje y el levantamiento del cuerpo, existieron muchas irregularidades, imagina, me decían que estaban en blanco, hechos bolas, que parecía cosa del diablo. Frida a mi hija la asesinó un humano o varios, y ellos no hacen nada para aclararlo».



«Su hija está en el Anfiteatro de la Delegación dos, aquí en la GAM. Espere a que le dé un oficio, no la dejaran pasar a reconocerla si no lo lleva», había cambio de turno.


Fue entonces que el reloj se detuvo.

Frida, desde entonces mi vida no ha vuelto a ser la misma. Ahí estaba mi niña, asesinada, sin vida. Yo la vi muy golpeada, la policía se limitaba a decir que había sido un balazo, pero los golpes eran demasiados. También pude percatarme que mi hija intentó ayudarse, tal vez deteniendo la hemorragia, ahora recientemente me enteré que la chamarra que llevaba puesta estaba desgarrada. Hay muchas omisiones, inconsistencias, y nada más no queda claro quién cometió este crimen.


Clara, enferma, cansada, acompañada en ocasiones por su bastón, sigue esperando que la justicia, en la "ciudad segura" llegue.


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A dos años del feminicidio de Karla, su mamá sigue buscando respuestas y justicia. (Foto: Reuters)


A dos años del feminicidio de Karla, no hay respuesta de las autoridades. Las cámaras cercanas al lugar no funcionaban, sólo una en la avenida de los Cien Metros, que tampoco arroja nada. El auto de Karla le fue entregado a su mamá. Al revisarlo, Clara encuentra un casquillo de bala, regresa el auto, lo único que hasta la fecha no cambian es que en el auto encontraron una huella.


La madre teme que como ha pasado con otras pesquisas, también se pierda esa prueba. De hecho, la desesperada madre asegura, «tal vez fueron ellos» (policía).


Había un supuesto testigo, que dijo ver a un hombre que salió corriendo rumbo a Cien Metros, el cual fue interrogado por el primer policía de investigación que llegó a la escena del crimen. Sin embargo, al continuar la investigación, el testigo se esfumó, y ahora no lo localizan.


Clara solicitó que aquel policía que inició la investigación fuera llamado nuevamente a rendir su informe. Las autoridades responden que el oficial se encuentra suspendido, esto hace suponer que dicho agente pudiera estar involucrado en el crimen.

Clara es una de las madres que me acompaña a las ponencias «Feminicidio, escuchar, sentir, abrazar», que damos en los diferentes CCHs, y facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


El pasado 9 de abril, con lágrimas en los ojos, les expuso a las decenas de jóvenes que nos escuchaban lo siguiente.

Esto es un calvario que todas las que hemos sido víctimas de feminicidio padecemos, de todas a las que nos han arrebatado a una hija, a una madre, a una hermana, y que con todo el dolor y la rabia sacamos fuerzas, para exigir justicia y justicia. Que con las entrañas hechas pedazos y en carne viva, exigimos conocer la verdad de estos asesinatos incomprensibles, tan violentos, llevados a cabo con tanta saña. Es una lucha diaria para que no les den carpetazo. Es entonces que nos convertimos en investigadoras, en coadyuvantes de los Ministerios Públicos. Escuchamos frases como "ustedes las víctimas no razonan" es imperante que se analicen exhaustivamente y con prontitud todas las carpetas sin resolver, no sólo la de mi hija Karla Marisol, todas. Cada carpeta.


Clara terminan ya con el rostro desencajado, y la voz entre cortada, cuestionando. «¿Por qué asesinan a la gente buena, productiva?»


Ese 9 de abril de 2018, la vida de muchos de los jóvenes y jovencitas que escucharon a Clara, dieron un giro.


Solidarios, se levantaron de sus butacas en el CCH Azcapotzalco para otorgarle un abrazo, y enjugar sus lágrimas, que no querrían ver en los ojos de sus madres.


#NIUNAMÁS #NOSEASINDIFERENTE

#FEMINICIDIOEMERGENCIANACIONAL


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¿Quieres contar una historia de feminicidio, desaparición, o intento de feminicidio? Búscame, ayúdame a visualizarlas.


@FridaGuerrera

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