OPINIÓN: El problema con los conflictos de intereses

Samuel PrietoMartes, 12 de febrero de 2019 18:25

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mexico el problema con los conflictos de intereses

Si bien las leyes deben ser claras y contundentes en evitarlos, es importante que lo hagan sin que paguen justos por pecadores.


Si el jefe en Cultura Colectiva News me despidiera, para mí sería triste. Si además me dijera que la ley no me permite hacer periodismo en ninguna otra empresa durante diez años, sería un gran problema. Imagínate no poder vivir durante tantos años de lo que sabes hacer y para lo que fuiste a la escuela y te preparaste. 


¿En dónde marcamos la línea? Porque en lo que sí tiene mucha razón el presidente López Obrador es en que si un funcionario trabaja en una dependencia y al poco tiempo de terminar su encargo se convierte en empleado de una empresa con la que tenía tratos oficiales, además encargándose de velar por sus intereses, hay un conflicto bastante claro. 

Funcionarios públicos que terminan su desempeño en un cargo y luego pasan, chapulines fifís, brincan, chapulines conservadores, a trabajar a las empresas relacionadas con ellos, con el desempeño que tenían. (...) Ahora va a haber una veda de 10 años de acuerdo a la ley. Digo esto porque se está debatiendo sobre el tema y qué bueno y hay quienes sostienen que no es ilegal, pues no, es inmoral y es una vergüenza porque ni en Estados Unidos donde hay la costumbre de mayor interacción entre el sector público y el sector privado se presentan casos como lo que sucedió durante el periodo neoliberal. 


Un caso que ha hecho mucho ruido en estos días es el de Ernesto Estrada González, quien fue comisionado del Instituto Federal de Telecomunicaciones de septiembre de 2013 a febrero de 2017, es decir hace apenas dos años. Junto con Eduardo Pérez Mota, quien fue presidente de la Comisión Federal de Competencia, ahora integra un despacho llamado Sai Asesores que fue contratado para sacar adelante las autorizaciones que permitan la fusión de las operaciones de Disney y Fox en México. 


El pasado 24 de enero, ambos personajes tuvieron una reunión con los siete comisionados actuales del IFT y 16 funcionarios de ese órgano regulador para exponer las propuestas de su cliente transnacional. Ahí sí hay problema ¿no? No es ilegal pero, como dice el presidente López Obrador, es inmoral. Utilizar su conocimiento sobre los organismos reguladores de los que fueron parte para ponerlo al servicio de intereses particulares no suena nada bien. 


el problema con los conflictos de intereses 1


Si eres fan de los cómics, seguro te emociona que Disney haya comprado a Fox en todo el mundo porque eso significa, por ejemplo, que los Fantastic Four o Deadpool ya tengan la puerta abierta para regresar al universo Marvel en las películas. Pero si eres seguidor de los deportes, no te hará tanta gracia que en México ESPN, de Disney, y Fox Sports sean ahora del mismo dueño porque el tamaño de su dominio y sin competidores que le hagan ni sombra puede significar que tenga el poder de cobrar sus canales más caros, lo que subiría el costo de tu televisión de paga, o que les dé por reservar clásicos de futbol u otros eventos importantes para cobrártelos como pago por evento. 



El presidente ya puso el dedo en el renglón:

Legalmente a lo mejor no me corresponde pero ya aquí hemos dicho de que si alguien se entera, cualquier ciudadano, no solo el presidente, de algo que no es correcto cuando menos lo podemos expresar ¿no? [...] Lo que más me preocupa es que se cobre por ver el futbol, o sea ya ven que no es mi deporte favorito pero sí mucha gente ve el futbol, entonces no vaya a suceder de que se dé una autorización que afecte a los consumidores, que afecte a los aficionados del futbol, ya del beisbol ni hablamos porque ni lo pasan siquiera, pues por la televisión pero si afectan el futbol pues no. Entonces que se revise el asunto, que se discuta, que se debata. Sí son organismos autónomos, sí pero no son infalibles, no son como el castillo de la pureza, entonces que se vea qué están haciendo y todos tenemos derecho a conocerlo. 

Absolutamente de acuerdo, pero va de nuevo la pregunta inicial: ¿en dónde marcamos la línea? Para evitar estos conflictos de intereses, ¿veda laboral pareja de diez años para todos los exfuncionarios que hayan trabajado en un sector y asunto terminado? 


Pongamos otro escenario: Si el exfuncionario continúa trabajando en la actividad profesional para la que está preparado sin que sus tareas tengan que ver con el puesto que desempeñó en el gobierno, la cosa tendría que cambiar ¿no crees? 


Mónica Aspe, por ejemplo, fue sobresaliente como subsecretaria de Comunicaciones en la SCT entre 2015 y 2017, donde tuvo un papel central en asuntos como el cambio a la televisión digital, la consolidación del sistema satelital mexicano y el desarrollo del programa México Conectado que llevó internet a muchos lugares apartados. Después de eso se fue a París como embajadora de México ante la OCDE, donde incluso fue electa por los 52 países miembros como presidenta del Centro de Desarrollo de esa organización. 


Pasado el tiempo legal y prudente, se regresó a trabajar al sector que conoce y ahora es vicepresidenta de una empresa telefónica de las más importantes en México. ¿Conflicto de intereses? No, porque desde su puesto no se encargaba de regular a la empresas, esa es tarea del Instituto Federal de Telecomunicaciones que es autónomo. El punto de vista de Aspe es claro: “¿Vergüenza? Trabajar en el gobierno y después ya no necesitar trabajo”. 


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Sí, hay que revisar los conflictos de interés. Pero volvamos al punto de origen: si bien las leyes deben ser claras y contundentes en evitarlos, es importante que lo hagan sin que paguen justos por pecadores. 


Sigue la conversación con Samuel Prieto en Twitter a través de @Samuel_Prieto 



*Las columnas de opinión de CC News reflejan sólo el punto de vista del autor.

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