Los desaparecidos que están vivos, usados para el crimen organizado en México

Lau AlmarazLunes, 4 de febrero de 2019 16:45

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Aquellos desaparecidos que corren 'con la suerte' de no ser asesinados en México, son reclutados para participar como sicarios para el crimen organizado.


Desaparecido... Igual que miles de mexicanos en este momento. Vivo, pero desaparecido. Una contradicción tremenda sobre todo cuando sabes que también pudiste estar desaparecido, pero muerto, como otros tantos más que ya forman parte de la estadística de este México que no quiere ser silenciado ni por el crimen organizado, ni por la falta de operación de las autoridades para reducir las desapariciones, los secuestros, la trata de personas, los feminicidios.


Un superviviente entrevistado por el diario español El País, narró el infierno que vivió al ser reclutado por el Cartel Jalisco Nueva Generación para convertirse en sicario, algo para lo que fue entrenado haciéndole creer que iba realmente a ser contratado como guardia de seguridad.


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Un grupo en Facebook, el inicio de todo

Este superviviente a quien llaman Luis, por cuestiones de seguridad, indicó que al no ganar un salario digno en el centro de rehabilitación para el que laboraba, decidió unirse en abril del 2017 a una bolsa de trabajo en Guadalajara a través de Facebook.


Lo contactaron por inbox y le indicaron que tenían para él un trabajo como guardia de seguridad en el que el salario alcanzaba los 4 mil pesos semanales. Después de ser agregado a un grupo de WhatsApp junto con otros 15 interesados, les pidieron acudir a un entrenamiento al municipio de Tala, en Guadalajara, en donde les darían 4 mil por adelantado.


Cuando llegó, la pesadilla comenzó pues él, junto a una decena de personas, fue capturado y metido en una casa de seguridad para después trasladarlos a la sierra de Ahuisculco, en donde serían entrenados para convertirse en sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación.


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La sierra de Ahuisculco, caldo de cultivo para el crimen organizado

Después de darse a conocer las desapariciones de algunos de los que cayeron en este reclutamiento, la Fiscalía de Jalisco descubrió distintos campamentos de reclutamiento del CJNG y en uno de ellos, detuvieron a 15 hombres, 3 de ellos comprobaron que se encontraban ahí en contra de su voluntad.


Jornaleros, albañiles, lavacoches, desempleados, cargadores de la central de abastos... Después de preguntar si todo iba a estar bien, Luis dijo que fue llevado junto con otros tres chicos provenientes del Estado de México a una carretera. "Un chofer nos ordenó subirnos a la caja. En el camino supimos que habíamos estado en el WhatsApp un día anterior y habíamos sido contactados por medio de bolsas de trabajo a las que nos inscribimos por Facebook".


"Nos cambiaron a otro carro. Dimos vuelta rumbo a Tala, nos metimos en una brecha y llegamos a una finca abandonada, con alambres de púas, palos de madera; había un hombre con cuerno de chivo que nos decía que siguiéramos hacia adentro", relata Luis a El País. "Observé que no había muebles, sólo personas en el piso, 38 amontonadas en el suelo. Fue cuando me di cuenta que me había metido en un problema porque no era normal eso", recordó.


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Paciencia... paciencia para escapar...

"De esa casa comenzaron a sacarnos por montones para llenar trocas. De la carretera por Cuisillos nos llevaron a Navajas, a otra finca grande, con portón de fierro como de ganado... Había un señor con su sombrero como de campesino que nos gritó: '¡A ver, hijos de su... en línea, ámonos, en caliente! ¿Alguien sabe por qué chingados está aquí?', relata Luis agregando que les daban vacaciones como confianza para ver que regresaban a trabajar.


"Todo el día hacíamos ejercicio y decían que quienes obedecían salían de vacaciones o descanso. Estábamos clasificados por nuevos, seminuevos y viejos. A los nuevos nos golpeaban todo el tiempo, siempre había hombres armados vigilando", continúa Luis. En otra parte del relato, el superviviente argumentó: "Nos formaron y nos comenzaron a decir que íbamos a entrenar para trabajar como sicarios del cartel Jalisco Nueva Generación y que si nos resistíamos nos iban a matar".


Luis logró escapar junto con otros dos supervivientes que también cuentan sus relatos a distintos medios de comunicación con la consigna de ser completamente anónimos. "Después de un tiempo salió a la luz en las noticias que alguien estuvo en la misma situación que yo y se animó a hablar y pues yo dije que mi objetivo al escapar de allá arriba era tratar de brindarle paz y tranquilidad a aquellas personas que perdieron la pista de sus seres queridos", sentencia Luis.


"Muchos de ellos son las personas que yo vi calcinar y que nadie de sus familiares se dio cuenta cómo murieron y cómo desaparecieron a menos que yo hable. Fue que me comuniqué a la Fiscalía de Jalisco y les comenté que yo también fui privado de mi libertad en la sierra de Navajas por el cartel Jalisco Nueva Generación y que podría identificar a 17 desaparecidos que vi con mis propios ojos morir en las manos de nuestros captores", concretó el superviviente. Romperles el alma, su armonía interior, maltratarlos y sobajarlos, la dinámica para que los jóvenes desaparecidos no regresen al lugar que los vio crecer en lo que alguna vez pensaron que eran los peores tiempos de sus vidas, sin saber que la pesadilla aún no comenzaba...


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ETIQUETAS: noticias
REFERENCIAS: El País
Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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