OPINIÓN: Crecer con derechos frente a una pantalla

Alejandra LagunesJueves, 22 de noviembre de 2018 18:00

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¿Estamos aprovechando la tecnología para el desarrollo seguro de la niñez?


El acceso a Internet libre democratiza la forma en la que producimos y compartimos nuestras opiniones. Internet es el medio ideal para la participación ciudadana; el lugar donde sucede la promoción y celebración de la diversidad y las nuevas ideas. Internet nos acerca a mundos y vidas de manera virtual que no podríamos vivir de forma cotidiana. Puede ser la mejor escuela y el mejor espacio de crecimiento positivo de las habilidades y capacidades críticas.


Idealmente, el Internet acorta las brechas ideológicas, nos expone a opiniones diversas y nos permite ser autosuficientes cuando buscamos respuestas. En Internet empiezan las revoluciones y las grandes empresas del presente y del futuro. El crecimiento en el acceso a Internet, sin embargo, no asegura la formación de capacidades positivas, el derecho a la privacidad ni la seguridad de los nativos digitales.


Tras la celebración esta semana del Día Universal del Niño y la Niña, planteo una reflexión: ¿Estamos aprovechando la tecnología para el desarrollo seguro de la niñez? Niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 17 años de edad en México son el segundo grupo que se conecta a Internet con más regularidad de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2017 del Inegi. El 72% de las niñas y niños de México hoy están conectados.


Si bien, la brecha de acceso a Internet sigue patrones similares a los patrones de desigualdad regional en México, el impacto de dicha desigualdad entre los más jóvenes es menor que en otros grupos de edad, dadas las posibilidades de acceso en centros educativos. Lo que es preocupante, entendiendo además los patrones de consumo de otros países, es la calidad de contenidos, el tiempo de conexión y la seguridad emocional en línea.


Existe evidencia de Estados Unidos sobre la forma en que los adolescentes de los sectores socioeconómicos más bajos y de grupos raciales segregados pasan más tiempo conectados, frente a una pantalla y utilizando redes sociales. Otras fuentes de evidencia muestran que la verdadera brecha digital en los jóvenes no tiene que ver con la conectividad, sino con la supervisión y calidad de los contenidos que los mantiene pegados a las pantallas. La brecha digital hoy se ve reflejada en la información y habilidades digitales de padres, madres y educadores que no pueden orientar a los nativos digitales para aprovechar el mundo digital al cien por ciento.


No podemos seguir pugnando por la inclusión digital sin ser críticos sobre nuevas brechas en el uso y aprovechamiento de redes sociales e Internet por los diferentes sectores de la sociedad. El Estado debe transitar de un objetivo puramente basado en la conectividad a uno con una visión de derechos de desarrollo de habilidades digitales y herramientas para el autocuidado, el cual fortalezca y empodere como usuarios a los niños, niñas y a sus padres.


Como indica el Decálogo de los e-derechos de los niños y niñas, debemos alinearnos a la Convención sobre los Derechos del Niño para considerarlos como sujetos de derechos digitales que deben ser protegidos y guiados en el mundo de Internet. Comencemos a medir y entender las otras brechas digitales. Este es un compromiso de todos y todas en nuestro país para que Internet cumpla las promesas de desarrollo igualitario y democrático de la niñez.

ETIQUETAS: Política
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