Explotación y racismo: las denuncias contra la industria restaurantera en México

Lau AlmarazJueves, 3 de junio de 2021 14:58

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La explotación laboral es, quizá, el común denominador en las denuncias que hay contra este restaurante en México.


"La chef recalcaba que nadie aguanta las 16 horas de trabajo, seis días a la semana por una súper paga de 14 mil pesos (cuando el restaurante hace un aproximado de 10 millones al mes); que teníamos que estar dispuestos a dejarlo todo por Pujol. [...] Que si teníamos hijos, pareja o negocio nos fuéramos olvidando de ellos". Así fue como se abrió, de nueva cuenta, la caja de Pandora respecto a la explotación laboral vivida no sólo en Pujol, uno de los restaurantes más importantes en México, sino en la industria en general.


El post que hizo en Facebook, Ximena Abrín, una joven chef mexicana, respecto a su experiencia como aspirante a trabajadora en Pujol, provocó que decenas de personas se unieran en contra del maltrato, la explotación laboral e incluso el racismo, que se vive en la industria, especialmente en el restaurante de Enrique Olvera quien ya tenía denuncias desde el pasado 2019, cuando extrabajadores del restaurante Cosmos, en Nueva York acusaron de ser víctimas de explotación, acoso y golpes.

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¿Explotación laboral disfrazada de motivación?

La historia de Ximena comenzó con la ilusión de pertenecer al equipo de trabajo del restaurante Pujol, del chef mexicano Enrique Olvera. Al encontrarse en la incertidumbre y sin un trabajo fijo, Ximena recibió una noticia que parecía ser la luz al final del túnel: una notificación para hacer una prueba que duraría cinco días en Pujol. La joven aceptó, sin saber que se decepcionaría desde el primer día.


"Creí que saldría a las 10:30-11:00 pm después de limpiar mi área de trabajo (ahí tuve a mi hermosa novia esperándome hasta que saliera). Dieron las 11, 12, 1, 2... Hasta que después de limpiar unas 10 veces más después del servicio, esperar a que algunos prepararan unas cosas para un evento privado del Chef Olvera y la chef hiciera el briefing, salí de Pujol", recuerda Ximena.


"Al día siguiente desperté con los ánimos hasta abajo para ir a mi segundo día de prueba a Pujol, me bañé, fuimos al Mercado a desayunar un licuado y un taquito y nos fuimos. Todo me cuestioné en el camino al restaurante: ¿Cómo me regresaría a las tres de la mañana, cuánto tendría que pagar de Uber y/o parquímetro en futuros días? ¿Realmente quería esto todos los días? ¿Iba a entregar 96 horas de mis semanas por 14 mil pesos y cinco letras que forman un nombre cotizado en mi currículo? Finalmente llegamos a las once de la mañana -hora de entrada-, hice una llamada a mi hermana Isa, platiqué con Brenda, me solté a llorar y decidí que no estaba dispuesta a dejarlo todo por el número 12 de los 50 Best... A cuatro días de esto, me pregunto ¿perdí la oportunidad de trabajar en Pujol? ¿Gané la oportunidad de saber valorar mi vida social y familiar, valorar mi salud? ¿Algún día se dejarán de normalizar este tipo de abusos en la industria restaurantera? Por cierto: nunca hubo una real hora de comida (irónico al ser un restaurante que alimenta a otros por tres mil pesos)" finaliza Ximena Abrín en su posteo en Facebook.



También hay racismo

Luego de darse a conocer la historia de Ximena, varios extrabajadores se animaron a dar sus testimonios de manera anónima, para evitar que hubiera repercusiones en su contra. "Estuve ahí en marzo del año 2019, entré con todas las ganas posibles pues como pasante uno trata siempre de entregar y dar todo, ponerse la camiseta, como dicen por ahí. Desde mi primer día de trabajo me sentí algo incómodo, los chefs solían ser groseros y me hablaban de forma muy golpeada", dice un testimonio anónimo también en contra de Pujol.


"Yo soy de tez morena y yo sentía que se burlaban de mí por eso. Al igual tengo un brazo tatuado y en una ocasión un chef me dijo "ni se te ven, parece mugre". No me dejaban salir a mis horas argumentando que yo como pasante debía foguearme y aprender y realmente lo único que aprendí fue a lavar baños y descargar insumos que llegaban, nunca realmente estuve en cocina", siguió.


Finalizó con los apodos que le pusieron por el color de su piel. "Estuve solamente un mes. Tiempo después me enteré que me decían 'la sombra, el mono, negro, frijol y el prieto'. Sinceramente cuando empecé sentí una felicidad inmensa, pensé que mi vida se había resuelto, un mes después me iba con el corazón roto".


En redes sociales se ha puesto en tendencia no sólo el nombre de Pujol sino de otros restaurantes que también explotan laboralmente a sus empleados: desde la inexistencia de seguridad social y constantes violaciones laborales, hasta la inestabilidad y contratos de protección que impiden la libertad sindical.


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Foto de portada: Cultura Colectiva News.


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ETIQUETAS: noticias
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Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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