La escasez, detrás del surgimiento de huachicoleros de agua en la CDMX

Cultura ColectivaLunes, 29 de julio de 2019 16:01

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La escasez de agua ha provocado el surgimiento grupos de huachicoleros que la venden a precios que ellos mismos fijan en la Magdalena Contreras.


Porque no bastaba con el robo y reventa de combustible: En la delegación Magdalena Contreras, donde termina el suelo urbano e inicia el área de conservación de El Ajusco y el parque nacional Los Dínamos, la población ha tejido su propia red de suministro: mangueras conectadas desde los manantiales del cerro que llegan hasta los tambos que están en cada uno de los hogares.


Ahora, los árboles, techos, paredes y postes de luz se encuentran saturados de estos tubos negros por donde corre el líquido para refrescar a quienes han pagado la cuota correspondiente.


¿La razón? La escasez de agua, que ha provocado el surgimiento de estos grupos de huachicoleros que la venden a precios que ellos mismos fijan en lugares como la colonia Tierra Colorada.


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(Foto: Diario de México)


De acuerdo con Notimex, las calles del lugar, sobre todo las que tienen cuestas más pronunciadas, es difícil ver transitar las pipas que reparten el agua y ello incentiva el negocio de unos cuantos.


"Aquí hay unos que no trabajan, viven de pura agua y de vender (o instalar) las tomas. De esa manera vive la gente porque aquí, desgraciadamente, siempre hemos sido olvidados", denuncia don Pedro de Jesús Díaz, un hombre que ha vivido 37 años en esta localidad y ha sido parte de quienes han conseguido los servicios básicos, pero también ha visto cómo opera "la gente vividora".


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Explica que estas personas saben cómo hacer rentable la "flojera" de quienes se niegan a participar en el quehacer de traer el líquido de los pozos. Asegura que se cobran hasta cinco mil pesos por la toma para hacer llegar el agua hasta los tinacos de las casas, y además piden dinero cada semana, quincena o mes para hacer la distribución porque el líquido del Sistema Cutzamala no les llega por la falta de infraestructura.


La señora Angelina Hernández tiene 28 años de vivir en la misma colonia. Cada que le hace falta el agua la solicita a quienes están encargados de los pozos o cisternas, pero "nos echan un poquito, media hora o una hora, y no se llena ni un bote".


Expone que cada día es más escaso el suministro porque ha crecido el número de pobladores que van ocupando los predios, y señala que por el reparto se paga 50, 100 o 200 pesos diarios, dependiendo del distribuidor.

Son varias personas que apoyan con la distribución. Ellos hicieron sus pozos de agua y la reparten.

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(Foto: Notimex)


Asegura que en su casa se reutiliza el agua usada de la lavadora para el sanitario y en temporada de lluvia se recolecta lo más posible con recipientes en las caídas de los techos o el patio.


El contraste de Tierra Colorada es notable con zonas vecinas como Luis Cabrera, San Jerónimo o Camino a Santa Teresa, donde el lujo es evidente en las residencias equipadas con alta tecnología, los autos flamantes y las calles cerradas y custodiadas por elementos de seguridad privada.


Sin embargo, los más de mil 500 residentes de esta zona con pendientes de hasta 90 grados y barrancas que los mantienen en riesgo de sufrir deslaves no se desaniman ni por los contrastes sociales ni por la falta de agua. "Aquí no padecemos de agua, aquí padecen los pinches huevones porque agua sí tenemos allá, en el cerro", asegura don Pedro mientras espera para echar andar su camión y recorrer calles y avenidas en busca de pasaje.


En Tierra Colorada la gente se organiza en grupos, coopera para comprar material y luego un grupo sube al cerro a escarbar la tierra hasta encontrar una fuente agua. Una vez detectado el líquido, lo entuban para guiarlo a una cisterna y después distribuirla a través de las mangueras a cada hogar.


"Para eso hay que chingarse, hay que rascar cerro adentro", explica el chofer. Es decir, seis o más kilómetros desde la calle Metropolitana, donde está la base del transporte público que llega desde Ciudad Universitaria. "Pero no todos quieren hacer faena ni nada", comenta.


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Aunque se cuenta con electricidad, drenaje, calles asfaltadas e incluso Internet en aquella zona alta e irregular de la Ciudad de México, desde donde se logran apreciar los grandes edificios de Paseo de la Reforma y Santa Fe, los vecinos no han podido convencer a las autoridades locales para poner fin al desabasto de agua.


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(Foto: Yucatán)


Por su parte, Uriel afirma que las autoridades conocen esos inconvenientes e incluso hace unos ocho años se pavimentaron las calles, colocaron algunas tuberías y hasta tomas de agua que siguen inservibles. A unos metros del domicilio del joven entrevistado se encuentra una de las cisternas para almacenar el líquido proveniente de los yacimientos.

Aquí la estancamos y cuando tenemos un cierto porcentaje la comenzamos a dispersar […]. Es por eso que tenemos tantas mangueras gruesas, de dos pulgadas, y son las que cuelgan por todas las calles.

El contenedor de concreto se encuentra rodeado de árboles, hierbas y pasto. Llama la atención por sus grafitis y por las decenas de tubos de plástico a ras de suelo, algunos pintados de diferentes colores para ser reconocidos y ubicar sin problemas a su propietario cuando se presenta algún desperfecto.


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