Durmiendo con el enemigo: las parásito infiltradas en los panales de abejas

Cultura ColectivaMartes, 15 de mayo de 2018 9:00

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Medio Ambiente abejas parasito infiltradas en los paneles

Científicos descubrieron 15 subespecies de abejas parásito; lograron engañar a todos colándose hasta las colecciones naturales de los museos del mundo


Quien haya dicho que el reino animal únicamente pertenece a los más fuertes, no sólo mintió, sino que cometió uno de los errores con mayor costo de la historia: ignorar la inteligencia. Y es que para la naturaleza no es barato obviar las cualidades estratégicas de las especies que van más allá de la fuerza bruta para sobrevivir.


Por lo menos así lo demuestran estas Epeolus, una especie de abejas parásito que aprovecha la chamba de sus parientes más cercanas, las abejas, para gozar de la vida sin que nadie sospeche de su holgazanería. Estas lograron engañar hasta a los más doctos en el tema por años, pues fueron confundidas y catalogadas como abejas comunes y otras avispas trabajadoras.


Igual que las abejas que producen miel, las parásito y otras avispas matan a las larvas de las abejas para poner sus huevos en su lugar. Una vez usurpado el sitio del supuesto hijo, no hay más que esperar para disfrutar del polen gratis.


abejas parasito infiltradas en los paneles 1

Hembra de Epeolus, descubierta por un grupo de científicos de la U. de York en Canadá. (Foto: BBC)


¿Qué tan común es?

Mucho. Según un análisis de un grupo de científicos del doctorado de la Universidad de York en Toronto, en las comunidades de abejas a nivel mundial hay hasta un 15 por ciento de impostores en las colmenas.


Aunque hay muchos tipos de abejas parásitos (avispas u otras subespecies, mejor conocidas como cuckoo bee en inglés), los más recientes descubrimientos se relacionan sólo con un tipo: Epeolus, del que se desprenden 15 subespecies.


Al parecer, por su apariencia suave estas Epeolus han logrado engañar por más tiempo no sólo a las abejas usurpadas, sino a los investigadores que saben que para las parásito es muy difícil sobrevivir sin la ayuda de sus parientas pues no cuentan con el vello corporal suficiente para recolectar polen y alimentar a sus crías, así como que tampoco les es fácil estar cerca de las flores.


Las 43 subespecies de timadoras que recién ven los investigadores no sólo son significativas y sorprenden por su capacidad de engañar, sino que le dan un giro a los estudios sobre las abejas en general y su manera de organizarse. El punto de inflexión es importante si pensamos que hasta hoy se conocen cerca de 20 mil especies de abejas en todo el mundo y son un motor invisible para que la vida de todos siga latiendo en el planeta.


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