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LETRAS

Los poemas eróticos de Sor Juana Inés que te inspirarán a mostrar tu deseo

Sor Juana nos muestra que a través de estos poemas eróticos se puede hacer temblar a cualquiera

Sor Juana Inés de la Cruz, dejó un gran legado de poemas y obras que hasta la fecha siguen marcando a la sociedad mundial. Religiosa y escritora mexicana, Sor Juana, jamás tuvo la oportunidad de expresar su amor de manera explícita en el mundo exterior, sin embargo, en sus letras quedaron marcadas sus pasiones y sentimientos más profundos de amor. Así que si no sabes como decirle todo lo que sientes a esa personas especial, te enlistamos los poemas eróticos para dedicar, que formar parte de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz.

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‘Esta tarde mi bien’

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,

como en tu rostro y tus acciones veía

que con palabras no te persuadía,

que el corazón me vieses deseaba;

y Amor, que mis intentos ayudaba,

venció lo que imposible parecía:

pues entre el llanto, que el dolor vertía,

el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste:

no te atormenten más celos tiranos,

ni el vil recelo tu inquietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,

pues ya en líquido humor viste y tocaste

mi corazón deshecho entre tus manos.

‘Al que ingrato me deja busco amante’

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata,

y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo:

de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,

que, de quien no me quiere, vil despojo.

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‘Rosa divina que en gentil cultura’

Rosa divina que en gentil cultura

eres con tu fragante sutileza

magisterio purpúreo en la belleza,

enseñanza nevada a la hermosura;

amago de la humana arquitectura,  

ejemplo de la vana gentileza

en cuyo ser unió naturaleza

la cuna alegre y triste sepultura:

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,

soberbia, el riesgo de morir desdeñas;  

y luego, desmayada y encogida,

de tu caduco ser das mustias señas!

¡Con qué, con docta muerte y necia vida,

viviendo engañas y muriendo enseñas!

‘Detente sombra de mi bien esquivo’

Detente, sombra de mi bien esquivo

imagen del hechizo que más quiero,

bella ilusión por quien alegre muero,

dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo

sirve mi pecho de obediente acero,

¿para qué me enamoras lisonjero,

si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho

de que triunfa de mí tu tiranía;

que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,

poco importa burlar brazos y pecho

si te labra prisión mi fantasía.

‘Este amoroso tormento’ (fragmento)

Este amoroso tormento

que en mi corazón se ve,

sé que lo siento, y no sé

la causa por que lo siento.

Siento una grave agonía

por lograr un devaneo

que empieza como deseo

y para en melancolía.

Y cuando con más terneza

mi infeliz estado lloro,

sé que estoy triste e ignoro

la causa de mi tristeza.

Siento un anhelo tirano

por la ocasión a que aspiro

y cuando cerca la miro

yo misma aparto la mano.

Porque si acaso se ofrece

después de tanto desvelo,

la desazona el recelo

o el susto la desvanece.

Y si alguna vez sin susto

consigo tal posesión,

cualquiera leve ocasión

me malogra todo el gusto.

Siento mal del mismo bien

con receloso temor,

y me obliga el mismo amor

tal vez a mostrar desdén

(...)

‘Yo no dudo, Lisarda, que te quiero’

Yo no dudo, Lisarda, que te quiero,

aunque sé que me tienes agraviado;

mas estoy tan amante y tan airado,

que afectos que distingo no prefiero:

De ver que odio y amor te tengo, infiero  

que ninguno estar puede en sumo grado,

pues no le puede el odio haber ganado

sin haberle perdido amor primero.

Y si piensas que el alma que te quiso

ha de estar siempre a tu afición ligada,  

de tu satisfacción vana te aviso.

Pues si el amor al odio ha dado entrada,

el que bajó de sumo a ser remiso

de lo remiso pasará a ser nada.

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