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LETRAS

Siempre tan cerca y tan lejos, queriéndonos y sufriéndonos…



Cernuda decía que

los hombres un día

inventaron el amor

para compartir su frío.

Los erizos de Schopenhauer

supieron hacer lo que

muchos de nosotros

no hemos podido nunca:

encontrar la distancia de seguridad

para soportar el dolor y el frío

en invierno.

Y yo hace años que vivo sumida

en un invierno del que

no he tenido traslación,

a pesar de los temporales y de que

lloviera más dentro de mí

de lo que jamás ha llovido ahí fuera. 

Pero,

al contrario que los erizos

todavía no he logrado encontrar

una distancia que me asegure tu calor

sin tener que sobrellevar tus púas.

Reniego,

aun así,

de cualquier daño irreversible

que no sea provocado por ti. 

O de toda promesa vana

en la que no nos juremos

dolor eterno.

Que al amor también es eso,

dolernos,

y a mí nadie me ha dolido

como tú lo haces.

Glaciares de invierno

en ellos vivimos.

Impasibles al amor normal.

Buscándonos y evitándonos

siempre tan cerca y tan lejos,

queriéndonos y sufriéndonos,

como los erizos.





**
Aunque nos digamos a nosotras mismas "No quiero hacerme adicta a este dolor", el amor es un suplicio que nos alimenta el alma, que nos causa  Vértigo, pero es justo esa sensación la que nos da el valor de aventurarnos a la aventura de estar con alguien. 

**
Las fotografías que acompañan el texto pertenecen a la artista española Angie López, conoce más sobre su trabajo en su cuenta de Instagram.




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Etiquetas:desamor
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