PUBLICIDAD

LETRAS

A ti, que aunque te di todo mi amor preferiste romperme el corazón

La mayoría de los poemas sobre corazones rotos van dirigidos a esos malvados que se fueron, pero ¿qué pasa cuando son las mujeres las que deciden irse?

Textos por Pablo López Navarro

Estamos acostumbrados a leer poemas para aquellos hombres que deciden irse dejando corazones rotos en el camino, pero ¿qué pasa cuando es al revés? Sí, cuando son las mujeres las que sin importarles nada deciden no seguir más. Por eso, te dejamos estos dos poemas que muestran la tristeza y soledad de un hombre que sufre por un amor que ya no es correspondido.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

UN ROSAL DE HERMOSAS FLORES DE COLORES

me plantaste en la memoria,

un pétalo por cada beso, 

un ramo por cada vez que hicimos el amor.

Un rosal que pensé moriría

pasando la estación de tu partida,

que agonizaría

en el primer invierno sin ti.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Si no moría yo sabía que 

una pradera lo opacaría,

que un simple roble 

lo haría morir.

Así que salí a buscar tormentas, 

tormentas que inundaran mi memoria,

que plantaran semillas de manzanos,

semillas de ciruelos, 

semillas de olvido,

en la fertilidad de mi pasado.

Recorrí labios, mejillas, cuerpos enteros

deseando una floresta, 

un girasol aunque fuera, 

unas gerberas que nacieran 

en el espacio del rosal.

Iluso, que hasta hoy que es tarde comprendo,

que de las raíces del rosal,

se aferra mi corazón,

que prefiere vivir del recuerdo

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

a morir.

Matando la esperanza de que algún día vuelvas,

aunque para ti ya sólo sea

un extraño

con recuerdos.

*

ORQUÍDEA MORIBUNDA

en desierto te encontré,

te alimenté con rocío mañanero,

ternura de mañana,

me enamoré de tu flor.

Te planté aquí en la tierra de mi piel

y me dediqué a cosechar los frutos

que a besos te sembraba,

con las uñas de mis días

el estiércol de la vida te untaba,

hasta que raíces fuertes te crecieron 

y se extendieron a lo largo de mi piel.

Raíces ingratas, crecieron hiedras

como corona de espinas a mi corazón,

no les bastó con tener mi amor

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

buscaron saciar su sed en otros labios.

¿No fue suficiente la tierra que yo te di?

Sed mortal, no resististe la tentación 

de otros cuerpos probar.

Planta venenosa, por echar raíces en otros suelos

mutilaste por completo mi pecho,

desbordando la sangre de mi alma 

a lo largo de mi cuerpo.

Y hoy que muero

me llevo la fertilidad de éste suelo

por si quieres regresar

encuentres sólo un desierto.

***

Te puede interesar:

Te extraño, pero extraño más como era mi vida antes de ti

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Carta para que entiendas por qué te odio tanto

Podría interesarte
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD