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LETRAS

Milo Manara: el arte del azote

Ya nadie entiende lo que es el azote. Algunos piensan que es un castigo para niños. Otros piensan que es una manía ridícula. Pero es la mayor forma de homenaje a la más digna, refinada y generosa parte de la mujer: sus nalgas.

Según el poeta y crítico de artes español Juan Eduardo Cirlot Laporta, los azotes figuran como necesarios para liberar de posesiones, encantamientos y todas aquellas actitudes que corresponden a una impotencia física o espiritual. La frotación de las nalgas, especialmente, tiende a provocar una excitación que, por razón extraña, se refleja en los centros espinales y simpáticos de la eyaculación.

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Los azotes se han presentado en la literatura y la pintura a lo largo de la historia erótica. Roberto Bolaño nos presentó a una María Font que se excitaba con suaves palmadas que subían de intensidad a la par del calor del cuerpo. García Madero se encargó de describir las escenas que la joven y hermosa poeta despertaba y realizaba en él. Fue gracias a Bolaño que supimos cómo se inicia en la vida bohemia, y las escenas sexuales no pierden su gran valor; pero cuando de erotismo se trata quizá no exista una pluma tan afinada como la del historietista italiano Maurillo Manara, o Milo Manara para los amantes del cómic erótico.


El estilo directo y sugerente en cada uno de sus trabajos es fácilmente identificable por sus ya famosas creaciones de bellas mujeres (para muchos las mejor dibujadas); pero además de su monumental homenaje al cuerpo femenino, celebrado con devoción infinita en una legión de mujeres reales o imaginarias de todas las épocas, razas y orígenes, el autor italiano siempre ha querido ir más allá del simple erotismo y ha salpicado toda su obra de crítica social y reflexiones filosóficas.

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Uno de los mejores ejemplos, en el que muestra a las palmadas en las nalgas no como algo violento sino como algo cargado de deseo es su cómic: El arte del azote, en el que a través Jean-Pierre Enard, el gran Milo Manara revela una disciplina poco conocida pero muy excitante. Sus ilustraciones dan vida a personajes lujuriosos, llenos de deseo, ansiosos por abandonarse a tan morbosa práctica.
En este ejemplar el autor explica que el azote no es fuerza, ni obligación, ni violencia. Quien lo utilice para castiga o para obligar no entiende nada de este arte. Aún más, hay muchas posibilidades de que el acto degenere rápidamente en una serie de golpes y heridas que no tienen nada que ver con el azote.

Manara, a través de Jean-Pierre Enard, sabe que no es quién para condenar los gustos de terceros, pero puede afirmar, dice, de forma inequívoca, que el sadismo y el masoquismo le producen un horror absoluto: “Los clavos, los látigos, los insultos y los abusos son para los demás. Siempre preferiré a los Hardy Boys antes que cualquier libro del Marqués de Sade”.

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Mujeres cargadas de sexualidad, aunadas a las expresiones más sensuales que un lector pueda imaginar, han convertido los cómics de Manara en un referente obligado cuando se habla del arte erótico contemporáneo. En El arte del azote, el italiano describe escenas completas e ilustra sólo lo más sugerente con sus ya famoso trazos, que han acompañado el trabajo de Alejandro Jodorowsky, Federico Fellini y Pedro Almodóvar.

El arte del azote explica, a manera de relato gráfico: el primer azote, el placer que el azote significa para la vista, los beneficios y las diferencias del mismo, cómo un azotador se convierte en azotado y una guía de ejercicios aplicados.

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"Se puso de rodillas sobre la cama, con la cabeza bajada, como lo haría un fiel que se arrodillara para rezar en dirección a la Meca. Sus nalgas llenaban toda mi visión, dos enormes bolas que revelaban la flor violeta de su ano. Rápidamente, extendí mi mano sobre ellas, cubriendo tanta superficie como me era posible. A cada golpe, la doncella animaba con una sonrisa, mezcla de placer y gemido. La golpeé sin misericordia, seguro de que podría soportar muchas más cosas. Además, estaba tan excitado que no podría haberle hecho daño. Sólo los sádicos con sangre fría hacen daño a sus víctimas. Esas prácticas no tienen nada que ver con el arte gentil y divertido del azote... Continué azotando el relleno y tembloroso culo de la doncella. La vi meter la mano entre sus muslos y comenzar a acariciarse, rogándome: “Sí, monsieur, más fuerte, ¡más fuerte!"


El arte del azote
se publicó en 1988 y más que un cómic erótico, es una novela gráfica que narra las aventuras de Jean-Pierre Enard. Manara, a través de sus publicaciones, celebra el triunfo del erotismo a lo largo de los siglos, como lo demostró en su última ilustración: La evolución de la Humanidad.




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