PUBLICIDAD

HISTORIA

Esclavas de fantasía, la historia de las muñecas sexuales

Descubre la historia de las muñecas sexuales, desde los marineros de la antigüedad hasta las muñecas hiperrealistas de hoy.

Texto escrito por: Sergio Sepúlveda

Mayo, 2013. En Brasil, país donde las piernas se mueven fáciles ante la música, se llevó a cabo la primera muestra internacional de muñecas inflables en la ciudad de Sao Paulo. Lo más sobresaliente en tan fetichista exposición, fue la subasta de la virginidad de una muñeca llamada Valentina, puja organizada por una compañía dedicada a fabricar mujeres plásticas sustitutas, muy realistas. La empresa aseguraba que era la mujer falsa más cercana a la realidad, con un material llamado cyberskin que parece piel al tacto, dientes, uñas y cabellos auténticos, labios carnosos y ojos verdes.

Nunca se supo con claridad si alguien pagó al menos 50 mil dólares por ella, cifra pretendida por la empresa fabricante, pero si alguien desvirgaba a Valentina, antes debería pagar esa locura que incluía llevarla a la cama en una lujosa suite, cena con velas y champaña, baño aromático con pétalos de rosas, lencería muy provocativa para la falsa mujer y boletos de avión en caso de no vivir en Sao Paulo. Es necesario aclarar que la empresa creadora de Valentina vende muñecas similares a un precio regular de 6 mil dólares y desde hace tiempo sus muñecas sexuales ya no son inflables porque están hechas de un plástico indeformable.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Ante un evento como el anterior, la pregunta general es: ¿por qué una persona recurre a una compañera artificial?, excluyendo a quienes las adquieren para una broma, para experimentar alguna vez o para una despedida de soltero.

La respuesta genérica es que las personas con serios problemas para relacionarse con el sexo opuesto, para conversar o persuadir, son las que más consumen este juguete sexual. El mayor problema es la facilidad para volverse adictos a esta práctica, ya que no les genera una exigencia, y de usarla una vez de manera esporádica terminan por consumir todos los días a una mujer que nos los juzga ni critica.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Juguetes de leyenda

¿Y cuándo o cómo surgió la idea de modelar un fetiche con apariencia humana? Podemos decir que el origen de las muñecas inflables tiene un tinte legendario. Tenemos que viajar al pasado con escalas en varios siglos.

El primer viaje llega a escenarios literarios y mitológicos, en específico a un libro llamado Las Metamorfosis, de Ovidio. En dicha obra, Pigmalión, rey de Chipre, está ansioso por encontrar a la mujer físicamente perfecta, y en su búsqueda no encuentra quién lo satisfaga; entonces Pigmalión, agotado de sus andanzas, en tiempos donde Tinder hubiera sonado tan ridículo como asegurar que hoy se tiene la prueba de un ser extraterrestre, decidió esculpir a la pareja de sus sueños. Con esfuerzo amoroso, logró formar con sus manos el cuerpo y la cara de una mujer blanca de marfil, de nombre Galatea. Tan bella la hizo, que cayó rendido a los pies de su creación.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

El escultor no sólo admiraba su hermosura inanimada, la amaba, la deseaba. Según se relata en el libro de Ovidio, en algún momento Pigmalión empezó a tocar a la mujer artificial y en su imaginación la estatua comenzó a ponerse tibia en la superficie, creyó sentir que se ablandaba su duro cuerpo, es más, él percibía que sus dedos se hundían ligeramente en ella al recorrer sus detalles, como si Galatea fuera piel y carne; pero eso que Pigmalión sentía pertenecía a un sueño húmedo, y con el cruel despertar se encontró con Afrodita, diosa del amor y la belleza, quien se conmovió ante la frustración del rey, entonces, usando los poderes que sólo una divinidad posee, cumplió la fantasía de Pigmalión y convirtió la estatua de Galatea en una mujer de verdad, dispuesta a llenar a Pigmalión en todos los sentidos.

Este relato sugiere que, desde tiempos muy antiguos, el hombre ha buscado mujeres sustitutas para sobrellevar la soledad o para satisfacer la fantasía de tener una a su disposición, sin mediar palabra o discusión. Una esclava silenciosa.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Ahora viajemos al siglo XV o al XVII -no hay precisión en esta crónica-, cuando la pasión iba de polizón en barcos franceses y españoles con los marineros, quienes después de semanas o meses en altamar acumulaban libido y testosterona para poblar el planeta; los hombres rudos de agua salada buscaban desfogarse en un dulce aroma femenino. ¿Qué hacer? No se podían llevar mujeres a bordo, serían manzanas de la discordia. Así, gobernadores de puertos, capitanes barbudos, hombres con parche en el ojo, machos con pata de palo y jinetes de los siete mares, encontraron que con telas podían dar forma a muñecas feas y mal hechas, pero con lo básico para ser penetradas en distintos turnos diarios; un paraíso en la marea alta, tan primitivo, tan antihigiénico, tan catártico. Esclavas de trapo.

Siguiente parada: la mente de Hitler, tan lúcida para encontrar en cada detalle una amenaza para sus despiadados planes. Cuentan que sus asesores le informaron del peligro que representaba para su ejército las enfermedades venéreas, sobre todo la sífilis, cuando sometían a una ciudad; en esos tiempos, el terror enfundado en uniformes con suásticas no sólo profanaba las costumbres de un país enemigo, también penetraba salvajemente a las mujeres que ponían bajo las botas nazis, podían ser mujeres de familia, sanas, que enfermaban al pasar de un hombre a otro, pero también prostitutas infectadas. Con esta información, Hitler, quien también sabía de dar rienda suelta a la lujuria, ordenó que se diseñaran y fabricaran mujeres de compañía que fueran empacadas en las mochilas de sus soldados. Ínflense en caso de emergencia, sexo sin importar las balas perdidas, después de todo, en tiempos de guerra, cualquier hoyo es trinchera.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Con este plan, que carece de bibliografía seria que lo compruebe y que aparentemente se perdió en el conflicto, Hitler quería que sus hombres no se distrajeran buscando sexo y mucho menos que se enfermaran, porque bien aprendió de Napoleón que un ejército débil termina por sucumbir. ¿Y cómo se diseñaría esa muñeca inflable? Obvio, debía ser rubia, de ojos claros, de más de 1.76 de estatura y con senos grandes. Una esclava teutona de juguete.

El viaje fetichista de caucho, silicón y látex continúa. Llegamos a los permisivos años sesenta, una época en la que la desfachatez jugó a favor de la revolución sexual. Casi al final de esa década el hombre llegó a la Luna, pero un año antes del salto de la humanidad, en 1968, entre revueltas sociales en distintos países, entre gritos libertarios, entre masacres, entre ambientes con aromas hippies, las muñecas inflables de silicón empezaron a ser más populares debido a que se permitió en Estados Unidos la venta por mensajería de juguetes eróticos. ¿Qué implicó este permiso? Que las sex shop y las fábricas de estos utensilios invirtieran en publicidad. Entonces, las muñecas inflables para el sexo aparecieron en anuncios de las revistas para caballeros. Esclavas de plástico en tiempos de amor y paz.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Esta travesía tiene su última estación en la actualidad. Y aquí aparece una paradoja: mientras muchas personas aprovechan cada vez más los avances de la cirugía estética, logrando modificar las partes de su cuerpo que consideran imperfectas, y muchas de ellas terminan pareciendo seres de plástico, la industria de las fantasías sexuales trabaja para ser más eficiente al fabricar muñecas, tan reales en apariencia como una mujer de carne y hueso; lo curioso es que los precios por operaciones estéticas y muñecas sexuales son muy parecidos.

En México puedes encontrar un cirujano que cobre 6 mil dólares por un aumento de senos, el mismo dinero mínimo que debes gastar para hacer lo que Pigmalión, moldear a la chica de tus sueños. En ambos casos, entre más dinero, más detalles estéticos a los cuerpos; si una mujer quiere aumentar la talla de su pecho, un hombre puede ordenar para su muñeca un tipo de pezón grande o chico, oscuro o claro; si una mujer puede depilarse la zona del bikini al estilo brasileño, un hombre puede ordenar la estética del vello púbico de su muñeca sexual, frondoso o escaso. Esclavas por catálogo.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Los límites del placer

Pero la muñeca sexual que más polémica ha generado es el modelo que presentó una fundación en Finlandia, una con características infantiles, una niña, como remedio para frenar la pederastía y acabar con los abusos sexuales a menores. Estas muñecas se producen en Hong Kong, pero en países como Noruega está prohibida su importación.

Una de las funciones que tiene una muñeca sexual es la de suplantar, pero ¿podrán sustituir el oficio de la prostitución? La respuesta seguramente es no. Sin embargo, en los primeros días de marzo de 2017, en Barcelona, España, abrió el primer burdel con muñecas sexuales en lugar de prostitutas. En el local se ofrecían cuatro muñecas de distintos rasgos, una europea, otra africana, estaba la asiática y hasta la que imitaba a personajes de animación japonesa. La tarifa era de 85 dólares por hora que incluía vestirla según la fantasía del cliente. El burdel cerró antes de 15 días prometiendo reubicarse. Esclavas de lenocinio.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

¿Y se puede encontrar el amor en una muñeca sexual? Hay varios hombres que han dicho que sí. Senji Nakajima, con 61 años, casado y con dos hijos, conoció a Saori, una muñeca que usaba al principio sólo para satisfacerse mientras estaba lejos de su hogar debido a su trabajo; con el tiempo, Saori le recordó a Senji a la primera novia que tuvo y así fue el flechazo; ambos salen a pasear en auto, en bote, por un parque y van al cine. Senji la baña, la viste, le hace el amor y se siente tranquilo con una mujer que no lo traicionará y que no busca su dinero. Además, Senji ataja cualquier crítica a su decisión de entregar su vida a una muñeca, él apunta que las mujeres y las muñecas sexuales son iguales en un aspecto, no tienen corazón. Difícil de creer.

La historia de la humanidad está llena de misterios y situaciones increíbles y Sergio Sepúlveda ha decidido dedicar su trabajo a investigar sobre ellas y compartirlas, para que no sólo nos asombremos, sino estemos conscientes de la historia de inventiva y curiosidad que caracterizan a la humanidad como conjunto. En el libro Grandes temas difíciles de creer puedes encontrar relatos como El doloroso final del cuerpo de Evita PerónCalígula, crueldad en carne viva y La Ouija: puerta a todos los males.

PUBLICIDAD - SIGUE LEYENDO ABAJO

Checa también las fotografías dentro de una fábrica de muñecas sexuales y cómo son este tipo de muñecas pero con inteligencia artificial

Podría interesarte
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD