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ESTILO DE VIDA

8 estrategias para combatir la manipulación a través de la emoción

Cuando Heath Ledger interpretó a Dan en “Candy” (2006, Armfield) nos dio un fuerte ejemplo de hasta dónde era capaz de llegar una manipulación. Claro, él y su novia eran movidos por la fuerza del amor y la adicción en conjunto, pero dio muestra fidedigna de qué puntos no es conveniente tocar en una relación.
La película, dividida en tres actos casi "dantescos" –cielo, tierra e infierno–, pasan del romance entusiasta a la realidad devastadora y a las consecuencias de sus fijaciones; el uno al otro, dirigiendo sus actos y reclamos, comienzan a destinarse también sugerencias y riñas de manipulación donde los dos suelen ceder constantemente. La muerte de un prematuro hijo y la prostitución llegan a la antesala de su averno.


"La emoción que trabaja inteligentemente con el lenguaje –físico o de la palabra– es un arma muy poderosa"

El filme pudo tener un desenlace peor, sólo que en el momento justo de la destrucción, la protagonista decidió a tiempo abandonar las jugarretas que cada uno se adjudicaba y seguir otro camino fuera de las sombras que su relación significaba... aunque esto conllevara el abandono de Dan en ese sucio rincón de deformaciones.


¿Cuántas veces nos hemos visto en esa situación? Si la respuesta es nunca, quiere decir que muchas cosas han ido bien; de lo contrario, esas pláticas acaloradas y difíciles entendimientos han tomado un lugar diabólico en nuestra vida, permeando la libre decisión. Suele haber relaciones tan destructivas que, como la heroína y la pasión desbordante entre Dan y Candy, direccionan a paso agigantado hacia una dependencia enferma, un vínculo forjado en las tierras de la inseguridad. Y todo inaugurado en la palabra atada a un sentimiento.

La emoción que trabaja inteligentemente con el lenguaje –físico o de la palabra– es un arma muy poderosa; una herramienta de discurso que violenta la estabilidad de un integrante en la relación a cambio de los beneficios próximos para el otro. Y por relación puede ser cualquiera, de hecho; amorosa, de amistad, ¿cómo distinguir esos actos y combatirlos efectivamente en el campo de lo emocional?

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No tomes decisiones apresuradas

Si alguien intenta infundir el miedo en ti mediante amenazas o chantajes, relájate; toma un minuto para ver en tu cabeza el panorama general de las cosas y no tomes acción sólo por una prisa superflua.


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No escuches todo como si fuera verdad

Cuando alguien quiere obtener lo que de verdad desea, puede sembrar en ti la semilla de la duda a partir de rumores o falsedades. Cierra tus oídos hasta no tener certeza completa de lo que te están diciendo.


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Encuentra un balance

Un truco clásico de manipulación es solicitarte cosas cuando te ven más feliz. No mezcles lo que sucede en tu interior con cualquier propuesta, deja que todo se acomode primero antes de toma una decisión “feliz”.


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Reconoce tus limitantes

Hay gente que sabe que puede pedirte lo que sea porque serías incapaz de negarte ante sus peticiones. Pero la reciprocidad no se basa en que alguien haga un pequeño favor por ti o se sepa importante en tu vida para después solicitarte lo que sea. Aprende a decir no cuando sea necesario.


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Ubica tu espacio

Hay personas que, sobre todo en una relación de pareja, le piden al otro encontrarse en un lugar determinado que les signifique seguridad y confort para hacer su escena de drama, molestia o manipulación. Cuando suceda esto (y lo intuyas), mejor sugiere un espacio que sea extraño para los dos.


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Guarda tu distancia

Si tienes una pareja o a alguien que sólo hace preguntas y no contesta nada en lo absoluto o no se muestra con interés de entablar un diálogo, modera tus respuestas. No cuentes más de la cuenta; ese comportamiento es clásico de gente que sólo quiere información para después.


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Pide bajar el ritmo

Cuando alguien no para de hablar y cuestiona cosas sin dar tiempo de una respuesta coherente o pensada, pídele que te dé un respiro. No contestes apresuradamente, pues eso es lo que busca tu interlocutor; confundirte con su velocidad y que te quiebres justo enfrente de la situación.



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Plantea tus estrategias

Cuando un amigo, amante, familiar, etcétera, te pone límites de acción o te retira el habla –como si tratáramos con niños que juegan a la ley del hielo–, adelántate a los sucesos. Piensa con claridad hasta dónde pueden llegar tus convicciones o posibilidades, no abras la puerta a estas actitudes y piensa que es mejor no volver a cruzar palabra con alguien que hace eso.



Ponerlo en práctica es muy complicado, sobre todo cuando hablamos de tu pareja. Pero pensémoslo un poco detenidamente; si se comporta de esa manera no está siendo lo más gentil o amable contigo.
Si crees que hay salvación para este contexto, puedes hablarlo con calma y ver qué opciones existen para una buena salud emocional y una pertinente contestación de actos.

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Para continuar con más ejemplos de este difícil escenario, lee los siguientes 6 cuentos que muestran a la perfección que el amor puede ser corto y eterno y las 12 cosas peores que una infidelidad que podrían convertir tu relación en un infierno.

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Fuente:

Inc.



Etiquetas:meditacion
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