'Yo sólo veía un cuchillo': joven intenta quitarse la vida por depresión ante pandemia

8 de septiembre de 2020

Lau Almaraz

Un joven en el Estado de México contó lo que lo llevó a intentar quitarse la vida luego de verse en serios problemas económicos.


Mateo dice que en su cabeza sólo aparecía el juego de cuchillos que conserva en la cocina. Pensaba sólo en hacerse daño. Lo había intentado todo para salir adelante, pero nada de lo que emprendía funcionaba. Haber sido despedido durante la pandemia por covid-19, fue un duro golpe del que pensaba no se iba a reponer jamás.


"Afortunadamente lo hice mal, si no, mi historia habría sido una completamente distinta", cuenta Mateo, a quien por solicitud propia le hemos cambiado el nombre. "En serio, yo sólo veía un cuchillo y fue lo primero que tomé". Recién sucedida la muerte del actor y cantante Xavier Ortiz, exintegrante de Garibaldi, los casos sobre depresión y suicidio durante la pandemia, vuelven a ser tema de conversación a nivel nacional.

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'Me despidieron y todo valió...'

Mateo, de 24 años, cuenta a Cultura Colectiva News que la pandemia por covid-19 no lo había afectado tanto hasta que lo despidieron de su trabajo. "Yo era mesero en un restaurante por Tlalnepantla, bueno, una fondita. Con el cierre de comercios prácticamente nos sentenciaron a todos: cocineras, meseros... Algunos teníamos unos ahorros, pero viviendo casi al día no podíamos ahorrar tanto", relata.


"Cuando me despidieron lo primero que hice fue avisar a la mamá de mi hija, de tres años. Le dije que me apuraría para conseguir lo de la pensión, entonces el primer mes le di lo de mi liquidación, era muy poquito, como unos tres mil pesos, yo no llevaba mucho tiempo trabajando ahí, entonces no me dieron tanto", dice Mateo.


Comenzó a buscar trabajo, pero por ningún lado conseguía algo para sopesar un poco la crisis que se venía encima. "Cuando veía en las noticias que la pandemia se iba a alargar y yo seguía sin encontrar nada de chamba, comencé a caer en una depresión muy fuerte. Primero, aceptar que me tenía que regresar con mis papás porque ya no podía pagar la renta de mi cuarto; después, tener que pedir prestado para las cosas de la niña, ella no sabe de crisis, ella tiene que comer. Al principio pensé que podría con ayuda de mis papás, pero la realidad es que ellos apenas y pueden mantenerse solitos", nos cuenta Mateo.

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'No vi otra salida'

Pese a que la crisis económica por la pandemia también afectó a sus padres, éstos ayudaron a Mateo a conseguir la materia prima para comenzar a vender chilaquiles a los vecinos, sin embargo, el negocio no fue para nada fructífero. "Al principio sí se ven las ganas de apoyar, pero todos están igual de tronados que uno. No podían comprarme chilaquiles diario y yo tenía que hacer inversión para comprar más y poder hacerme de una bicicleta y llegar a más lados con las entregas. Sólo me duró un par de semanas y desistí", revela el joven.


"Mi niña se enfermó y ahí comenzó lo peor. No tenemos seguro y pagar las consultas se ha vuelta también muy complicado, ni para ir a una farmacia de esas genéricas me alcanzaba. La gente a la que le había pedido dinero también me estaba presionando para que se los pagara, entonces yo sentía el agua en el cuello, ya no podía más. Me acordaba solamente del juego de cuchillos que mis papás tienen en la cocina y yo decía: les ayudo más así en mi casa. Puedo ser una carga menos, ¿cómo voy a pagar lo que debo? ¿cómo voy a llevar a la niña al doctor si no tengo dinero? ¿Qué voy a hacer si parece que el pinche covid no se va a ir nunca?", se cuestionaba Mateo.


Una noche, ya dormidos sus papás, decidió ir a la cocina a tomar uno de esos cuchillos que tenía guardados su mamá. "Me metí en mi recámara y no lo pensé. Yo recuerdo que estaba sudando y que temblaba mucho y pues le pedí a Dios que cuidara a mi hija y que me perdonara, pero no vi otra salida", agrega Mateo quien dice que el corte en la muñeca lo realizó mal y que, al final, no logró su cometido.


"Comencé a llorar como pendejo. Lo hice mal, hice el corte mal y cuando vi que comenzó a salir sangre, me eché a llorar y grité a mi mamá. Mi papá fue el primero en entrar a mi cuarto y ahí fue cuando me llevaron al hospital. Lo último de sus ahorros fue para pagar la hospitalización y ahí pensé que ahora sí había valido madre porque ni muerto, ni con ahorros".

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La luz al final del túnel

Cuando regresó a casa tras estar en observación médica, un vecino de la mamá de su hija supo de la situación por la que atravesaba Mateo, por lo que le ofreció convertirse en repartidor de su negocio, una empresa que trabaja en la elaboración de tamales y que reparte por varias zonas del Estado de México.


"El señor incluso me proporcionó al principio una bicicleta y ahora me dio ya una moto para que pudiéramos llegar a más gente. La verdad es que todo esto que me está pasando me hace reflexionar en que hubiera sido peor el haberme suicidado porque habría desamparado a mi hija. Siempre hay una salida, pero nos vemos tan presionados que a falta de soluciones analizadas, terminamos por ceder al miedo", concluye Mateo quien sigue trabajando como repartidor de tamales.


Carmen Fernández, titular de los Centros de Integración Juvenil, reveló que el 43 por ciento de los casos de suicidio es de jóvenes de entre 15 y 29 años. Indicó que aunado a las problemáticas que ya traen en sus vidas de manera cotidiana, hay que agregar el asunto del encierro por la pandemia que ha provocado que aumente el número de suicidios en adolescentes y jóvenes.

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Recuerda que si sientes enojo, fastidio, ansiedad o tristeza, los CIJ en conjunto con instituciones especializadas en salud mental, brindan apoyo emocional vía telefónica y por WhatsApp.


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Lau Almaraz Lau Almaraz

Periodista egresada de la FES Acatlán.

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